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COSTARRICENSES.CR Donde aprenden los Ticos

La vida cotidiana en Costa Rica en la segunda mitad del siglo XIX

Esta lección es parte de Temario de Estudios Sociales de Zapandí (Noveno año) Lección 26 de 26

Por Andrea del Carmen actualizado el 27 de octubre de 2026 13 min de lectura

Desde mediados del siglo XIX, la venta de café al exterior cambió la vida de muchas familias del Valle Central. Con más ingresos llegaron productos importados, más escuelas y periódicos, teatros y nuevas formas de divertirse. Pero esos cambios no alcanzaron a todos por igual: no comían, no vestían ni se divertían de la misma manera las familias cafetaleras de San José que los artesanos de la ciudad o los campesinos.

En esta lección vas a analizar cómo avanzaron la alfabetización y la cultura impresa y qué consecuencias tuvieron, cómo eran los hábitos de consumo y las prácticas culturales de los distintos grupos sociales, y en qué se parecen y en qué se diferencian de los de la Costa Rica actual.

Definición

La europeización de las élites fue el proceso por el cual los grupos más ricos de la Costa Rica del siglo XIX, sobre todo los ligados al café y al comercio, tomaron como modelo los productos, las modas y las costumbres de Europa, en especial de Francia, como señal de distinción y de «civilización». La cultura impresa es todo lo que se produce y circula en papel impreso: libros, periódicos, revistas, folletos y hojas sueltas.

Un país cafetalero y mayoritariamente rural#

Según un estudio publicado en la Revista Herencia de la Universidad de Costa Rica (UCR), hacia 1850 ya se importaban en el país productos elaborados, y esas compras aumentaron en la segunda mitad del siglo, cuando crecieron las exportaciones de café a Inglaterra. Los ingresos del café permitieron a los habitantes del Valle Central, sobre todo a los de San José, comprar más artículos traídos de Europa.

Aun así, el país seguía siendo mayoritariamente rural. Con los datos del censo de 1892, Iván Molina, investigador de la UCR, muestra que el Valle Central reunía cerca del 80 % de los habitantes y que solo el 16,3 % de la población vivía en las cabeceras de provincia; los vecinos de la capital eran el 8 % del total. El estudio de la Revista Herencia resume el contraste como el de dos mundos: uno rural, oral y basado en lealtades locales, y otro urbano, cada vez más cosmopolita y letrado.

La alfabetización: aprender a leer y escribir#

La escuela se extendió con más fuerza a partir de la década de 1880. Con la reforma de 1885-1886, el sistema educativo, que hasta entonces dependía de las municipalidades y tenía mucha influencia de la Iglesia católica, quedó centralizado en el Estado y se volvió laico.

Para los liberales que dirigieron la reforma, la escuela no solo debía enseñar a leer y escribir a los hijos de campesinos, artesanos y trabajadores; también debía «civilizarlos», es decir, inculcarles la idea de progreso y valores como la disciplina en el trabajo, la ciencia, la higiene y el patriotismo. No todos lo recibieron igual: según Molina, hubo sectores populares que se opusieron con el apoyo del clero, y la matrícula escolar bajó después de 1886.

En la capital se abrieron nuevos colegios, como el Liceo de Costa Rica (1887) y el Colegio Superior de Señoritas (1888), según el libro de Patricia Fumero reseñado en la revista Reflexiones de la UCR.

IndicadorDatoSegún
Participación de las niñas en la matrícula escolarSubió del 22,4 % en 1872 al 44,3 % en 1883Molina (2004)
Población que asistía a la escuela a fines del siglo XIXAlrededor del 8 %Molina (1996)
Personas de 10 años o más que sabían por lo menos leer en 189245,2 %Censo de 1892, citado por Molina (2004)

El avance fue desigual. Molina señala que en Centroamérica la alfabetización favoreció a la población urbana sobre la rural, a los hombres sobre las mujeres y a la población blanca y mestiza sobre la indígena. Aun así, Costa Rica iba por delante de Nicaragua y El Salvador: a fines del siglo XIX, su proporción de población escolar, del 8 %, era parecida a la de Uruguay, mientras que en esos dos países era del 3 %.

La cultura impresa: imprentas, periódicos, libros y bibliotecas#

  • 1830: llega la primera imprenta, traída por el comerciante Miguel Carranza por iniciativa propia, no del Estado. Su taller se llamó La Paz.
  • 1856: abre en San José la primera librería, como parte de la imprenta El Álbum.
  • 1880-1899: se imprimen en el país 472 títulos de libros y folletos. De las publicaciones periódicas de esos años que se han localizado, el 87,6 % se imprimió en San José.
  • 1888: el Estado cierra la Universidad de Santo Tomás, fundada en 1843, y su colección de casi 3500 volúmenes se convierte en la base de la Biblioteca Nacional.
  • 1892: el país cuenta con cinco librerías.

¿Qué cambió con la cultura impresa?#

  • La idea de nación llegó al campo. Según Molina, el nacionalismo de los liberales no se quedó en las ciudades: se difundió entre la población rural, gracias a la expansión de la escuela y a que la mayoría vivía concentrada en el Valle Central.
  • Los trabajadores tuvieron su propia prensa. Entre 1883 y 1895, las sociedades de artesanos y obreros publicaron por lo menos seis periódicos en San José, y uno de ellos tenía un tiraje de 1000 ejemplares en 1889. Así, los sectores populares entraron en la discusión pública y debatieron con los grupos dominantes.
  • Nació un público para la cultura de masas. Desde finales del siglo XIX, los lectores populares se volvieron grandes consumidores de teatro, cine, prensa sensacionalista, deporte, novelas de aventuras y de amor y música popular.
  • La moda europea circuló en papel. Revistas ilustradas de moda, como La Estación y La Moda Elegante, llegaban al país por suscripción y servían de guía a las mujeres de la élite para vestirse según el gusto francés.

Comer, vestir y divertirse en la cima de la sociedad#

Las familias ligadas al café y al comercio usaron el consumo como señal de distinción. Su modelo era Europa, y sobre todo Francia. Según Molina, desde 1850 la distinción y el confort se asociaron con los «quesos de Holanda y los jamones de Westfalia».

  • En la mesa: aceitunas, frutas en conserva, bacalao, arroz, té, vinos, quesos y encurtidos importados. En las mesas josefinas el arroz se volvió indispensable, y el pan de harina de trigo empezó a compartir el lugar de la tortilla. Hasta la vajilla marcaba diferencias: no era lo mismo comer en porcelana que en loza.
  • En el vestido: las damas de la élite seguían los figurines de moda y compraban en los almacenes del país sedas de París, Londres y China. Esos trajes, con mucha tela y muchos adornos, costaban lo que un trabajador no podía pagar, y se usaban aunque muchas de esas prendas europeas no se ajustaban al clima de Costa Rica.
  • En las diversiones: en una San José que se modernizaba imitando a las grandes ciudades europeas se construyeron teatros como el Variedades (1891) y el Teatro Nacional (1897). Los circos extranjeros, que llegaban desde 1867, tenían un público formado sobre todo por los sectores acomodados, porque las entradas eran caras: en 1888, un circo cobraba un peso la entrada general y doce pesos un palco de cuatro asientos. Hacia el final de esa década, los dueños empezaron a bajar los precios para atraer también a los sectores populares.
  • En la educación: algunos hijos de estas familias estudiaban en Europa. El escritor Ricardo Fernández Guardia, por ejemplo, cursó la escuela en París y volvió a San José en 1878.

Comer, vestir y divertirse en el campo y en los barrios populares#

  • En la mesa: según el estudio de la Revista Herencia, entre 1850 y 1890 la «comida de a diario» en los hogares era la tortilla, la manteca, los frijoles y el dulce. Después de ese periodo se sumaron el pan, la olla de carne y el arroz, que había que comprar, y por último el gallo pinto. En el campo, la alimentación cambió muy poco respecto de la época colonial. El café, el agua dulce y el chocolate se tomaban tanto en el campo como en la ciudad.
  • En el vestido: los campesinos usaban pantalón de dril o de mezclilla, faja de cuero y camiseta de manta, y camisa de lienzo los domingos; casi no usaban zapatos. Las campesinas llevaban enaguas de zaraza, camisas de gola, fustanes almidonados y, los domingos, rebozo. Para trabajar o viajar usaban sombreros sencillos de paja o de pita.
  • En las diversiones: las corridas de toros, las peleas de gallos y las fiestas cívicas reunían a los sectores populares. Desde finales del siglo XIX, esos sectores también se volvieron público del teatro y, desde 1897, del cine.

El Estado quiso moderar las costumbres#

Los gobiernos liberales intentaron cambiar esas diversiones. En 1878 se construyó en San José un redondel para corridas de toros, con un reglamento que dejaba la lidia solo a los toreros y prohibía que el público participara. En 1884, la Municipalidad de San José reglamentó las galleras, y un decreto del 1.º de julio de 1889 prohibió las peleas de gallos, con un año de plazo para entrar en vigor. En 1899, una crónica del periódico La Prensa Libre pedía cambiar las fiestas populares, con su licor y sus corridas, por carnavales y deportes.

Según Chester Urbina, en un artículo de la Revista de Ciencias Sociales de la UCR, el resultado fue desigual: los artesanos y trabajadores urbanos fueron los que más adoptaron esos valores, mientras que los inmigrantes afrocaribeños y los pueblos indígenas casi no los adoptaron.

Ayer y hoy: comparar hábitos de consumo y prácticas culturales#

El programa del MEP propone comparar el siglo XIX con la actualidad. La última columna da un dato o una pregunta para investigar.

AspectoSegunda mitad del siglo XIXHoy
Saber leer y escribirEn 1892, el 45,2 % de las personas de 10 años o más sabía por lo menos leerSegún el Censo 2011 del INEC, 98 de cada 100 personas de 10 años o más saben leer y escribir
Medios impresosPocas imprentas, cinco librerías en 1892 y periódicos concentrados en San José¿Cómo se informan y qué leen hoy las personas de tu familia? ¿Qué lugar ocupan las pantallas?
Comida de todos los díasTortilla, frijoles, manteca y dulce; en San José, el arroz y el pan de trigo ganaban espacioEl maíz se sigue comiendo en tortillas, chorreadas y otros platos. ¿Qué alimentos importados son comunes en tu casa?
Señales de distinciónProductos europeos, porcelana, sedas y revistas de moda¿Qué marcas, aparatos o viajes funcionan hoy como señal de prestigio?
DiversionesCirco con entradas caras; teatro y, desde 1897, cine; toros, gallos y fiestas populares¿Qué diversiones comparten hoy grupos sociales distintos y cuáles todavía los separan?

Para el debate en clase: en el siglo XIX, aprender a leer abrió a los sectores populares la puerta de la prensa y de la discusión pública. ¿Qué desafíos tiene hoy la cultura impresa? ¿Sigue usándose el consumo para marcar diferencias entre grupos sociales?

Ponte a prueba#

¿Qué cambió en la educación costarricense con la reforma de 1885-1886?#

El sistema educativo, que hasta entonces dependía de las municipalidades y tenía mucha influencia de la Iglesia católica, quedó centralizado en el Estado y se volvió laico. Los liberales querían que la escuela alfabetizara a los hijos de campesinos, artesanos y trabajadores y que, además, les inculcara valores como el progreso, la disciplina, la higiene y el patriotismo. Hubo resistencia: algunos sectores populares, con apoyo del clero, se opusieron, y la matrícula bajó después de 1886.

¿Cómo ayudó la cultura impresa a que artesanos y obreros participaran en la vida pública?#

Al aprender a leer, los sectores populares pudieron leer y producir su propia prensa. Entre 1883 y 1895, las sociedades de artesanos y obreros publicaron por lo menos seis periódicos en San José, y uno de ellos tenía un tiraje de 1000 ejemplares en 1889. Con esos medios compartieron la discusión pública con los grupos dominantes y debatieron con ellos. Además, se convirtieron en consumidores de la naciente cultura de masas.

¿Qué diferencias había entre la ropa de una dama de la élite y la de una campesina a fines del siglo XIX?#

La dama de la élite seguía la moda francesa de los figurines y usaba trajes con mucha tela y adornos, hechos con sedas importadas de París, Londres o China, que un trabajador no podía pagar, aunque muchas de esas prendas no se ajustaban al clima del país. La campesina vestía enaguas de zaraza, camisa de gola y fustanes almidonados, con rebozo los domingos y sombrero de paja o de pita para trabajar. La ropa marcaba la clase social.

¿Qué significa la europeización de las élites y qué ejemplos la muestran?#

Significa que los grupos más ricos, sobre todo los ligados al café y al comercio, tomaron a Europa, y en especial a Francia, como modelo de distinción y de «civilización». Se nota en la comida importada (vinos, quesos, aceitunas, bacalao), en la vajilla de porcelana, en la ropa hecha con sedas europeas siguiendo revistas de moda, en el teatro y en los hijos que estudiaban en Europa, como Ricardo Fernández Guardia, que cursó la escuela en París.

¿Cómo se compara la alfabetización de 1892 con la de 2011 y por qué hay que hacerlo con cuidado?#

En 1892, el 45,2 % de las personas de 10 años o más sabía por lo menos leer; según el Censo 2011 del INEC, 98 de cada 100 personas de 10 años o más saben leer y escribir. El cambio es enorme, pero las dos cifras no miden exactamente lo mismo: la de 1892 incluye a quienes solo sabían leer, y la de 2011 se refiere a leer y escribir. Por eso conviene comparar la tendencia, no restar las cifras como si fueran iguales.

Fuentes#

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