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Trabajadores y productores de café: luchas sociales (1900-1948)

Esta lección es parte de Temario de Estudios Sociales de Undécimo año Lección 9 de 17

Por Andrea del Carmen actualizado el 26 de octubre de 2026 11 min de lectura

La jornada de ocho horas, el salario mínimo o el derecho a la huelga parecen hoy parte normal de la vida laboral en Costa Rica. Sin embargo, a inicios del siglo XX no existían como derechos: fueron reclamados durante décadas por artesanos, obreros, trabajadores bananeros y pequeños productores de café.

En esta lección compararás las condiciones de vida y de trabajo de distintos tipos de trabajadores entre 1900 y 1948, y conocerás sus motivaciones, sus demandas y las formas en que se organizaron para mejorar su situación.

Definición

Una lucha social es la acción organizada de un grupo de personas para cambiar una situación que considera injusta: mejores salarios, menos horas de trabajo, vivienda digna o precios justos. Se expresa en organizaciones (mutuales, sindicatos, cooperativas, partidos) y en acciones como peticiones al Congreso, campañas de prensa, manifestaciones y huelgas, es decir, la suspensión colectiva del trabajo para presionar por una demanda.

Un mundo del trabajo muy diverso#

Según la historiadora Ana María Botey, de la Universidad de Costa Rica (UCR), a inicios del siglo XX la distancia entre los grandes cafetaleros y la mayoría de la población se había ahondado. Los artesanos y obreros, que vivían sobre todo en las ciudades, llegaron a ser entre el 10 % y el 15 % de la población ocupada; en el mundo urbano trabajaban también dependientes de comercio, jornaleros, empleadas domésticas, lavanderas, carretoneros y lustrazapatos. En el café tenían gran peso los pequeños y medianos productores, además de los peones; y fuera del Valle Central, en las empresas extranjeras, trabajaban bananeros, mineros, ferroviarios y portuarios.

Dentro de cada grupo había jerarquías. Los oficios femeninos, como los de lavanderas, pureras (que elaboraban puros), costureras y cocineras, se pagaban con un salario menor; y entre los trabajadores de las empresas extranjeras, los ferroviarios estaban en la cúspide, mientras que los peones de plantaciones y minas solían ser hombres jóvenes, solos y desarraigados, de distintos orígenes étnicos.

Comparar condiciones de vida y de trabajo#

José Manuel Cerdas, en un estudio publicado por la UCR, analizó los salarios de 1933 y 1934 en San José, y Botey describe la situación de los bananeros antes de la huelga de 1934. El cuadro resume algunos casos:

Tipo de trabajadorIngreso (años treinta)Otras condiciones
Artesanos muy calificados (sastres de primera clase, operarios del taller del ferrocarril)Sastres: entre ¢5 y ¢10 por jornada; los operarios mejor pagados del ferrocarril, hasta ¢235 al mesEstrato más alto de los trabajadores manuales; sin presencia de mano de obra femenina
Mayoría de los artesanos (sastres de segunda, panaderos, ebanistas)Entre ¢3,00 y ¢4,95 diariosEn sastrerías y zapaterías se pagaba por tarea: en la crisis, a veces no completaban el salario
Obreras y obreros de fábrica, aprendices y peonesMenos de ¢3 diarios; costureras de ropa ordinaria, unos ¢1,40Casi obligados a depender de otro ingreso propio o de un familiar para cubrir los gastos
Trabajadores bananeros del Caribe¢0,50 por hora, pagados a menudo en cupones y fichasCampamentos sin agua potable ni letrinas, paludismo y fiebres, casi sin atención médica

Ejemplo. Antes de la huelga de 1934, a muchos bananeros se les pagaba en cupones, y para comprar con ellos donde los comerciantes de la zona sufrían un descuento del 25 % al 30 %. Supón que un trabajador gana ¢0,50 por hora y trabaja 8 horas. ¿Cuánto vale realmente su jornal si lo usa con esos comerciantes?

Solución. En 8 horas gana 0,50 × 8 = ¢4,00 en cupones. Con un descuento del 25 %, vale 4,00 × 0,75 = ¢3,00; con uno del 30 %, 4,00 × 0,70 = ¢2,80. Perdía entre ¢1,00 y ¢1,20 por día. Además, según Botey, solo la alimentación le costaba entre ¢1,50 y ¢2,00 diarios. Por eso el pago en dinero fue una de las demandas centrales de la huelga.

Artesanos y obreros urbanos: del socorro mutuo al sindicato#

Los primeros pasos fueron las sociedades de socorros mutuos: cajas de ahorro para enfrentar la enfermedad, la falta de trabajo o los accidentes. Los artesanos confiaban en la educación como vía de superación y pidieron durante décadas una escuela de artes y oficios, que nunca se fundó.

En la década de 1910, con más desempleo y explotación laboral, esas sociedades se fueron pareciendo a sindicatos y pasaron a reclamar la jornada de ocho horas, mejores salarios, una ley de riesgos del trabajo y vivienda. En 1912, intelectuales como Joaquín García Monge, Carmen Lyra y Omar Dengo fundaron con artesanos y obreros el Centro de Estudios Sociales Germinal; bajo su influencia se organizó en 1913 la Confederación General de Trabajadores y se celebró por primera vez el Primero de Mayo.

Las huelgas de 1920#

En febrero de 1920, los ebanistas y carpinteros exigieron la jornada de ocho horas y un aumento general del 20 % para enfrentar la carestía de la vida. La huelga se extendió durante dos semanas a ferrocarrileros, costureras, pureras, zapateros, panaderos, tipógrafos, empleados del tranvía y trabajadores de Puntarenas y Limón: fue el primer movimiento laboral de grandes dimensiones. El gobierno aceptó pronto las demandas de los empleados públicos, y durante la administración de Julio Acosta se promulgó la jornada de ocho horas. La lucha siguió por la vivienda: en 1922 el Congreso aprobó la Ley de Emergencia del Inquilinato.

Los bananeros y la huelga de 1934#

En las empresas extranjeras, la huelga apareció más temprano que en los talleres urbanos. Sus causas eran los bajos salarios, el pago en cupones, las diferencias de salario entre nacionales y extranjeros, los maltratos de los capataces y la falta de atención médica. En Limón hubo huelgas bananeras en 1911, 1912, 1913 y 1919, y la represión fue frecuente.

En la crisis de los años treinta, la United Fruit Company trasladó sus pérdidas a productores y trabajadores. En mayo de 1934, los diputados comunistas presentaron un proyecto para eliminar el pago en cupones, regular los comisariatos e instalar en cada finca un botiquín con suero antiofídico y quinina; se aprobó en primer y segundo debate, pero se rechazó en el tercero.

  1. El 4 de agosto de 1934, el Congreso de Trabajadores del Atlántico, reunido en 26 Millas, aprobó un pliego de peticiones y nombró secretario general a Carlos Luis Fallas.
  2. Unos diez mil huelguistas pidieron salarios mínimos, pago de horas extras, pago quincenal y en dinero, dispensarios en las fincas, viviendas pagadas por los patronos y el reconocimiento de su sindicato.
  3. La primera etapa (8 al 28 de agosto) terminó con un acuerdo con los productores, pero la compañía no lo cumplió.
  4. Hubo represión: un importante grupo de trabajadores nicaragüenses fue expulsado y, el 10 de setiembre, la policía tomó el cuartel general del comité de huelga, en 26 Millas, y detuvo a muchos trabajadores.

Aunque pareció un fracaso, algunos patronos reajustaron salarios y los contratos bananeros de 1934 incluyeron demandas sobre comisariatos, pago en dinero, vivienda y salud; según un informe de 1936 citado por Botey, el pago en cupones había desaparecido. Un trabajador lo resumió así: «Nos hizo sentir a todos los bananeros que éramos fuertes si nos uníamos para luchar contra la Yunai», como llamaban a la United Fruit.

Los productores de café frente a los beneficiadores#

Gran parte del café lo producían pequeños y medianos propietarios, pero el procesamiento y la exportación estaban en manos de un pequeño grupo de beneficiadores. Según una investigación de la UCR, el Censo Cafetalero de 1935 registró que el 25 % de la población del país vivía en fincas de café, y que el 56 % de esas personas eran peones.

Los beneficiadores fijaban un precio provisional al café en fruta, daban adelantos de dinero y, al terminar la cosecha, decidían el precio final. Los productores reclamaban que ese precio no correspondía a sus costos ni a los precios internacionales, se quejaban de los altos intereses por los adelantos y de cómo se medía el café al entregarlo, y temían perder su tierra y convertirse en asalariados.

  • Formaron organizaciones y cooperativas, sobre todo en los años veinte, y usaron medios legales y la prensa más que la violencia.
  • En 1916 propusieron una ley para que el Estado interviniera en la fijación del precio, y pidieron crédito al Banco Internacional desde su creación en 1914.
  • Con la quiebra de algunos beneficios entre 1932 y 1935, el Banco Internacional pasó a beneficiar y exportar café.
  • En 1933 se creó el Instituto de Defensa del Café. No eliminó los conflictos de inmediato, pero desde 1936, con más intervención del Estado y más participación de los pequeños productores, estos fueron cesando.

De las demandas a los derechos#

Muchas reivindicaciones de este periodo se convirtieron en leyes en la década de 1940. El Código de Trabajo es la Ley n.° 2, de 27 de agosto de 1943, y su primer artículo dice que regula «los derechos y obligaciones de patronos y trabajadores con ocasión del trabajo». La Constitución de 1949 recogió varios de esos derechos: el salario mínimo (artículo 57), la jornada ordinaria diurna de no más de ocho horas diarias y cuarenta y ocho semanales (artículo 58), la libertad de sindicalizarse (artículo 60) y el derecho de huelga, salvo en los servicios públicos que la ley determine (artículo 61). Puedes ampliar en Logros sociales de la década de 1940.

Ponte a prueba#

¿En qué se diferenciaban las condiciones de un artesano calificado y las de una obrera de fábrica en los años treinta?#

Según el estudio de José Manuel Cerdas, un sastre de primera clase podía ganar entre ¢5 y ¢10 por jornada, mientras que la mayoría de las obreras y obreros fabriles ganaban menos de ¢3 diarios; una costurera de ropa ordinaria, unos ¢1,40. Las mujeres casi no aparecían en el estrato mejor pagado. Con salarios tan bajos, quienes estaban en el estrato inferior estaban casi obligados a depender de otro ingreso propio o de un familiar para cubrir los gastos.

¿Qué pedían los trabajadores en las huelgas de 1920 y qué consiguieron?#

Los ebanistas y carpinteros iniciaron la huelga pidiendo la jornada de ocho horas y un aumento general del 20 % para enfrentar la carestía de la vida. El movimiento se extendió durante dos semanas a muchos oficios y ciudades. El gobierno aceptó pronto las demandas de los empleados públicos y, durante la administración de Julio Acosta, se promulgó la jornada de ocho horas; en 1922 llegó además la Ley de Emergencia del Inquilinato.

¿Por qué el pago en cupones era una de las principales quejas de los trabajadores bananeros?#

Porque los cupones y fichas solo se podían cambiar en los comisariatos de la compañía o de los patronos, y para comprar con ellos donde los comerciantes de la zona se sufría un descuento del 25 % al 30 %. Así, el trabajador recibía en la práctica menos de lo que ganaba. Por eso la huelga de 1934 exigió el pago quincenal y en dinero.

¿Cuál era el conflicto entre los pequeños productores de café y los beneficiadores?#

Los beneficiadores, que procesaban y exportaban el grano, fijaban el precio final del café en fruta al terminar la cosecha. Los productores consideraban que ese precio no correspondía a sus costos ni a los precios internacionales, se quejaban de los intereses por los adelantos y de la forma de medir el café, y temían perder sus tierras. Por eso pidieron la intervención del Estado, que llegó con el Instituto de Defensa del Café en 1933.

¿Qué derechos laborales de la Constitución de 1949 recogen demandas de la primera mitad del siglo XX?#

El artículo 57 garantiza un salario mínimo; el 58 limita la jornada ordinaria diurna a ocho horas diarias y cuarenta y ocho semanales; el 60 permite sindicalizarse libremente; y el 61 reconoce el derecho de huelga, salvo en los servicios públicos que la ley determine. Son demandas por las que lucharon los trabajadores en huelgas como las de 1920 y 1934.

Fuentes#

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