Gestión del riesgo: amenaza, vulnerabilidad, riesgo y desastre
Esta lección es parte de Temario de Educación Cívica de Térraba (Sétimo año) Lección 14 de 19Por Andrea del Carmen actualizado el 27 de octubre de 2026 11 min de lectura
Imagina dos colegios donde, un martes por la tarde, un tomacorriente sobrecargado empieza a echar humo en un aula. En el primero, la instalación eléctrica es vieja, el extintor está vencido y nadie sabe por cuál salida debe ir. El humo llena el pasillo y la evacuación es un desorden. En el segundo, la instalación se revisa cada año, la alarma suena a tiempo, una persona entrenada usa el extintor y los grupos salen en fila por una ruta señalizada que ensayaron hace un mes. El problema de partida fue el mismo. ¿Qué hizo la diferencia?
Para responder hacen falta unas cuantas palabras con un significado preciso: amenaza, vulnerabilidad, riesgo, desastre, emergencia, prevención y mitigación. En esta lección, que abre la unidad de Educación Cívica de sétimo año dedicada a la prevención de los desastres, vas a conocerlas tal como las define la ley costarricense y a usarlas para mirar tu colegio y tu comunidad con otros ojos.
Definición
La Ley n.º 8488, Ley Nacional de Emergencias y Prevención del Riesgo, llama gestión del riesgo al «proceso mediante el cual se revierten las condiciones de vulnerabilidad de la población, los asentamientos humanos, la infraestructura, así como de las líneas vitales, las actividades productivas de bienes y servicios y el ambiente» (artículo 4). Dicho de forma sencilla: gestionar el riesgo es organizarse para que los peligros que nos rodean hagan el menor daño posible, y eso exige actuar antes, durante y después de una emergencia.
La amenaza: el peligro que todavía no llega#
Para la Ley 8488, una amenaza es un «peligro latente representado por la posible ocurrencia de un fenómeno peligroso, de origen natural, tecnológico o provocado por el hombre, capaz de producir efectos adversos en las personas, los bienes, los servicios públicos y el ambiente». La palabra clave es latente: el peligro existe aunque todavía no se haya manifestado. Una falla geológica bajo el suelo, una pendiente muy inclinada o un cilindro de gas mal instalado son amenazas mucho antes de que pase algo.
El programa de Educación Cívica del MEP agrupa las amenazas en dos grandes tipos según su origen:
- Amenaza natural: surge de los procesos de la Tierra y de la atmósfera, sin que nadie la provoque. El glosario del programa pone como ejemplos las inundaciones, los sismos y los deslizamientos.
- Amenaza antrópica: la causa la actividad humana. El mismo glosario menciona la contaminación, los incendios, la tala indiscriminada de árboles y el mantenimiento de condiciones que facilitan la reproducción del mosquito que transmite el dengue.
La Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) usa además una tercera categoría, la socionatural, para los fenómenos en que se mezclan la naturaleza y la acción humana. En su guía para los centros educativos coloca ahí los incendios forestales, los deslizamientos y las inundaciones: el aguacero es natural, pero una ladera sin árboles o un cauce lleno de escombros hacen que el daño crezca.
La vulnerabilidad: por qué el mismo peligro no golpea igual#
La ley llama vulnerabilidad a la «condición intrínseca de ser impactado por un suceso a causa de un conjunto de condiciones y procesos físicos, sociales, económicos y ambientales». No depende del fenómeno, sino de lo que el fenómeno encuentra a su paso: personas, viviendas, caminos, cosechas, servicios. Según la misma definición, se determina por tres cosas: qué tanto queda en el camino del peligro, qué tan fácil se daña y qué capacidad tiene para recuperarse después.
Volvamos a los dos colegios del inicio. El peligro, un posible cortocircuito, era parecido en ambos. El primero era más vulnerable: tenía cables deteriorados, no contaba con equipo para responder y su gente no tenía un plan que conociera. El segundo redujo su vulnerabilidad de dos maneras distintas: por el estado de sus instalaciones y por la forma en que se organizó su gente. Lo primero cuesta dinero y obras; lo segundo está al alcance de cualquier comunidad educativa.
El riesgo: la probabilidad de sufrir pérdidas#
El riesgo es, según la ley, la «probabilidad de que se presenten pérdidas, daños o consecuencias económicas, sociales o ambientales en un sitio particular y durante un periodo definido». El mismo artículo explica cómo se obtiene: «al relacionar la amenaza con la vulnerabilidad de los elementos expuestos».
De ahí sale una idea muy útil. Si no hay nada vulnerable en el camino de la amenaza, no hay riesgo para las personas: una cabeza de agua en un cañón donde nadie vive ni transita no pone a nadie en peligro. Y si la vulnerabilidad baja, el riesgo baja también, aunque la amenaza siga igual. Por eso la gestión del riesgo se concentra tanto en la vulnerabilidad: es la parte de la ecuación que las personas sí pueden cambiar.
Ejemplo. Una cooperativa guarda sacos de fertilizante y botes de plaguicida en una bodega de madera pegada a la cerca de una escuela. Identifica la amenaza, un factor de vulnerabilidad y el riesgo.
Solución. La amenaza es de origen humano: un incendio o un derrame de esos productos. La vulnerabilidad está en lo que hay alrededor: la escuela queda pegada a la cerca, la madera arde con facilidad y no hay una ruta de salida alejada del humo. El riesgo es la probabilidad de que, en un periodo dado, el humo o el derrame intoxique o lesione a alguien del estudiantado o dañe el edificio. Para reducirlo no hace falta cerrar la cooperativa: se puede pedir que guarde los productos lejos de la cerca, en una bodega que no arda con facilidad y con extintor, y que ambas partes acuerden un aviso conjunto.
Desastre y emergencia: cuando el riesgo se cumple#
Según la ley, hay desastre cuando un fenómeno, de cualquier origen, se topa en una población con «condiciones propicias de vulnerabilidad» y provoca «alteraciones intensas en las condiciones normales de funcionamiento de la comunidad»: muertes y enfermedades, bienes destruidos o perdidos y daños severos al ambiente. Un temblor que solo bota unos adornos de un estante no es un desastre; uno que derrumba casas y deja familias sin techo, sí.
La emergencia es el «estado de crisis provocado por el desastre». Es una situación de necesidad y urgencia que obliga a actuar de inmediato para salvar vidas y bienes, evitar el sufrimiento y atender a las personas afectadas. La ley la maneja en tres fases que avanzan una tras otra: la respuesta, con las acciones inmediatas; la rehabilitación, que restablece servicios básicos como el agua, la electricidad y los caminos; y la reconstrucción, que repone lo dañado. En pocas palabras: el desastre es el daño, y la emergencia es la crisis urgente que ese daño abre.
Prevención y mitigación: actuar antes#
La ley define la prevención como «toda acción orientada a evitar que los sucesos negativos se conviertan en desastres», y la mitigación como la «aplicación de medidas para reducir el impacto negativo que provoca un suceso de origen natural, humano o tecnológico». La diferencia está en el propósito: prevenir busca que el desastre no llegue a ocurrir; mitigar acepta que el fenómeno puede presentarse y busca que haga menos daño. En la práctica, muchas medidas sirven para las dos cosas.
| Amenaza en el colegio | Una medida de prevención | Una medida de mitigación |
|---|---|---|
| Sismo | Construir y reforzar los edificios según las normas sismorresistentes | Sujetar a la pared estantes y armarios para que no caigan sobre nadie |
| Incendio | Revisar la instalación eléctrica y no sobrecargar los tomacorrientes | Tener extintores revisados y una ruta de salida señalizada |
| Inundación | Ubicar las aulas nuevas fuera del terreno que se anega | Colocar los tomacorrientes y los equipos a mayor altura que el piso |
La ley añade dos ideas más. La preparación reúne las actividades que se hacen de antemano para responder bien; entre ellas menciona «la emisión de alertas y el traslado temporal de personas y bienes de una localidad amenazada». Y la multiamenaza es la combinación de dos o más amenazas, que pueden presentarse por separado, al mismo tiempo o en cadena: por ejemplo, un sismo que agrieta una ladera ya empapada por varios días de lluvia.
La organización ciudadana: nadie se salva solo#
El último concepto de la unidad no viene de la geología ni del clima, sino de la vida en comunidad. El programa del MEP, en su glosario, presenta la organización comunitaria o comunal como un espacio creado para que las personas de una comunidad se reúnan, se encuentren y tomen decisiones colectivas en torno a un objetivo común. En la gestión del riesgo, ese objetivo es proteger la vida, la salud y los bienes de todos.
La ley respalda esa idea. Su artículo 2 se propone integrar los esfuerzos del Gobierno Central, las instituciones, los gobiernos locales, el sector privado y la «sociedad civil organizada». Su artículo 3 enumera los principios que deben guiar la gestión del riesgo; entre ellos están la solidaridad, que pide dar prioridad a las necesidades de «los más vulnerables», y la prevención, cuyas medidas son, dice la ley, «de interés público y de cumplimiento obligatorio». La Política Nacional de Gestión del Riesgo 2016-2030 agrega el principio de participación ciudadana: que las personas puedan influir en las acciones públicas, con espacio para la iniciativa, la creatividad y el pensamiento crítico.
En la práctica, la organización toma forma en comités: el del centro educativo y los comités comunales de emergencia, que estudiarás más adelante en esta unidad. Una persona joven también tiene mucho que aportar: informarse en fuentes oficiales, fijarse en los peligros de su entorno, avisar a quien corresponde y tomarse en serio cada simulacro.
Ponte a prueba#
¿Cuál es la diferencia entre una amenaza natural y una amenaza antrópica?#
La amenaza natural surge de los procesos de la Tierra y de la atmósfera sin que nadie la provoque; el programa del MEP da como ejemplos las inundaciones, los sismos y los deslizamientos. La amenaza antrópica la causa la actividad humana, como la contaminación, los incendios, la tala indiscriminada o dejar recipientes con agua donde se cría el mosquito del dengue. La CNE usa además la categoría socionatural para los casos en que ambas causas se combinan.
¿Puede existir una amenaza sin que haya riesgo para las personas?#
Sí. La Ley 8488 explica que el riesgo resulta de combinar la amenaza con la vulnerabilidad de lo que está expuesto. Si en el camino del peligro no hay personas ni bienes vulnerables, no hay riesgo para ellos: una cabeza de agua en un cañón deshabitado no amenaza a nadie. Pero si alguien construye ahí o el lugar se usa como balneario, aparece el riesgo, aunque la amenaza sea exactamente la misma.
¿Qué diferencia hay entre un desastre y una emergencia?#
El desastre es la situación que se produce cuando un fenómeno encuentra condiciones de vulnerabilidad y causa alteraciones intensas en la vida de una comunidad, como muertes, destrucción de bienes o daños severos al ambiente. La emergencia es el estado de crisis que provoca ese desastre: obliga a actuar de inmediato para salvar vidas y bienes y se maneja en tres fases, respuesta, rehabilitación y reconstrucción.
¿En qué se diferencian la prevención y la mitigación?#
La prevención busca que un fenómeno peligroso no llegue a convertirse en desastre, por ejemplo, no construyendo aulas en una zona que se inunda. La mitigación acepta que el fenómeno puede ocurrir y aplica medidas para reducir su impacto, como sujetar los estantes a la pared para que no caigan durante un sismo. Muchas medidas cumplen las dos funciones a la vez, y ambas forman parte de la gestión del riesgo.
¿Por qué la organización comunitaria es parte de la gestión del riesgo?#
Porque muchas medidas solo funcionan si las personas se ponen de acuerdo: avisar cuando sube un río, definir a dónde evacuar, cuidar a quienes necesitan más ayuda. La Ley 8488 busca integrar a la sociedad civil organizada y tiene como principio la solidaridad, que da prioridad a los más vulnerables. Además, la Política Nacional de Gestión del Riesgo promueve la participación ciudadana para que las personas influyan en las decisiones públicas.
Fuentes#
- Ministerio de Educación Pública — Programas de Estudios de Educación Cívica. Tercer Ciclo de la Educación General Básica y Educación Diversificada (Proyecto de Ética, Estética y Ciudadanía) (PDF)
- SINALEVI (Procuraduría General de la República) — Ley n.º 8488, Ley Nacional de Emergencias y Prevención del Riesgo, texto vigente (artículos 2, 3 y 4)
- CNE — Política Nacional de Gestión del Riesgo 2016-2030 (copia en FAOLEX, FAO) (PDF)
- CNE — Guía para la elaboración de planes de gestión del riesgo en centros educativos, 2.ª ed. (2020) (copia en el sitio del MEP) (PDF)
También en Educación Cívica