Las actitudes democráticas de la persona joven como ciudadana
Esta lección es parte de Temario de Educación Cívica de Undécimo año Lección 10 de 13Por Andrea del Carmen actualizado el 26 de octubre de 2026 10 min de lectura
Las leyes de un país democrático pueden ser excelentes, pero si las personas no creen en el diálogo, desprecian a quien piensa distinto o resuelven todo a gritos, esa democracia se debilita desde adentro. Las actitudes son la base invisible de la convivencia: deciden cómo reaccionamos cuando perdemos una votación, cuando alguien nos ofende o cuando vemos una injusticia.
En esta lección vas a conocer las seis actitudes democráticas que el programa de Educación Cívica de undécimo año propone fortalecer, por qué contribuyen a formar ciudadanía y cómo se viven en el colegio, la familia y la comunidad.
Idea clave
La Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, empieza así: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros» (artículo 1). Una actitud democrática es la disposición estable a tratar a los demás de esa manera: como personas libres e iguales, con quienes los asuntos comunes se resuelven mediante el diálogo y dentro de la ley.
Buscar condiciones que hagan más real la libertad propia y ajena#
El programa del MEP distingue dos formas de entender la libertad. La libertad negativa («libertad de») es la ausencia de coerción de otros sobre la persona. La libertad positiva («libertad para») es la posibilidad de actuar de modo que se realicen las propias potencialidades y metas; en ese sentido, dice el programa, «las inequidades e injusticias son una limitación a la libertad humana».
La Constitución Política protege la libertad y también le pone límites: «Nadie puede ser inquietado ni perseguido por la manifestación de sus opiniones ni por acto alguno que no infrinja la ley», y las acciones privadas que no dañen la moral o el orden públicos, «o que no perjudiquen a tercero», están fuera de la acción de la ley (artículo 28). Mi libertad, por tanto, llega hasta donde empieza el daño a otra persona.
Tener una actitud democrática ante la libertad es defender la propia sin aplastar la ajena, y preocuparse porque otras personas tengan condiciones reales para ejercerla. Un ejemplo cotidiano está en las redes sociales: la libertad de opinar no incluye humillar o exponer a nadie.
Respetar los derechos humanos, la ley y las normas#
Según el programa, los derechos humanos son las libertades y facultades básicas que corresponden a toda persona «por el mismo hecho de su naturaleza y condición humana». Respetarlos significa reconocerlos en todas las personas, también en quienes no nos caen bien.
El programa habla también de la cultura de la legalidad: la «aceptación y respeto del cuerpo de leyes de una sociedad por parte de la ciudadanía», que incluye los procedimientos legales e institucionales para transformar la sociedad o las leyes. Esto es clave: respetar la ley no significa que nunca pueda cambiar, sino que se cambia por las vías previstas, no por la fuerza. La Declaración Universal agrega que toda persona tiene deberes respecto a la comunidad y que el ejercicio de los derechos tiene como límites los que fija la ley para asegurar el respeto de los derechos de los demás (artículo 29).
Buscar la igualdad real#
La Constitución dice que «toda persona es igual ante la ley» y prohíbe toda discriminación contraria a la dignidad humana (artículo 33). Esa es la igualdad formal. Pero dos estudiantes pueden ser iguales ante la ley y no tener las mismas oportunidades: uno tiene internet en casa y otro no; una puede subir gradas y otro usa silla de ruedas. La igualdad real busca que esas diferencias de punto de partida no se conviertan en desventajas permanentes.
Para eso existen las acciones afirmativas, que el programa define como políticas que buscan abrir espacios tradicionalmente cerrados a grupos discriminados. Las leyes recogen esta idea: la Ley N.º 7142 obliga al Estado a promover y garantizar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres (artículo 1), y la Ley N.º 7600 declara de interés público el desarrollo integral de la población con discapacidad «en iguales condiciones de calidad, oportunidad, derechos y deberes que el resto de los habitantes» (artículo 1). La actitud democrática consiste en notar las desigualdades a nuestro alrededor y apoyar lo que las corrige.
Apreciar el diálogo y resolver los conflictos en paz#
El programa define el diálogo como el intercambio de comunicación con respeto y atención, que requiere transmitir los argumentos en forma ordenada, escuchar los ajenos, comprenderlos «y desarrollar la disposición a cambiar de opinión». Es, dice, condición necesaria para manejar los conflictos en paz.
Los conflictos son normales en cualquier grupo; lo que importa es cómo se enfrentan. El programa explica que en la resolución de conflictos las personas aprenden a diferenciar sus posiciones (lo que exigen, que suele ser inflexible) de sus intereses (lo fundamental para cada parte), y que centrarse en los intereses acerca a las partes. El manejo pacífico excluye el ridículo, la intimidación y la coacción.
En Costa Rica, la Ley N.º 7727 dice que «toda persona tiene derecho a una adecuada educación sobre la paz, en las escuelas y los colegios», y que el Consejo Superior de Educación procurará incluir en los programas oficiales el diálogo, la negociación, la mediación y la conciliación como métodos para solucionar conflictos (artículo 1). El Ministerio de Justicia y Paz ofrece además las Casas de Justicia, un programa iniciado en el año 2000, donde con ayuda de un mediador las personas pueden resolver conflictos, por ejemplo vecinales o familiares, sin acudir a los tribunales; según el ministerio, el servicio es gratuito.
Respetar la institucionalidad democrática#
El programa llama institucionalidad democrática al «conjunto de normas, organizaciones y procedimientos públicos que constituyen el Estado democrático». En Costa Rica, el Gobierno es «popular, representativo, participativo, alternativo y responsable» (artículo 9 de la Constitución), y los funcionarios públicos son «simples depositarios de la autoridad», obligados a rendir cuentas (artículo 11).
Respetar las instituciones no es obedecer a ciegas. El programa explica que el respeto por la autoridad se fundamenta en «la legitimidad y legalidad de los puestos jerárquicos», y que la legitimidad asegura que las personas sigan a sus autoridades «con base en la adhesión y no en la coerción». Una persona joven puede criticar a un funcionario, pedir explicaciones o protestar pacíficamente, y al mismo tiempo respetar el tribunal que organiza las elecciones, acatar una sentencia o aceptar el resultado de una votación que perdió.
Vivir las actitudes democráticas cada día#
| Situación | Actitud democrática | Actitud contraria |
|---|---|---|
| Tu sección pierde la votación para el destino de una gira | Aceptar el resultado y colaborar | Boicotear la gira o desprestigiar a los ganadores |
| Un compañero migrante habla con otro acento | Respetar y valorar su aporte | Burlarse o excluirlo |
| Un conflicto por el uso de la cancha | Dialogar y buscar un acuerdo, o pedir mediación | Imponerse por la fuerza o la amenaza |
| Una norma del colegio te parece injusta | Proponer el cambio ante el gobierno estudiantil o la dirección | Ignorarla o romperla a escondidas |
Ejemplo. En un grupo de chat de la sección, varios estudiantes empiezan a burlarse de las fotos de una compañera. Laura no está de acuerdo, pero teme que la ataquen si dice algo. ¿Qué actitudes democráticas puede poner en práctica?
Solución. Puede defender la dignidad de su compañera, porque la libertad de opinar no autoriza a dañar a otra persona. Puede hablar con calma en el grupo o en privado con quienes se burlan, buscando el diálogo antes que el insulto. Si la situación sigue, puede contarlo a una persona adulta de confianza o al personal del colegio, que forma parte de la institucionalidad encargada de proteger a los estudiantes. Así combina respeto a los derechos humanos, aprecio por el diálogo y resolución pacífica del conflicto. Si quieres profundizar, consulta la lección sobre prevención y denuncia del bullying y el ciberbullying.
Valorar estas actitudes es entender que forman ciudadanía: quien aprende a dialogar en el colegio llega mejor preparado a una asamblea comunal, a un sindicato o a una elección nacional.
Ponte a prueba#
¿Qué diferencia hay entre la libertad negativa y la libertad positiva?#
Según el programa del MEP, la libertad negativa, o libertad de, es la ausencia de coerción de otras personas sobre alguien. La libertad positiva, o libertad para, es la posibilidad real de actuar para desarrollar las propias potencialidades y metas. Por eso el programa dice que las inequidades e injusticias limitan la libertad: aunque nadie te impida estudiar, sin recursos tu libertad para hacerlo es menor.
¿Respetar la ley significa que nunca se puede cambiar?#
No. La cultura de la legalidad, según el programa, incluye la aceptación y el respeto de las leyes, pero también los procedimientos legales e institucionales para transformarlas. Una persona democrática cumple la ley mientras esté vigente y, si la considera injusta, busca cambiarla por vías legítimas: peticiones, propuestas, participación política o el voto, nunca por la fuerza.
¿Por qué la igualdad ante la ley no garantiza por sí sola la igualdad real?#
Porque las personas parten de situaciones distintas. Dos estudiantes pueden tener los mismos derechos y, sin embargo, uno carece de internet o enfrenta barreras por una discapacidad. La igualdad real busca que esas diferencias no se vuelvan desventajas permanentes, por ejemplo mediante acciones afirmativas, que abren espacios a grupos tradicionalmente discriminados, como prevén leyes como la Ley N.º 7600.
¿Qué dice la Ley N.º 7727 sobre la educación para la paz?#
Su artículo 1 establece que toda persona tiene derecho a una adecuada educación sobre la paz en las escuelas y los colegios, que deben hacer comprender a sus estudiantes las exigencias de construir la paz. También dice que el Consejo Superior de Educación procurará incluir en los programas oficiales el diálogo, la negociación, la mediación y la conciliación como métodos para solucionar conflictos.
¿Es posible criticar a una autoridad y respetar al mismo tiempo la institucionalidad democrática?#
Sí. Los funcionarios públicos son simples depositarios de la autoridad y deben rendir cuentas, de modo que pedirles explicaciones o criticarlos por vías pacíficas es parte de la democracia. Respetar la institucionalidad significa reconocer la legitimidad de las normas, las organizaciones y los procedimientos del Estado democrático: por ejemplo, aceptar el resultado de una elección o acatar una sentencia aunque no nos guste.
Fuentes#
- Ministerio de Educación Pública — Programas de Estudios de Educación Cívica. Tercer Ciclo de la Educación General Básica y Educación Diversificada (Proyecto de Ética, Estética y Ciudadanía) (PDF)
- Naciones Unidas — La Declaración Universal de Derechos Humanos
- SINALEVI (Procuraduría General de la República) — Constitución Política de la República de Costa Rica
- SINALEVI — Ley N.º 7142, Ley de Promoción de la Igualdad Social de la Mujer
- SINALEVI — Ley N.º 7600, Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad
- SINALEVI — Ley N.º 7727, Ley sobre Resolución Alterna de Conflictos y Promoción de la Paz Social
- Ministerio de Justicia y Paz — Casas de Justicia
- Ministerio de Justicia y Paz — DINARAC continuará con el programa «Gestores de Paz» a través de las Casas de Justicia (24 de enero de 2025)
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