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Dios Padre,

Eres Tu Grandioso Señor quién me ha abrazado ante la soledad del mundo, me enseñaste a humillarme ante Tu nombre y a entender que soy pequeño, pero que mi alma se vuelve grande cuando Tu me permites limpiar Tus pies con mis lagrimas.

Eres Tan Inmenso que no tienes limite en nada de lo que deseas, nos creaste, nos proteges, pero aun así nos dejas seguir nuestro propio rumbo.

En este camino de estrellas, eres Tu Señor nuestra fuente y nuestro final, por lo que Te rogamos Papá que cuando llegue el día, nos abraces y nunca nos sueltes de nuevo.

Gloria a Ti Papá,

Amén