Marta lee en el recreo un cuento sobre una niña que se queda sola en una pulpería de pueblo mientras llueve a cántaros. Antes de pasar la página, ya sabe algo: en su barrio, cuando llueve así, la gente se asoma a la ventana y se guarda en el primer lugar con techo. Esa pequeña idea que ella ya traía en la cabeza hace que el cuento le suene a cosa conocida. Eso es leer relacionando ideas: el texto no entra solo, se encuentra con lo que tú ya sabes.
Cuando lees en sexto grado, el programa del MEP te pide tres prácticas lectoras. Usar tus conocimientos previos, hacer conjeturas a partir del comportamiento de los personajes y relacionar el texto con otros textos que ya leíste. Las tres funcionan juntas.
Definición
Leer relacionando es conectar lo que dice el texto con lo que tú sabes (conocimientos previos), con lo que los personajes hacen y dejan ver (conjeturas) y con otras lecturas que recuerdas (relación entre textos).
Los conocimientos previos: lo que llevas puesto antes de leer#
Un conocimiento previo es cualquier cosa que sabes y que te ayuda a entender lo que lees. Puede venir de la escuela, de tu casa, de una película o de lo que viste en la calle. Si el texto habla de una feria del agricultor, tú ya sabes que hay puestos, regateo, olor a culantro y gente cargando bolsas. Nadie tuvo que explicártelo, y por eso el texto avanza más rápido.
Antes de leer, mira el título, las ilustraciones y la primera línea. Pregúntate qué sabes del tema. Mientras lees, compara: «Esto me recuerda a…», «Aquí pasa lo que le pasó a mi primo cuando…». Al terminar, revisa si lo que sabías era cierto o si el texto te lo corrigió.
Ejemplo. El texto dice: «Don Rafael ató la yunta temprano y salió hacia el potrero con el machete al hombro». Si en tu familia o en tu comunidad hay gente de campo, sabes que una yunta son dos bueyes juntos para tirar de la carreta o del arado, y que ir al potrero a esa hora es trabajo de todos los días. Si nunca viste una yunta, el contexto te dice que es algo que se ata y que sirve para trabajar. En los dos casos entiendes algo, pero el primer lector entiende más.
Un cuidado. Un conocimiento previo equivocado también puede engañarte. Si sabes que «los lobos son malos» porque lo leíste en cuentos, puedes sorprenderte con un relato donde el lobo es el que necesita ayuda. Por eso conviene leer con la mente abierta y corregir lo que creías.
Conjeturas: suponer con pistas, no a la suerte#
Una conjetura es una suposición con fundamento. No es lo mismo que adivinar. Para conjeturar, el texto te da pistas y tú las unes. En un cuento, las mejores pistas están en lo que los personajes hacen, dicen y callan.
Ejemplo. Lee este fragmento: «Andrés llegó a la escuela con la camisa por fuera. Apenas saludó. Cuando la maestra preguntó quién había hecho la tarea, él bajó la cabeza y empezó a dibujar en el borde del cuaderno». ¿Qué puedes suponer? Que Andrés no hizo la tarea, o que le pasó algo en la casa y no tuvo tiempo. Ninguna de las dos cosas se dice, pero las pistas apuntan hacia allí: la camisa descuidada, el saludo apagado, la cabeza baja.
Para que una conjetura sea buena, cumple tres condiciones. Se apoya en algo escrito, se puede explicar con una frase («Pienso eso porque…») y está lista para cambiar si más adelante el texto dice otra cosa. Si luego Andrés cuenta que cuidó toda la noche a su hermanita enferma, tu conjetura se ajusta y listo, no pasa nada por haberte equivocado a medias.
Estas son las pistas que más rinden en un personaje:
- Lo que hace: sus gestos, su manera de moverse, lo que evita.
- Lo que dice y cómo lo dice: si grita, si bromea, si se queda callado.
- Lo que otros dicen de él o cómo reaccionan cuando aparece.
- Lo que le pasa y cómo responde: si se enoja, si cede, si ayuda.
Relacionar un texto con otros textos#
Los textos se parecen entre sí, y eso se puede aprovechar. Un cuento puede recordarte a otro por el tema, por un personaje o por la forma en que termina. Cuando lees un cuento de Tío Conejo y Tío Coyote y notas que el animal pequeño le gana al grande usando la astucia, puedes pensar en otras historias donde alguien débil vence a alguien fuerte con ingenio, como David y Goliat o muchas fábulas. Reconocer ese parecido te ayuda a entender qué quiere decir cada historia.
Al relacionar dos textos, fíjate en qué se parecen y en qué se diferencian. Ese segundo paso es el que casi todos olvidan.
| Para comparar | Texto A | Texto B |
|---|---|---|
| Personaje principal | Tío Conejo, pequeño y astuto | Caperucita, niña confiada |
| Problema | Lo quieren comer | Un lobo la engaña |
| Cómo se resuelve | Conejo engaña al más fuerte | La salva un cazador |
| Lo que enseñan | La astucia vale | Hay que cuidarse de los extraños |
Mira cómo el cuadro obliga a decir algo concreto en cada fila. Con eso, comparar deja de ser «se parecen» y pasa a ser una idea que puedes defender.
Las tres prácticas juntas: un ejemplo completo#
Imagina que lees: «La abuela de Lucía sacó del baúl una colcha vieja y la extendió sobre la cama. No dijo nada, solo pasó la mano por los remiendos. Lucía entendió que esa colcha tenía más historia que tela».
- Conocimiento previo. Sabes que una colcha remendada suele guardar pedazos de ropa de la familia, y que los baúles se usan para guardar recuerdos.
- Conjetura. La abuela acaricia los remiendos y calla: probablemente cada pedazo le recuerda a alguien. Lucía lo entiende sin que se lo expliquen.
- Relación con otro texto. Quizás recuerdes otro cuento donde un objeto viejo guardaba una historia familiar. Comparas: ¿allá también hablaba el objeto sin palabras? ¿cambió algo en el personaje al final?
Errores frecuentes y cómo practicar#
Muchos estudiantes leen rápido y responden de memoria lo que «seguro» pasa. Otros confunden una conjetura con un dato: dicen «Andrés no hizo la tarea» como si el texto lo afirmara. La diferencia es sencilla: lo que está escrito es un dato, y lo que tú sacas de las pistas es una conjetura, que debes marcar como tal («parece que», «probablemente»).
Para practicar en casa, lee un cuento corto con alguien de tu familia. Detente dos veces y pregunta: ¿qué creen que va a pasar y por qué? Al terminar, busquen otro cuento, canción o leyenda que se le parezca y escriban dos parecidos y una diferencia. Diez minutos al día bastan.
Ponte a prueba#
Una niña lee que un personaje «apretó los puños y no contestó». ¿Qué puede suponer y por qué?#
Puede suponer que el personaje está enojado o contiene una rabia, porque apretar los puños y callar son pistas de enojo contenido. Es una conjetura, no un dato: el texto no dice «estaba enojado».
¿Qué diferencia hay entre un conocimiento previo y una conjetura?#
El conocimiento previo es algo que ya sabías antes de leer. La conjetura es lo que supones mientras lees, a partir de las pistas del texto. Una viene de tu cabeza antes; la otra se construye con el texto.
¿Cómo puedes saber si una conjetura es buena?#
Si se apoya en algo escrito y puedes explicarla con «Pienso eso porque…». Además, debe cambiar si el texto después dice otra cosa.
Lees dos cuentos donde un personaje pequeño vence a uno grande con ingenio. ¿Qué haces para relacionarlos bien?#
Dices en qué se parecen y también en qué se diferencian: cómo gana cada uno, qué le pasa al derrotado y qué enseña cada cuento. Con eso comparas en serio.
Fuentes#
También en Español 6ºSexto grado