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Cuidarnos de los riesgos y de la violencia: pedir ayuda

Esta lección es parte de Temario de Ciencias de Primer grado Lección 3 de 12

Por Andrea del Carmen actualizado el 27 de octubre de 2026 6 min de lectura

Andrés juega con su pelota frente a su casa. De repente, la pelota rebota y rueda hasta la calle. ¿Qué debe hacer Andrés? Esta historia es inventada, pero nos ayuda a pensar.

Cuidarse no es vivir con miedo. Es saber qué hacer y a quién pedirle ayuda. Léela con alguien mayor en quien confíes.

Idea clave

Una situación de riesgo es algo que puede hacernos daño. Nos cuidamos cuando la reconocemos, nos alejamos y se la contamos a un adulto en quien confiamos. Las niñas y los niños tienen derecho a estar protegidos.

La pelota y la calle#

Andrés ve pasar carros. Piensa y se queda quieto. No corre detrás de la pelota. Entra y le avisa a su mamá: «Mi pelota está en la calle».

Su mamá espera a que no pasen carros y la recoge. Andrés hizo bien. Siguió tres pasos: parar, alejarse y avisar.

Esos tres pasos sirven en muchos riesgos de todos los días.

Riesgos de todos los días#

Lo que puede dañarnosCómo nos cuidamos
Los carrosCruzamos con un adulto y por el sitio indicado
La estufa y las ollas calientesNos quedamos lejos y pedimos ayuda
Los enchufes y los cablesNo los tocamos
Las medicinas y los productos de limpiezaNo los probamos y avisamos
Un río o una piscinaVamos solo si hay un adulto cerca

Si dudas de algo, pregunta antes de tocarlo.

Los amigos de Andrés quieren buscar una pelota en un lote vacío. Pero ese lugar está solo y nadie los vería. Andrés prefiere jugar donde hay adultos cerca. Los lugares aislados son un riesgo, porque allí es más difícil conseguir ayuda.

También es bueno que sepas tu dirección y el número de teléfono de tu casa. Así, en caso de necesitar ayuda, alguien puede encontrarte.

Más ideas en la lección sobre cómo prevenir accidentes en la comunidad.

Cuando el daño viene de otras personas#

A veces el riesgo no es un objeto. Es una persona que lastima. A eso se le llama violencia. Puede dañar el cuerpo, como un golpe, o los sentimientos, como un grito o una burla que humilla.

Pegar o insultar hace daño. Es violencia, aunque se haga como castigo. Tú tampoco debes lastimar a otras personas.

Tu cuerpo es tuyo. Las zonas tapadas por la ropa interior son privadas. Nadie debe tocarlas ni pedirte que toques las de otra persona. Si alguien lo hace, no es tu culpa.

Puedes decir «no» a un beso o a un abrazo que no quieras, y saludar con la mano. Un secreto que da miedo o pesa en el corazón no se guarda.

En el aula, cada persona tiene su espacio. Si alguien te empuja o invade tu lugar, puedes pedirle con voz firme que pare. Y tú respetas el de los demás.

Decirlo a tiempo#

Si una niña o un niño sufre violencia y no lo cuenta, el daño puede seguir. Por eso es tan importante hablar. Avisar a quien puede ayudar se llama denunciar.

  1. Aléjate del lugar si puedes.
  2. Busca a mamá, papá, un familiar, tu maestra o alguien del personal de la escuela.
  3. Cuenta lo que pasó con tus propias palabras.
  4. Si esa persona no te cree, busca a otra hasta que te ayuden.

Contar no es chismear. Es pedir ayuda. Si ves que un compañero la pasa mal, también puedes avisar.

El Código de la Niñez y la Adolescencia (Ley N.º 7739) dice, en su artículo 13, que las personas menores de edad tienen derecho a ser protegidas por el Estado contra el abandono y el abuso. Su artículo 132 dice que el proceso de protección puede empezar por una denuncia de cualquier persona.

Quiénes ayudan#

Primero están tu familia y tu escuela. Los adultos también pueden acudir a los servicios de salud, a la policía y al Patronato Nacional de la Infancia (PANI), que el Código de la Niñez nombra entre las instituciones que protegen a la niñez.

En una emergencia, un adulto marca el 9-1-1. Según la página del servicio, hay que contar qué ocurre y dar la dirección lo más exacta posible. No es obligatorio dar el nombre ni el teléfono.

También cuidamos a los animales#

Andrés tiene un perrito. Le da agua limpia, comida y un lugar para dormir. Lo acaricia con suavidad. Nunca le pega ni le tira cosas.

Pegarle a un animal también es violencia. Si un animal desconocido gruñe, no lo toques y avisa a un adulto.

Ponte a prueba#

¿Qué pasos siguió Andrés cuando su pelota rodó a la calle?#

Andrés se detuvo y no corrió detrás de la pelota. Se alejó de la calle y le avisó a su mamá. Son tres pasos: parar, alejarse y avisar. Sirven también ante una estufa caliente, un enchufe o unas medicinas.

¿Por qué es un riesgo jugar en un lote vacío y solo?#

Porque en un lugar aislado nadie ve lo que pasa. Si alguien se lastima o aparece un peligro, es más difícil recibir ayuda. Es mejor jugar donde hay personas adultas cerca, como en la cancha o frente a tu casa.

¿Qué puedes hacer si algo te asusta o te hace daño?#

Si puedes, te alejas. Buscas a un adulto en quien confías, como tu mamá, tu papá, un familiar o tu maestra, y le cuentas lo que pasó. Si no te cree, buscas a otro. Contar es pedir ayuda, y nunca es tu culpa.

¿Por qué hay que denunciar la violencia y no quedarse callado?#

Porque si nadie lo sabe, el daño puede seguir. Cuando un adulto se entera, puede acudir a quienes protegen a la niñez, como la escuela, los servicios de salud, la policía o el PANI. Según el Código de la Niñez, cualquier persona puede presentar la denuncia.

¿Qué debe decir un adulto cuando llama al 9-1-1 en una emergencia?#

Debe explicar qué está pasando y dar la dirección del lugar de la forma más exacta que pueda. Según la página del 9-1-1, dar el nombre y el teléfono no es obligatorio. Por eso conviene que conozcas la dirección de tu casa.

Fuentes#

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