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Repeticiones y redundancias: qué son y cómo evitarlas al escribir

Esta lección es parte de Temario Español de Ujarras (Octavo año) del III Ciclo Lección 7 de 17

Por Andrea del Carmen actualizado el 27 de octubre de 2026 9 min de lectura

Lee este comienzo de una noticia escolar: «El comité ambiental organizó una campaña. La campaña duró una semana. En la campaña participaron todos los grupos, y al final de la campaña todos se unieron juntos para llevar las botellas al centro de acopio». Se entiende, pero cansa: la palabra campaña aparece cuatro veces, y se unieron juntos dice dos veces lo mismo.

Para octavo, el programa de Español del MEP plantea construir textos sin repeticiones ni redundancias, aprovechando lo que aprendiste en sétimo sobre la sinonimia, la homonimia y la antonimia, y cuidando la claridad de las ideas. Aquí encontrarás en qué consiste cada problema, varias técnicas para corregirlo y unos pasos para revisar lo que escribes. Las definiciones y criterios son los de la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

Definición

Hay repetición cuando una misma palabra o expresión aparece varias veces en poco espacio sin que haga falta. La redundancia es, según el Diccionario de la lengua española, la «repetición o uso excesivo de una palabra o concepto»; en la práctica, se habla de redundancia cuando una expresión dice dos veces la misma idea, porque el significado de una palabra ya está incluido en el de otra, como en unirse juntos. A este tipo de expresión también se le llama pleonasmo.

La repetición: cuatro técnicas para evitarla#

No toda repetición es un error. En un informe científico conviene repetir el término exacto para no confundir al lector, y en un poema o un discurso la repetición puede ser un recurso buscado. El problema aparece cuando la misma palabra vuelve una y otra vez sin aportar nada. Para evitarlo tienes cuatro herramientas:

  1. Un sinónimo que encaje en el contexto: campaña → iniciativa, actividad.
  2. Un pronombre que retome lo ya dicho: «Conocí a la nueva profesora. La saludé en el pasillo».
  3. Una palabra de significado más general: si ya hablaste de un yigüirro, después puedes decir el pájaro o el ave.
  4. La omisión de lo que se sobrentiende, o una oración construida de otra manera: «La campaña duró una semana y en ella participaron todos los grupos».

Ejemplo. Reescribe sin repeticiones: «Mi abuela tiene una huerta. En la huerta siembra culantro y chile dulce. La huerta está detrás de la casa. Mi abuela riega la huerta todas las tardes».

Solución. Una versión posible: «Mi abuela tiene una huerta detrás de la casa, donde siembra culantro y chile dulce. La riega todas las tardes». Se unieron dos oraciones con donde, el pronombre la sustituye a la huerta y se omite mi abuela en la última oración porque ya se sabe quién riega.

Sinónimos, antónimos y homónimos al servicio de la claridad#

Para cambiar una palabra repetida, la herramienta más usada es el sinónimo. Pero, como advierte el programa, un sinónimo no siempre tiene la misma intensidad que la palabra que sustituye. Molesto, enojado y furioso se parecen, pero no dicen lo mismo: si cambias «estaba molesto» por «estaba furioso», exageras la situación. Antes de usar un sinónimo, comprueba que conserva el sentido exacto y el tono del texto.

Los antónimos también ayudan a escribir con precisión. Una cadena de negaciones se vuelve pesada: «El aula no era grande, no tenía buena luz y no estaba limpia». Con antónimos queda más directa: «El aula era pequeña, oscura y sucia». Eso sí, un antónimo cambia por completo el significado, así que úsalo solo cuando expresa justo lo que quieres decir.

Con los homónimos hay que tener otro cuidado: como una misma forma tiene significados que no se relacionan, pueden volver ambigua una oración. «Desde la ventana vimos una llama» puede referirse al fuego o al animal. Si el contexto no lo aclara, usa una expresión que no deje dudas: vimos el fuego o vimos al animal.

La redundancia: decir dos veces lo mismo#

En una redundancia, una de las palabras sobra porque su significado ya está dentro de otra. Para encontrarlas, pregúntate qué significa cada palabra por sí sola: una peluca ya es cabello postizo; unirse ya implica estar juntos.

RedundantePor quéMejor
Todos se unieron juntos.Unirse ya significa juntarse.Todos se unieron.
En la obra, Sofía usó una peluca postiza.Una peluca ya es una cabellera postiza.En la obra, Sofía usó una peluca.
Llovió toda la mañana, pero sin embargo jugamos el partido.Pero y sin embargo expresan la misma oposición.Llovió toda la mañana, pero jugamos el partido. / Llovió toda la mañana; sin embargo, jugamos el partido.
Aplazaron el examen para después.Aplazar ya es dejar para más tarde.Aplazaron el examen.
En mi opinión personal, el horario es bueno.Si la opinión es mía, ya es personal.En mi opinión, el horario es bueno.
Nos regalaron entradas gratis.Lo que se regala no se paga.Nos regalaron entradas.

Redundancias expresivas#

Algunas expresiones redundantes son muy frecuentes y la RAE no las considera incorrectas. Es el caso de subir arriba, que considera válida aunque pueda resultar redundante, y de lapso de tiempo, que el Diccionario panhispánico de dudas califica de redundante, pero frecuente y admisible. Aun así, en un texto escrito y formal —un informe, un ensayo, una noticia— conviene preferir la forma breve: subir, lapso.

Ejemplo. Señala la redundancia y corrígela: «Los estudiantes de las dos secciones colaboraron juntos en la feria y repitieron otra vez el baile para los padres de familia».

Solución. Hay dos redundancias. Colaborar ya significa trabajar con otras personas, así que sobra juntos. Repetir ya significa volver a hacer algo, así que sobra otra vez, salvo que el baile se hubiera repetido antes. Queda: «Los estudiantes de las dos secciones colaboraron en la feria y repitieron el baile para los padres de familia».

Claridad en las ideas#

Evitar repeticiones no basta si el lector no entiende a qué o a quién te refieres. Tres problemas frecuentes:

  • Pronombres y posesivos que pueden referirse a dos personas. «Laura le dijo a su hermana que su celular estaba dañado». ¿El celular de quién? Mejor, según lo que se quiera decir: «Laura le dijo a su hermana: “Mi celular está dañado”» o «Laura le dijo a su hermana: “Tu celular está dañado”».
  • Palabras en un orden que cambia el sentido. «Se venden camisetas para estudiantes de algodón». Lo de algodón son las camisetas, no los estudiantes: «Se venden camisetas de algodón para estudiantes».
  • Oraciones demasiado largas. Si una oración tiene muchas comas y varias ideas, divídela en dos o tres: cada una con una idea principal.

Una buena prueba es leer el texto en voz alta o pedirle a alguien que lo lea. Donde la persona se detenga a preguntar «¿quién?» o «¿cuál?», hay que aclarar.

Revisa tu texto: pauta y ejemplo resuelto#

El programa propone localizar repeticiones, redundancias y falta de claridad en artículos sobre temas como la diversidad o el desarrollo sostenible, explicar cómo se corrigen y exponer los resultados. Esta pauta te sirve para tus propios escritos:

  1. Subraya las palabras que se repiten en oraciones cercanas.
  2. Decide en cada caso si conviene un sinónimo preciso, un pronombre, una palabra más general o reorganizar la oración.
  3. Busca expresiones en las que una palabra ya incluya el significado de otra y quita la que sobra.
  4. Revisa a quién se refiere cada pronombre y si el orden de las palabras deja clara cada idea.
  5. Lee la versión final en voz alta.

Ejemplo. Aplica la pauta a este párrafo de un artículo escolar: «En nuestro colegio hay muchos árboles. Los árboles dan sombra en el recreo. Los árboles también atraen aves. Por eso el comité decidió sembrar más árboles, y los estudiantes del comité salieron afuera a sembrar los árboles en el lapso de tiempo de una mañana».

Solución. Una versión corregida: «En nuestro colegio hay muchos árboles, que dan sombra en el recreo y atraen aves. Por eso el comité ambiental decidió sembrar más, y sus integrantes salieron a plantarlos en una mañana». Se eliminaron cuatro repeticiones de árboles con un relativo (que), la omisión (sembrar más) y un pronombre (plantarlos); sus integrantes evita repetir comité; como es un texto escrito, se quitó afuera, porque salir ya indica ir hacia fuera, y en el lapso de tiempo de una mañana se redujo a en una mañana, más claro.

Ponte a prueba#

¿Qué diferencia hay entre una repetición y una redundancia?#

En la repetición, la misma palabra o expresión aparece varias veces en poco espacio, como cuando se escribe campaña cuatro veces en tres oraciones. En la redundancia, una expresión dice dos veces la misma idea porque el significado de una palabra ya está en otra, como en peluca postiza. La primera se corrige variando las palabras; la segunda, quitando la que sobra.

¿Por qué es redundante decir «se unieron juntos»?#

Porque el verbo unirse ya significa juntarse, así que la palabra juntos no añade información: repite una idea que ya estaba en el verbo. Basta con decir se unieron. Lo mismo pasa con colaborar juntos o con repetir otra vez; en este último caso, salvo que se trate de algo que ya se había repetido antes.

¿Cómo se puede evitar repetir una palabra sin cambiar el sentido del texto?#

Hay varias técnicas: usar un sinónimo que conserve el sentido y la intensidad, sustituir la palabra por un pronombre (la, lo, él, ella), emplear una palabra de significado más general (el ave en lugar de el yigüirro) u omitir lo que ya se sobrentiende. También se pueden unir dos oraciones con un relativo como que o donde.

¿Es incorrecto decir «subir arriba» o «lapso de tiempo»?#

No se consideran incorrectas, aunque son redundantes. La RAE da por válida subir arriba, aunque pueda resultar redundante, y el Diccionario panhispánico de dudas califica lapso de tiempo de redundante, pero frecuente y admisible. Aun así, en un texto escrito y formal conviene usar la forma breve: subir, lapso o período.

¿Por qué un sinónimo puede cambiar lo que quiere decir un texto?#

Porque muchos sinónimos no son idénticos: varían en intensidad, en tono o en el contexto en que se usan. Molesto, enojado y furioso nombran el mismo tipo de sentimiento, pero con distinta fuerza. Si se cambia uno por otro sin pensar, el texto puede exagerar o suavizar una situación. Por eso hay que elegir el sinónimo que conserve el sentido exacto.

Fuentes#

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