Espacio propio y general: cómo moverte sin chocar
Esta lección es parte de Temario de Educación Física de Primer grado Lección 2 de 10Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 5 min de lectura
Es la hora del recreo y el patio se llena. Unos corren detrás de una bola, otros saltan cuerda y alguien viene caminando con el vaso de fresco. Si todos se movieran sin mirar, habría choques y regueros por todos lados. Pero casi siempre no pasa nada grave, porque la gente va calculando por dónde puede pasar. Eso mismo se aprende en Educación Física.
Definición
El espacio propio es el lugar que ocupas tú y el que necesitas alrededor para moverte sin tocar a nadie. El espacio general es todo el lugar que compartes con los demás: la cancha, el gimnasio, el patio.
Tu espacio propio#
Imagina que tienes una burbuja alrededor del cuerpo. Para saber qué tan grande es, párate y estira los brazos a los lados. Gira despacio. Si no tocaste a ningún compañero ni la pared, tu burbuja está libre. Esa es tu zona.
Dentro de ella haces movimientos sin salir del lugar: estirarte, agacharte, girar el tronco, balancear los brazos, mover una pierna, saltar y caer en el mismo punto. Se llaman movimientos en el lugar.
El espacio general#
El espacio general es lo que queda afuera de tu burbuja. Ahí comparten todos. Para usarlo te desplazas: caminas, corres, saltas hacia adelante, galopas. Mientras te mueves, tu burbuja se mueve contigo, como una sombra grande.
Ejemplo. En una clase de 20 niños en el gimnasio, la maestra dice: «Caminen por todo el salón». Cada quien lleva su burbuja. Si dos burbujas están por tocarse, hay que cambiar de camino.
Cómo evitar los choques#
Moverse sin chocar es una habilidad que se entrena. Se logra con cuatro hábitos:
- Mirar hacia donde vas y también hacia los lados, no solo a tus pies.
- Controlar la velocidad. Si el espacio está lleno, bajas el ritmo; si está vacío, puedes ir más rápido.
- Cambiar de dirección cuando alguien se cruza, sin frenar de golpe.
- Detenerte en cuanto escuches la señal de la maestra.
También cuenta lo que no es persona. En el patio hay bancas, conos, pelotas, el árbol de almendro y los tubos de la cancha. Un buen movimiento los rodea con calma. Nadie tiene que probar si el poste es blando.
Un juego para practicar#
Se llama «burbujas en el patio». La maestra marca un cuadro con conos. Todos caminan por adentro sin tocar a nadie. Después la maestra dice «poco espacio» y el cuadro se hace más pequeño con los conos: ahora hay que caminar más despacio y con pasos cortos. Cuando dice «mucho espacio», el cuadro se agranda y puedes trotar. Lo que se entrena aquí es lo mismo que haces al cruzar el pasillo lleno de gente a la hora de salida.
Moverte de distintas maneras#
En el espacio general puedes desplazarte de muchas formas, y cada una pide un cuidado distinto. Si caminas, es fácil frenar. Si trotas, necesitas más distancia para detenerte. Si saltas hacia adelante, tienes que fijarte en dónde vas a caer. Si te mueves hacia atrás, lo más seguro es girar la cabeza de vez en cuando para mirar el camino, porque los ojos están del otro lado.
Ejemplo. Mateo y Daniela corren en el patio y se acercan el uno al otro. Mateo mira que Daniela viene de frente, baja la velocidad y se desvía hacia la derecha. Daniela hace lo mismo hacia su derecha. Los dos pasan sin tocarse. Si cada uno hubiera mirado solo el piso, el choque era seguro.
Mientras más practicas, menos tienes que pensarlo, igual que cuando aprendiste a andar en bicicleta.
Errores frecuentes#
Hay quien cree que el espacio propio es solo el pedacito del suelo donde está parado. Es más que eso: incluye el aire alrededor, hasta donde llegan tus brazos y piernas. Otro error es salir corriendo en cuanto se escucha «ya» sin revisar si el camino está libre. Primero se mira, luego se mueve.
Si de todos modos chocas con alguien, le preguntas si está bien y se lo dices a la maestra. Equivocarse al principio es normal. Lo que cuenta es corregir en el siguiente intento.
En la casa también puedes practicarlo. Pon dos sillas separadas en la sala y camina entre ellas sin rozarlas, primero despacio y luego un poco más rápido. Después pide a alguien de tu familia que cruce por el mismo lugar mientras tú te mueves, y fíjense cómo se acomodan los dos para no tocarse. Cinco minutos bastan para que el cuerpo vaya aprendiendo a calcular las distancias.
Ponte a prueba#
¿Cómo puedes medir tu espacio propio?#
Estirando los brazos a los lados y girando despacio: si no tocas a nadie, ese es el espacio que necesitas.
Haces estiramientos sin salir de tu lugar. ¿Estás usando el espacio propio o el general?#
El espacio propio, porque no te desplazas.
El gimnasio está muy lleno y vas caminando. ¿Qué haces con la velocidad?#
La bajas y miras a los lados, para poder cambiar de camino si alguien se cruza.
Escuchas la señal de «alto» de la maestra. ¿Qué haces?#
Te detienes de inmediato, sin frenar bruscamente, y revisas que no hayas quedado pegado a otra persona.
Nombra dos objetos del patio que debes rodear sin chocar.#
Por ejemplo, una banca y un cono de la cancha.
Fuentes#
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