Saltar al contenido
COSTARRICENSES.CR Donde aprenden los Ticos

Trabajo humano, vocación y equidad de género en Costa Rica

Esta lección es parte de Temario de Educación Religiosa de Noveno año Lección 5 de 8

Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 7 min de lectura

Doña Marta se levanta a las tres y media de la madrugada para llegar a la feria del agricultor de Zapote con cajas de culantro, yuca y tomate. Vuelve a las dos de la tarde, hace almuerzo, ayuda a su hija Natalia con las tareas de noveno y se duerme tarde cuidando a su mamá. Su esposo trabaja de guarda de seguridad, doce horas, sin día libre fijo. Los dos trabajan mucho. Ninguno tiene seguro por riesgos del trabajo.

Esa casa es la economía real de muchas familias costarricenses. Y plantea lo que se estudia en este tema: qué es el trabajo para un cristiano, qué condiciones debe tener y por qué hombres y mujeres tienen que recibir el mismo trato y la misma dignidad.

Definición

Para la fe cristiana, el trabajo es una actividad humana con la que la persona se realiza, sirve a los demás y colabora con la obra creadora de Dios. No es un castigo ni solo una forma de ganar dinero. La vocación es el llamado concreto a poner los propios talentos al servicio de los demás. La equidad de género es dar a mujeres y hombres las mismas oportunidades y el mismo trato digno en el trabajo.

Lo que dice la Biblia y el Magisterio sobre el trabajo#

El Génesis cuenta que Dios puso al hombre en el jardín «para que lo cultivara y lo cuidara» (Génesis 2,15). Antes del pecado ya había trabajo. Jesús vivió como carpintero en Nazaret y la Iglesia celebra a San José Obrero el 1 de mayo.

El Magisterio ha hablado mucho. León XIII, en Rerum novarum (1891), defendió el salario justo y el descanso. Juan Pablo II, en Laborem exercens (1981), enseñó que el trabajo es «para el hombre» y no el hombre para el trabajo: la persona vale más que lo que produce. El Catecismo (n.º 2426-2436) agrega que todos tienen derecho a trabajar, a un salario justo y a no ser explotados.

Las condiciones del trabajo en Costa Rica#

La realidad costarricense es mixta. Hay trabajadores formales con contrato, seguro social y vacaciones. Y hay mucha gente en el trabajo informal: vendedores ambulantes, jornaleros, empleadas domésticas, repartidores. El Código de Trabajo y la Constitución dan algunas garantías mínimas:

  • Jornada máxima: la jornada ordinaria diurna es de ocho horas diarias y cuarenta y ocho semanales; todo lo que pase de ahí se paga como extra.
  • Salario mínimo: el Estado lo fija y se ajusta periódicamente. Una persona no puede recibir menos del que corresponde a su ocupación.
  • Aguinaldo y vacaciones: el aguinaldo se paga en diciembre y las vacaciones se ganan después de cincuenta semanas de trabajo continuo.
  • Seguridad social: la Caja Costarricense de Seguro Social protege en salud y pensión, y el seguro de riesgos del trabajo cubre accidentes laborales.
  • Salario igual: a trabajo igual en idénticas condiciones, salario igual, sin distinguir sexo ni nacionalidad (Constitución, artículo 57).

Que existan estas normas no significa que se cumplan siempre. Una persona que trabaja sin contrato queda más expuesta a abusos. Mirar el trabajo desde la fe pide fijarse en quién queda sin protección y qué se puede hacer.

Dignidad y promoción humana en el trabajo#

La dignidad en el trabajo se nota en cosas concretas: que te llamen por tu nombre y no por un apodo, que te paguen a tiempo, que haya baños y agua, que no te griten, que puedas descansar. La promoción humana va más allá: es que el trabajo te ayude a crecer, aprender y mejorar tu situación. Un empleo que solo desgasta y no deja capacitarse, no promueve a la persona.

La carta de Santiago critica con dureza a quienes retienen el salario de los jornaleros (Santiago 5,4). Y el Catecismo (n.º 2434) dice que un salario justo es el fruto legítimo del trabajo, y que negarlo o retenerlo puede constituir una grave injusticia.

Equidad de género en el trabajo#

En Costa Rica hay más mujeres estudiando en la universidad que hombres, y aun así muchas ganan menos o tienen más dificultad para conseguir empleo formal. Una causa es que el trabajo de cuidado (hijos, ancianos, casa) recae mayormente sobre ellas y casi nunca se paga. Otra son los prejuicios sobre «trabajos de hombre» y «trabajos de mujer».

La Biblia presenta a hombre y mujer con la misma dignidad (Génesis 1,27), y en el Evangelio Jesús cuenta con mujeres discípulas, como María Magdalena, y las trata con respeto en un ambiente que no siempre lo hacía. Por eso la visión cristiana no admite que una persona valga menos por su sexo.

Situación injustaCriterio cristianoQué se puede hacer
Una mujer gana menos que un hombre por el mismo puestoDignidad igual y salario justoDenunciar ante el Ministerio de Trabajo y exigir lo que dice el artículo 57
Se le niega un empleo a una joven por «podría quedar embarazada»No se puede castigar la maternidadConocer que existe protección legal a la maternidad y denunciar
En casa solo la hija lava los platosLos deberes del hogar son de todosRepartir tareas sin distinguir sexo
Un muchacho se burla de otro que quiere ser enfermeroToda vocación honesta es dignaNo repetir el chiste y decir que una profesión no tiene sexo

Ejemplo resuelto: la historia de Natalia#

Vuelve a la casa de doña Marta. Natalia pregunta qué puede hacer su familia. Se aplica el método ver-juzgar-actuar, usado por la Iglesia en la acción social.

  1. Ver. Doña Marta trabaja muchas horas y no está asegurada; su esposo trabaja doce horas; Natalia carga con el cuido de su abuela.
  2. Juzgar. Desde la fe: el trabajo debe dignificar. Aquí hay agotamiento sin protección y un reparto desigual del cuido. Eso no responde a lo que Dios quiere para una familia.
  3. Actuar. Averiguar en la CCSS cómo asegurarse como trabajadora independiente, pedir al esposo un horario con descanso, repartir las tareas de la casa entre todos y, cuando Natalia tenga edad, estudiar lo que le guste sin que nadie le diga que «eso es de hombres».

Errores frecuentes#

  • Pensar que trabajo es solo empleo con jefe. También lo son el cuido, la agricultura familiar y el voluntariado, aunque no paguen.
  • Creer que vocación es solo ser sacerdote o monja. Todo trabajo honesto puede ser vocación si se hace como servicio.
  • Confundir equidad con quitarle algo al hombre. Se trata de que nadie tenga que recibir menos por ser quien es.
  • Aceptar un abuso porque «así es el trabajo». Lo injusto no se vuelve justo por ser frecuente.

Para practicar#

Entrevista a una persona adulta de tu familia sobre su trabajo. Pregunta cuántas horas trabaja, si tiene seguro, qué le gusta y qué le pesa. Anota qué derechos tiene y cuáles no cumplen. Después escribe media página sobre cómo su trabajo sirve a otros. Casi siempre descubrirás que alguien a tu alrededor sostiene mucho más de lo que se ve.

Ponte a prueba#

¿Qué entiende la fe cristiana por trabajo?#

Una actividad con la que la persona se realiza, sirve a los demás y colabora con la obra de Dios. No es castigo ni solo una fuente de dinero, y la persona vale más que lo que produce (Laborem exercens).

Menciona tres garantías laborales que reconoce Costa Rica.#

Jornada diurna ordinaria de ocho horas, salario mínimo fijado por el Estado, aguinaldo y vacaciones, seguro social y salario igual para trabajo igual (artículo 57). Cualquiera de ellas es válida con su explicación.

¿Qué diferencia hay entre dignidad y promoción humana en el trabajo?#

La dignidad es el trato respetuoso y condiciones justas (pago a tiempo, descanso, trato digno). La promoción humana es que el trabajo ayude a la persona a crecer y mejorar su situación.

¿Por qué la visión cristiana exige equidad de género en el trabajo?#

Porque hombre y mujer tienen la misma dignidad como creados a imagen de Dios (Génesis 1,27). Pagar menos o cerrar puertas por el sexo contradice esa igualdad.

Explica los tres pasos del método ver-juzgar-actuar.#

Ver es mirar la realidad con datos reales. Juzgar es compararla con el Evangelio y la enseñanza de la Iglesia. Actuar es decidir acciones concretas y posibles para mejorarla.

Fuentes#

También en Educación Religiosa