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Sexualidad, vocación y dignidad humana: enseñanza cristiana

Esta lección es parte de Temario de Educación Religiosa de Noveno año Lección 4 de 8

Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 8 min de lectura

En el recreo de un colegio de Heredia, tres amigas miran el celular de una de ellas. Alguien les mandó una foto íntima de una compañera que la había enviado a su novio «solo para él». Ahora circula por tres grupos. Una de las tres dice: «Yo no la voy a reenviar». Las otras callan un momento. Esa pausa es donde se decide si la sexualidad se vive con dignidad o como mercancía.

Hablar de sexualidad con tu edad no es incómodo si se hace con claridad y respeto. De eso trata este tema: cómo la entiende la fe cristiana, qué enseña la Iglesia y cómo decidir cuando los medios, los amigos y las redes te empujan en otra dirección.

Definición

Para la visión cristiana, la sexualidad es un don de Dios que abarca toda la persona: cuerpo, afectos, inteligencia y espíritu. Es una manera de ser hombre o mujer y de relacionarse con los demás, y tiene su sentido más pleno cuando expresa el amor como entrega. Por eso se vincula con la vocación: el llamado de Dios a cada persona a vivir y servir en una forma de vida concreta.

La sexualidad es más que lo físico#

Muchos jóvenes oyen la palabra y piensan solo en relaciones sexuales. El Catecismo de la Iglesia Católica (n.º 2332) dice que la sexualidad afecta a todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y su alma. Incluye la ternura que sientes por tu abuela, la manera en que te vistes, cómo te valoras frente al espejo y cómo respetas el cuerpo de otro.

El libro del Génesis lo presenta como parte del plan de Dios: «Dios creó al ser humano a su imagen; hombre y mujer los creó» (Génesis 1,27). No se habla de la sexualidad como algo sucio. El Catecismo habla de ella como una realidad buena que se vive bien o mal según cómo se use.

Dignidad: el cuerpo no es un objeto#

De la dignidad humana sale una regla simple: nadie puede ser usado. Juan Pablo II, en sus enseñanzas sobre el amor humano, repitió que lo contrario del amor no es el odio sino el uso: tratar a la otra persona como un medio para conseguir placer, aceptación o popularidad.

Eso explica por qué la Iglesia valora tanto la castidad. El Catecismo (n.º 2337) la define como la integración lograda de la sexualidad en la persona, de modo que la entrega sea verdaderamente humana. No es una prohibición vacía. Es aprender a gobernar los impulsos para poder amar de verdad. Y es una virtud para todos, estén casados, solteros o consagrados, cada uno según su estado.

Sexualidad y vocación#

La tradición cristiana reconoce varias formas de vivir el amor como vocación:

VocaciónEn qué consisteCómo vive el amor
MatrimonioUn hombre y una mujer se prometen fidelidad y apertura a la vidaEn la entrega mutua y en la familia
Vida consagrada o sacerdocioUna persona dedica su vida a Dios y al servicioEn el celibato asumido como entrega
Soltería asumidaUna persona vive sin pareja para dedicarse a su trabajo, a su familia o a su comunidadEn el servicio y en la amistad

Tú todavía estás descubriendo la tuya. A los catorce o quince años no se espera que la tengas decidida. Lo que sí puedes hacer es cuidar hoy lo que te permitirá escoger libremente mañana: tu cuerpo, tu reputación, tus estudios y tu paz interior.

Lo que enseña el Magisterio sobre las relaciones sexuales#

La Iglesia enseña que la unión sexual pertenece al matrimonio, porque expresa una entrega total que pide un compromiso total. Esta enseñanza se apoya en que la unión une a los esposos y está abierta a la vida. Tú puedes estar de acuerdo o tener dudas, y es normal que las tengas. Lo que necesitas para un examen es saber explicar qué enseña y por qué, no repetirlo sin entender.

También enseña, con la misma fuerza, que ninguna persona puede ser forzada, manipulada ni chantajeada. El consentimiento libre es indispensable, y el abuso sexual es un delito grave y un pecado grave contra la dignidad. Si alguien te toca, te presiona o te amenaza, no es tu culpa y debes contárselo a un adulto de confianza o llamar al 911. La orientadora del colegio y el PANI también existen para eso.

Los medios, las redes y tus decisiones#

Un joven costarricense recibe, entre videos, series y publicidad, muchos mensajes cada día sobre cómo debe verse, qué debe hacer y con quién. Muchos de esos mensajes presentan el sexo como un deporte, la pornografía como entretenimiento y el cuerpo como una vitrina. Algunas ideas para pensar con criterio:

  • La pornografía enseña una imagen falsa de las personas y de las relaciones. Convierte a seres humanos en objetos y suele crear hábitos difíciles de dejar. Si te cuesta salir, habla con alguien de confianza.
  • Enviar fotos íntimas (sexting) deja de ser privado en cuanto sale de tu teléfono. Y si la persona de la foto es menor de edad, reenviarla es un delito. Pensar antes de enviar y negarse a reenviar protege a otros.
  • La presión del grupo («todos ya lo hicieron») casi nunca es cierta y en todo caso no prueba que sea lo mejor para ti.
  • Los estereotipos («el hombre tiene que demostrar, la mujer tiene que gustar») limitan a ambos y justifican faltas de respeto.

Un método para decidir#

Cuando tengas que escoger algo en este terreno, una guía de cuatro preguntas ayuda a ordenar la cabeza:

  1. ¿Respeta mi dignidad y la de la otra persona?
  2. ¿Lo haría si mis papás o mi mejor amigo lo supieran?
  3. ¿Me acerca al proyecto de vida que quiero, o lo hipoteca?
  4. ¿Puedo decir que no sin sentirme menos?

Ejemplo resuelto. Camila, de noveno, recibe una invitación a una fiesta donde habrá alcohol y sabe que su novio quiere «ir más lejos». Pasa las preguntas: la primera la inquieta porque no se siente segura; en la segunda, sabe que le daría vergüenza contárselo a su mamá; en la tercera, tiene un plan de entrar a la universidad y no quiere un embarazo ahora; la cuarta le recuerda que decir que no sigue siendo suyo. Decide no ir y explicarlo. Su novio se enoja, y eso también le dice algo sobre la relación.

Errores frecuentes#

  • Creer que la visión cristiana ve la sexualidad como algo malo. Al contrario: la considera un don grande, y por eso pide cuidarla.
  • Pensar que la castidad es solo para solteros. Es una virtud de todos, vivida según el propio estado.
  • Confundir enamoramiento con amor. El primero es un sentimiento que sube y baja; el segundo es una decisión que incluye respeto, paciencia y compromiso.
  • Quedarse callado ante un abuso. Callar protege al abusador. Contar protege a la víctima y a otros.

Para practicar#

Escribe una lista de cinco decisiones que quieres tomar con libertad en los próximos años: estudios, pareja, trabajo, familia, fe. Al lado de cada una anota qué puedes cuidar hoy para llegar bien a ella. Compártela con una persona adulta en quien confíes, de tu familia, tu parroquia o tu colegio. Una conversación sincera vale más que cualquier regla aprendida de memoria.

Ponte a prueba#

¿Cómo define el Catecismo la sexualidad?#

Como una realidad que afecta a todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y su alma. No se reduce a lo físico: incluye afectos, inteligencia y relaciones.

¿Qué es la castidad y por qué no es solo una prohibición?#

Es la integración lograda de la sexualidad en la persona para que la entrega sea verdaderamente humana. Es una virtud para todos según su estado, y permite amar sin usar al otro.

¿Qué relación hay entre sexualidad y vocación?#

La sexualidad expresa el amor como entrega, y cada vocación (matrimonio, vida consagrada, soltería asumida) es una forma de vivir esa entrega. Cuidar hoy el cuerpo y las decisiones permite elegir libremente mañana.

Una compañera recibe una foto íntima de otra estudiante. ¿Qué debe hacer?#

No reenviarla, borrarla, avisar a un adulto de confianza o a la orientadora y apoyar a la afectada. Si la persona de la foto es menor, difundirla es un delito, y reenviar la convierte en parte del daño.

Explica una de las cuatro preguntas para decidir frente a la presión del grupo.#

Por ejemplo, «¿Puedo decir que no sin sentirme menos?». Sirve para recordar que tu valor no depende de la aprobación del grupo, y que negarse es una decisión libre que merece respeto.

Fuentes#

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