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Somos diferentes e iguales: respeto a todas las personas

Esta lección es parte de Temario de Ciclo de Transición de Preescolar Lección 13 de 27

Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 6 min de lectura

En el recreo de una escuela de Limón, Mateo no entendía a su compañera nueva. Ella hablaba con su abuela en bribri a la hora de la salida, y a él le parecía rarísimo. Al día siguiente le preguntó qué quería decir una palabra, ella se la enseñó, y a la semana jugaban juntos a las escondidas. No hizo falta ningún discurso sobre el respeto a todas las personas. Hizo falta una pregunta hecha con buena cara.

Los niños de cinco y seis años ya notan las diferencias: el color de la piel, el pelo, la forma de hablar, la comida de cada casa. Notarlas es normal. Lo que se enseña en esta etapa es qué hacer con lo que se nota: preguntar con curiosidad, no burlarse y buscar lo que se comparte.

Idea central

Todas las personas somos distintas en algunas cosas y parecidas en muchas otras. Ser diferente no es ser mejor ni peor. Cada persona merece respeto y trato amable.

En qué nos parecemos#

Empieza por lo que une, porque a esta edad se entiende mejor. Todos los niños del aula tienen hambre antes del almuerzo, se ríen cuando algo es gracioso, lloran si se caen y quieren que los abracen cuando están tristes. Todos necesitan un amigo.

Actividad. Siéntense en ronda y di en voz alta: «Levanta la mano quien tenga hermanos». Luego: «quien tenga perro», «quien haya viajado en bus», «quien coma gallo pinto». Cada vez, los niños ven cuántos coinciden. Al terminar, pregúntales qué les llamó la atención. Casi siempre dicen que se parecen más de lo que pensaban.

En qué somos diferentes#

Aquí conviene hablar con ejemplos que el niño vea a diario. Hay niños y niñas. Hay personas de piel clara y de piel oscura, de pelo liso, rizado o muy corto. Hay familias que celebran de una manera y otras de otra. En Costa Rica viven pueblos indígenas con sus propias lenguas, como los bribris y los cabécares, y también hay familias que llegaron de Nicaragua, de China, de Colombia, de Jamaica. Algunos niños hablan otro idioma en la casa, y algunos usan lentes, bastón o silla de ruedas.

  • Sexo: los niños y las niñas son distintos en el cuerpo, pero ambos pueden jugar a la pelota, cocinar, bailar y cuidar a un bebé.
  • Cultura: cada familia tiene su comida, su música y sus fiestas. Unos hacen tamales en diciembre; otros tienen otras costumbres.
  • Etnia: hay pueblos con una historia y un modo de vida propios, y eso es parte de la riqueza del país.
  • Idioma: el español no es la única lengua que se habla en el país, ni en la misma aula.

Actividad. Hagan un «mural de la clase» con una hoja grande. Cada niño dibuja su mano y la pinta del color de su piel, o del que más le guste. Péguenlas juntas formando un círculo. Verán que todas son manos y que todas son distintas.

Cómo se trata a los demás#

El respeto, a esta edad, se enseña con gestos concretos. Díselos al niño así de simples:

  • Miramos a la persona cuando nos habla.
  • Si no entendemos algo, preguntamos sin reírnos.
  • No ponemos apodos que molestan.
  • Invitamos a jugar a quien está solo.
  • Esperamos nuestro turno y dejamos que el otro también hable.

Si un niño dice «ese niño habla raro» o «yo no juego con ella porque es niña», no lo regañes ni lo dejes pasar. Pregunta con calma: «¿Cómo te sentirías si se rieran de tu forma de hablar?». La idea es que se ponga en el lugar del otro. Después, propón algo que pueda hacer, como invitarlo a dibujar juntos.

Colaborar con quien es distinto#

Cuando los niños trabajan juntos en algo, las diferencias dejan de ser un problema y pasan a ser una ayuda. Uno dibuja mejor, otro corta recto, otro tiene la idea. Proponles armar una ciudad con cajas de cartón: quien tenga más fuerza carga, quien sea más paciente pega, quien invente nombres rotula los edificios.

Conversen después: «¿Qué hizo cada uno?» y «¿Habríamos podido hacerlo solos?». Lo que se busca es que el niño vea que la ayuda de cada uno hizo falta.

Para conversar en casa o en el aula#

  • ¿Qué es lo que más te gusta de tu mejor amigo? ¿Es igual o distinto a ti?
  • ¿Qué comida se hace en tu casa que no todos comen?
  • ¿Cómo podemos ayudar a un compañero que acaba de llegar y no conoce a nadie?
  • Si alguien se burla de otro, ¿qué podemos hacer?

Un error frecuente#

Muchos adultos dicen «todos somos iguales» para evitar el tema, y el niño se queda sin explicación cuando ve que no es del todo cierto. Es mejor decirlo completo: somos iguales en dignidad y en derechos, y somos diferentes en muchas otras cosas, y esas diferencias no nos hacen más ni menos valiosos.

Otro error es esperar a que ocurra un problema para hablar de esto. Un libro ilustrado, una canción en otro idioma o una visita de un abuelo que cuente cómo se vivía antes son maneras tranquilas de abrir la conversación.

Ponte a prueba#

Nombra dos cosas en las que se parecen todos los niños.#

Por ejemplo: todos sienten hambre, se alegran, se asustan y necesitan amigos. Lo importante es que el niño vea que hay cosas que todos compartimos.

Un compañero habla otro idioma en su casa. ¿Qué puedes hacer?#

Preguntarle con gusto cómo se dice una palabra, jugar con él y no reírse. Hablar otra lengua es una riqueza, no un defecto.

¿Un niño puede jugar con muñecas y una niña con carros?#

Sí. Los juegos no tienen dueño por ser niño o niña. Cada quien juega con lo que le gusta, y todos merecen que se les respete.

Alguien le puso un apodo feo a una compañera. ¿Qué haces?#

Decir que eso la hace sentir mal, invitarla a jugar y avisar a la maestra si sigue. Defender al compañero es una forma de respeto.

¿Por qué es bueno trabajar con compañeros distintos a ti?#

Porque cada uno sabe hacer cosas diferentes y entre todos el trabajo sale mejor. Uno solo no tiene todas las ideas.

Fuentes#

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