Convivir bien en preescolar: normas, valores y resolver conflictos
Esta lección es parte de Temario de Ciclo de Transición de Preescolar Lección 14 de 27Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 5 min de lectura
A la hora del juego, dos niños jalan el mismo camión de madera. Uno grita, el otro llora, y la maestra se acerca despacio. No le quita el camión a ninguno. Les pregunta: «¿Qué pasó?», deja que cada uno cuente y les propone turnarse con el reloj de arena. A los cinco minutos, el camión viaja con los dos: así se aprende a convivir bien en preescolar.
Eso es convivir. En un grupo de niños siempre va a haber roces, y no se trata de evitarlos sino de aprender a atravesarlos. En preescolar se enseña con ejemplos de cada día, con repetición y con adultos que hacen lo que piden.
Idea central
Convivir bien es tratar a los demás con cortesía, cumplir las normas que protegen a todos y buscar acuerdos cuando hay un problema, sin pegar ni gritar.
Las normas: para qué sirven#
Una norma no es un castigo. Es un acuerdo que cuida a todos. Si cada uno corre por el pasillo, alguien se cae. Si todos hablan a la vez, nadie escucha. Explícalo con una situación que el niño conozca, como la fila en el comedor: sin turnos, se empujan, y los más pequeños se quedan sin comer.
Actividad. Hagan juntos tres o cuatro normas del grupo, con dibujos. Que los niños propongan: «no empujar», «levantar la mano para hablar», «guardar los juguetes». Cuando ellos las inventan, las cumplen más. Péguenlas a la altura de sus ojos.
Cortesía de todos los días#
Las palabras mágicas existen: «por favor», «gracias», «con permiso», «perdón», «buenos días». Ayudan, pero solo si salen con sinceridad. Un «perdón» dicho a la fuerza con la mirada en el suelo no repara nada. Mejor enseña qué hacer después: ayudar a levantar al compañero, devolver lo que se tomó, preguntar «¿estás bien?».
Los valores, con ejemplos#
Los valores se explican con una escena, no con una definición.
- Respeto: escuchar a la maestra y al compañero sin interrumpir, y cuidar lo que no es mío.
- Responsabilidad: guardar mi mochila, regar la planta del salón cuando me toca, devolver el libro de la biblioteca.
- Solidaridad: compartir mis crayolas con quien olvidó las suyas, o acompañar a quien se siente triste.
- Tolerancia: aceptar que mi amigo prefiere jugar a otra cosa o que alguien no piensa igual que yo.
- Compañerismo: esperar al que va más lento, invitar al que está solo, celebrar cuando al otro le sale bien algo.
Jugar limpio#
En los juegos también hay reglas, y aquí se aprende la justicia. Juega con ellos a las escondidas o a la ronda y fíjate en lo que ocurre: quien hace trampa, quien se enoja si pierde, quien cambia las reglas a media partida. Es el momento de conversar.
Ejemplo. Valeria cuenta hasta diez, pero abre los ojos en el seis. Los demás se quejan. Pregunta: «¿Es justo? ¿Qué podemos hacer?». Los niños suelen responder con firmeza: «que cuente de nuevo». Dejar que ellos resuelvan es más valioso que dictar la solución.
Enséñales también a perder. Perder una vuelta no es un drama. Puede ayudar una frase fija, como «buen juego» y un apretón de manos al final.
Cuando hay un conflicto: cuatro pasos#
Hazlos con el niño una y otra vez hasta que los diga solo.
- Paramos. Nadie pega, nadie grita.
- Cada uno cuenta qué pasó y el otro escucha.
- Pensamos juntos dos ideas para arreglarlo: turnarse, jugar los dos, buscar otro juguete.
- Escogemos una, la probamos y nos damos la mano o un abrazo si queremos.
Si el niño no puede solo, pide ayuda a un adulto. Pedir ayuda no es acusar ni «chismear»: es usar la mejor herramienta cuando la cosa se complica. Eso sí, hay que distinguirlo de quejarse por cualquier cosa.
Para practicar#
- Representen con títeres una pelea por un juguete y busquen tres finales distintos.
- Conversen: ¿qué hiciste hoy para ayudar a alguien?
- Cuenten un cuento conocido, como Los tres cerditos, y pregunten qué valor le faltó al lobo.
Errores frecuentes#
Muchos adultos obligan a decir «perdón» de inmediato, y el niño aprende a decir la palabra sin sentirla. Otros resuelven todo por ellos y el niño no se entrena. Y a veces se exige cumplir la norma pero el adulto no la sigue: si pedimos hablar sin gritar, hay que bajar la voz nosotros primero.
Ponte a prueba#
¿Para qué sirven las normas del salón?#
Sirven para que todos estemos seguros y podamos jugar y aprender. No son un castigo, son acuerdos que cuidan a todos.
Dos niños quieren el mismo juguete. ¿Qué pueden hacer?#
Turnarse con un reloj de arena, jugar los dos juntos o buscar otro juguete. Lo que no se vale es pegar ni quitárselo a la fuerza.
Da un ejemplo de solidaridad.#
Compartir los colores con quien no trajo, o acompañar a un amigo triste. Es ayudar sin que nadie lo pida.
Un compañero hizo trampa en el juego. ¿Qué es lo justo?#
Decirle con calma que así no es y repetir la jugada. Las reglas valen para todos, incluso para quien gana.
¿Cuáles son los pasos para arreglar un pleito?#
Parar, contar cada uno lo que pasó, pensar ideas para arreglarlo y escoger una. Si no se logra, se pide ayuda a un adulto.
Fuentes#
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