Saltar al contenido
COSTARRICENSES.CR Donde aprenden los Ticos

Sexualidad, noviazgo y matrimonio desde la óptica cristiana

Esta lección es parte de Temario de Educación Religiosa de Undécimo año Lección 4 de 9

Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 8 min de lectura

A las seis de la tarde, cuando salen del colegio, Andrea y Mario caminan despacio hacia la parada del bus. Llevan tres meses de novios. Ella le cuenta que la mamá no los deja salir solos; él le dice que sus amigos piensan que «ya pasaron a otro nivel». Los dos se quedan callados porque ninguno sabe muy bien qué quiere. Es una escena que se repite en todos los colegios, y lo que cuenta es lo que hagan después: si la resuelven con presión o con conversación.

Este tema te ayuda a pensar tus relaciones afectivas con cabeza y con corazón, desde la visión cristiana, antes de que las decisiones lleguen sin avisar.

Definición

Para la visión cristiana, la sexualidad es una dimensión de toda la persona (cuerpo, afectos, inteligencia, espiritualidad) que hace posible el amor y la entrega. La castidad es la virtud que integra esa sexualidad en la persona y la pone al servicio del amor, con respeto, dominio de sí e integridad (Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2337-2338).

La sexualidad es más que genitalidad#

En la adolescencia se mezclan atracción, ganas de ser aceptado y curiosidad. La visión cristiana no ve eso como algo sucio: lo ve como un don. Dios creó al ser humano varón y mujer (Génesis 1,27), y el cuerpo es parte de lo que somos, no un objeto que tenemos.

De ahí viene un criterio sencillo: una persona nunca debe ser usada como un medio. Si alguien me atrae solo porque me sirve para presumir, para no sentirme solo o para satisfacerme, ya la estoy tratando como cosa. Un error común es creer que la libertad sexual es hacer lo que el cuerpo pida. La enseñanza cristiana propone lo contrario: ser dueño de uno mismo para poder entregarse de verdad.

Valores que sostienen una relación afectiva#

El programa señala cuatro, que sirven tanto para el noviazgo como para cualquier amistad profunda:

  • Castidad: vivir los afectos y la sexualidad de acuerdo con la etapa de vida y el compromiso que se ha asumido. En el noviazgo se vive guardando la intimidad plena para el matrimonio; en el matrimonio, con fidelidad.
  • Integridad: coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. Es no decir «te amo» para conseguir algo ni portarse distinto con la pareja que con los amigos.
  • Responsabilidad: asumir las consecuencias de las decisiones propias, para uno y para otros, incluidas las emocionales, las de salud y las de un posible embarazo.
  • Respeto: aceptar los ritmos, límites y decisiones del otro, sin presión ni burla.

El noviazgo como tiempo de conocerse#

El noviazgo no es todavía un matrimonio ni un juego. Es un tiempo para conocer a la otra persona: cómo piensa, cómo trata a su familia, cómo resuelve las discusiones, qué quiere hacer con su vida. El verbo que lo resume es discernir, que quiere decir mirar con calma si esa relación hace bien a los dos.

Algunas señales de que un noviazgo es sano, y otras de que daña:

  • Sano: hay confianza, cada uno conserva a sus amigos y su estudio, las discusiones terminan con diálogo y ninguno se siente obligado a nada.
  • Que daña: celos y control del celular o de la ropa, aislamiento de la familia, chantajes del tipo «si me quisieras lo harías», insultos, empujones. Eso es violencia, aunque venga envuelta en «cariño». Si la reconoces, habla con un adulto de confianza, con el orientador o con la línea 911.

Ejemplo. Valeria cuenta que su novio le pide la contraseña de su celular «para demostrar confianza». Aquí la confianza no se prueba exigiendo, sino respetando la intimidad del otro. Una respuesta serena sería: «Confío en ti y espero lo mismo. Mi celular es mío». Si él insiste y se enoja, es una señal de control que merece tomarse en serio.

Un punto que el MEP suele plantear: el consentimiento. Cualquier gesto íntimo requiere libertad total de ambas personas. El silencio, la presión o el alcohol no son un «sí». Forzar a alguien, además de negar su dignidad, es un delito.

De las decisiones sobre la propia sexualidad al proyecto de vida#

Un proyecto de vida es la idea de a dónde quieres llegar y qué pasos das para llegar: terminar el colegio, estudiar una carrera o un oficio, trabajar, formar una familia. Las decisiones sobre la sexualidad se toman mejor cuando se miran desde ahí.

Una forma útil de decidir es hacerse cuatro preguntas antes de dar un paso:

  • ¿Estoy decidiendo yo o me están presionando (la pareja, los amigos, las redes)?
  • ¿Qué consecuencias puede tener para mí, para la otra persona y para mi futuro?
  • ¿Estoy preparado para asumirlas?
  • ¿Esto es coherente con lo que creo y con lo que quiero ser?

Ejemplo resuelto. Mario quiere ser técnico en electrónica y entrar al INA el próximo año. Si su novia quedara embarazada ahora, tendría que replantear todo su plan, y ella también. No es que el amor sea un problema; es que una decisión sin pensar mueve cosas grandes. Cuando ellos hablan con calma, deciden esperar y concentrarse en sus estudios. Esa es una decisión libre, no una prohibición.

El matrimonio en la visión cristiana#

Si una pareja, con el tiempo y madurez, decide casarse, la Iglesia católica entiende el matrimonio como una alianza de amor entre un hombre y una mujer, fiel, estable y abierta a la vida. Para los católicos es un sacramento: signo del amor de Cristo por su Iglesia (Efesios 5,25-33). Otras confesiones cristianas lo valoran también como un compromiso ante Dios.

En el matrimonio católico los esposos prometen fidelidad «en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza». Eso significa que el amor es más que el sentimiento de la luna de miel. San Pablo describe cómo es ese amor en 1 Corintios 13: es paciente, servicial, no tiene envidia, no se irrita, todo lo soporta. Es una buena lista para revisar cualquier relación.

El matrimonio civil, por su parte, es el que regula el Estado, y tiene sus propias reglas y derechos. Para quienes se casan por la Iglesia, ambos pasos pueden convivir.

Errores frecuentes#

  • Pensar que castidad es no tener pareja. La castidad se vive en el noviazgo, en el matrimonio y en el celibato; cada uno a su manera.
  • Creer que «todos lo hacen». Aunque fuera cierto, no sería razón para decidir por ti.
  • Confundir amor con exclusividad posesiva. El amor no encierra ni controla.
  • Callar ante la violencia en una relación porque «así son los novios».

Quien conoce sus valores y su proyecto tiene la ventaja de poder decir sí o no con tranquilidad. Eso, más que cualquier regla, es lo que protege una relación y lo que prepara un matrimonio de verdad.

Ponte a prueba#

¿Qué es la castidad para la enseñanza cristiana y por qué no es lo mismo que reprimirse?#

Es la integración de la sexualidad en la persona entera, de modo que el cuerpo y los afectos se vivan al servicio del amor y no del impulso o del uso del otro. No es represión ni miedo: es dominio de sí, que permite entregarse con libertad.

Menciona tres señales de un noviazgo sano y tres de uno que daña.#

Sano: se respetan las decisiones del otro, hay confianza y se conserva la amistad y el estudio. Dañino: celos y control del celular, presión para hacer algo que la otra persona no quiere, aislamiento de familia y amigos, insultos o golpes.

¿Por qué «no» significa «no» y qué relación tiene con el respeto?#

Porque el respeto implica aceptar la voluntad del otro sin chantaje ni insistencia. Presionar, manipular o forzar una relación íntima niega la dignidad de la persona, además de ser un delito cuando hay violencia o no hay consentimiento válido.

¿Qué diferencia hay entre enamoramiento y amor, y por qué importa al decidir sobre la propia sexualidad?#

El enamoramiento es una emoción intensa que puede cambiar en pocos meses. El amor maduro incluye además decisión, compromiso y cuidado del otro. Decidir con la emoción sola lleva a arrepentimientos; decidir con proyecto de vida da firmeza.

¿Cómo describe la Biblia el sentido del matrimonio?#

Génesis 2,24 dice que el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. La tradición cristiana lo entiende como alianza de amor fiel y abierta a la vida, que la Iglesia católica reconoce como sacramento.

Fuentes#

También en Educación Religiosa