La sexualidad del joven desde la visión cristiana
Esta lección es parte de Temario de Educación Religiosa de Octavo año Lección 4 de 8Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 7 min de lectura
En el recreo, Camila escuchó a dos compañeros decir que «el que no tiene novia a los catorce es raro». Más tarde, en el grupo de WhatsApp, alguien mandó una foto de una muchacha del colegio con un comentario ofensivo, y varios respondieron con risas. Camila se quedó pensando cuál de esas dos cosas era lo normal y cuál era lo correcto. No eran lo mismo.
Entre los trece y los quince años, el cuerpo cambia, las emociones suben y bajan, y todo el mundo opina sobre la sexualidad: las series, los amigos, las redes. La fe cristiana también tiene algo que decir, y no es solo una lista de prohibiciones.
Definición
Para el cristianismo, la sexualidad es un don de Dios que abarca todo el ser de la persona: cuerpo, afectos, inteligencia y espíritu. No se reduce a lo genital. Vivirla bien significa integrarla en la propia persona, en el respeto al otro y en el amor, y a esa integración la tradición la llama castidad.
Un don que se vive según la etapa de la vida#
El Génesis presenta la sexualidad como parte de la creación y la califica de «muy buena» (Gn 1,31). No es sucia ni vergonzosa. Ahora bien, un don tan valioso pide cuidado. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la castidad es la integración lograda de la sexualidad en la persona (n.º 2337), y que todos estamos llamados a ella, cada uno según su estado de vida.
Para un adolescente, eso significa algo muy concreto: aprender a conocer su cuerpo, a manejar los impulsos, a respetar y a ser respetado, y a esperar el momento adecuado para decisiones que comprometen toda la vida. No es apagar los sentimientos, sino aprender a gobernarlos, igual que aprendes a manejar una bicicleta antes de salir a la carretera.
La dignidad de la mujer y la complementariedad con el varón#
Durante siglos, en muchas culturas se trató a la mujer como inferior. Jesús rompió con eso. Habló en público con la samaritana, algo mal visto, y ella llevó la noticia a su pueblo (Jn 4). Defendió a la mujer sorprendida en adulterio frente a quienes querían apedrearla (Jn 8). Dejó que María se sentara a escucharlo como discípula, lugar que se reservaba a los varones (Lc 10,38-42). Y los evangelios cuentan que las primeras en ver al Resucitado fueron mujeres, con María Magdalena a la cabeza.
En 1988, san Juan Pablo II escribió una carta sobre este tema, Mulieris Dignitatem («sobre la dignidad de la mujer»), donde afirma que varón y mujer tienen igual dignidad como personas. La Iglesia usa la palabra complementariedad para decir que las dos formas de ser persona, la femenina y la masculina, se enriquecen mutuamente. Complementar no es que uno mande y la otra obedezca. Es que ninguno agota por sí solo la riqueza de lo humano.
Esto se traduce en conductas visibles:
- Un trato respetuoso, sin piropos groseros ni apodos sobre el cuerpo.
- Compartir el liderazgo y las responsabilidades en el grupo.
- Rechazar la violencia contra las mujeres, que en nuestro país sigue siendo un problema grave.
- No usar la foto o la intimidad de nadie para burlarse o presionar.
Dilemas morales que enfrentas#
Un dilema moral aparece cuando tienes que escoger entre dos opciones y no es fácil ver cuál es la correcta, o cuando la correcta cuesta. Algunos de los más comunes a tu edad:
| Dilema | Lo que pesa | Un camino cristiano |
|---|---|---|
| Presión del grupo para tener novio o novia «ya» | Miedo a quedar por fuera | Recordar que tu valor no depende de tener pareja; cada quien lleva su ritmo |
| Pedir o enviar fotos íntimas por el celular | Confianza en la pareja, curiosidad | No enviarlas: una vez que salen, ya no las controlas, y compartir la de otra persona es una falta grave y puede ser delito |
| Contenido pornográfico en internet | Curiosidad, acceso fácil | Evitarlo: muestra una imagen falsa del amor y reduce a la persona a un objeto |
| Presión de pareja para tener relaciones sexuales | Miedo a perder a la otra persona | Decir «no» sin culpa; quien te quiere respeta tu decisión |
| Embarazo en la adolescencia | Miedo, vergüenza, rechazo | Acompañar y no condenar; la joven mantiene su derecho a seguir estudiando |
Para decidir ante un dilema sirve un método sencillo de tres preguntas. ¿Esto respeta mi dignidad y la de la otra persona? ¿Me ayuda a crecer o me deja con culpa y miedo? ¿Lo haría si mi familia o mi comunidad lo supiera? Y si tienes dudas, conversar con un adulto de confianza, un docente, un sacerdote, un orientador, evita que cargues sola o solo con la decisión.
Identidad y expresión de la persona#
La adolescencia es el tiempo en que te preguntas quién eres. Es normal sentir dudas, probar estilos de ropa, cambiar de grupo de amigos. La visión cristiana invita a construir la identidad sobre tres bases: aceptarte como criatura amada por Dios, cultivar tus talentos y relacionarte con respeto.
La expresión de tu identidad, la forma en que te vistes, hablas o te relacionas, también comunica algo a los demás. Por eso conviene revisar si esa expresión refleja quién eres y si respeta a quienes te rodean. En cualquier caso, la Iglesia enseña que toda persona, sin excepción, merece respeto y trato digno; el Catecismo pide evitar cualquier discriminación injusta (n.º 2358). Burlarse de alguien por cómo se ve o cómo es nunca está justificado.
Cómo hablar del tema en casa#
A muchos adolescentes les da pena preguntar a sus papás sobre estos temas, y muchos papás sienten la misma pena al revés. El resultado es que la información termina llegando del grupo de amigos o de internet, que suelen equivocarse. Conviene escoger un buen momento: un trayecto en carro, una caminata, mientras se lava la loza. No hace falta contar toda la intimidad; basta con plantear la duda general, por ejemplo: «Un compañero me dijo tal cosa, ¿usted qué piensa?».
Si en tu casa no se puede hablar, hay otras personas de confianza: una tía, un docente de religión o de ciencias, la orientadora del colegio, el sacerdote o el pastor de tu comunidad. Y si alguien te toca o te dice cosas que te incomodan, tienes derecho a decir «no» y a contarlo. Nunca es tu culpa, y callar solo protege a quien te hizo daño.
Errores frecuentes#
Creer que la visión cristiana de la sexualidad es solo decir «no». Es sobre todo un «sí» al amor, al respeto y a la persona completa.
Pensar que «todos lo hacen». Las redes exageran. Mucha gente de tu edad no tiene pareja ni prisa, y no pasa nada.
Tratar este tema como un secreto vergonzoso. Se puede hablar con claridad, con respeto y con quien te quiere bien.
Ponte a prueba#
¿Cómo entiende el cristianismo la sexualidad?#
Como un don de Dios que abarca toda la persona: cuerpo, afectos, inteligencia y espíritu. Vivirla bien es integrarla en la propia persona con respeto y amor, y a eso se le llama castidad.
Menciona dos actitudes de Jesús que muestran la dignidad de la mujer.#
Habló en público con la samaritana (Jn 4); defendió a la mujer sorprendida en adulterio (Jn 8); dejó que María lo escuchara como discípula (Lc 10); y las primeras testigos de la resurrección fueron mujeres.
¿Qué significa complementariedad entre varón y mujer?#
Que ambos tienen igual dignidad y se enriquecen mutuamente. No significa que uno mande y la otra obedezca, sino que ninguno agota por sí solo la riqueza de lo humano.
Un compañero te presiona para que le mandes una foto íntima. ¿Qué haces y por qué?#
Digo que no. Una vez enviada la foto ya no se controla, puede usarse para humillar, y respetar mi dignidad es más importante que complacer. Además, puedo contárselo a un adulto de confianza.
Fuentes#
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