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Valores cristianos en la familia, el colegio y la sociedad

Esta lección es parte de Temario de Educación Religiosa de Octavo año Lección 3 de 8

Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 7 min de lectura

Cada noviembre, en la escuela de Mariana, los vecinos de San Ramón llevan algo para la comida de fin de año: unos, arroz con pollo; otros, tamales o un pastel de tres leches. Nadie pregunta de dónde viene el cocinero. La mesa se llena porque cada quien pone lo suyo y todos comen de todo.

Una cultura sana funciona parecido. No se sostiene sola: cada familia, cada aula y cada comunidad aportan valores, o dejan de aportarlos, y de eso depende cómo se vive.

Definición

Los valores cristianos son las actitudes y principios que nacen del Evangelio y orientan la manera de tratar a los demás: amor, respeto, honestidad, solidaridad, justicia y paz. Una cultura se fortalece cuando esos valores se viven todos los días en la casa, en el colegio y en la sociedad, y no solo se mencionan.

Valores para fortalecer la vida familiar#

La familia es la primera escuela de valores, aunque nadie la haya matriculado. Se aprende a decir gracias mirando a los papás. Se aprende a pedir perdón cuando alguien lo pide primero en la mesa. Estos son los valores que el cristianismo propone cuidar en el hogar:

  • Amor: que se note en cosas pequeñas, como preguntar «¿cómo te fue?» y esperar la respuesta.
  • Respeto: por la edad, por las opiniones y por el espacio de cada miembro.
  • Honestidad: decir la verdad aunque cueste, y cumplir lo que se promete.
  • Solidaridad: repartirse las tareas de la casa y apoyarse en los problemas.
  • Perdón: Jesús enseñó a perdonar «setenta veces siete» (Mt 18,22), es decir, siempre.

Pablo, en su carta a los Gálatas, enumera los frutos del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio (Gál 5,22-23). Sirve como lista de revisión para saber cómo anda un hogar.

Valores en la cultura escolar#

El colegio es una pequeña sociedad. Ahí conviven estudiantes de distintos barrios, religiones, recursos económicos y formas de ser. Tres valores sostienen esa convivencia.

Tolerancia#

Tolerar es aceptar que el otro piense, hable o viva de manera diferente a la tuya, siempre que no dañe a nadie. No es indiferencia ni dar por bueno todo. Una persona tolerante puede estar en desacuerdo y seguir tratando al otro con respeto. Por ejemplo, un compañero evangélico, otro católico y otra que no practica ninguna religión pueden trabajar juntos en un proyecto sin burlarse de lo que cree cada uno.

Ahora bien, la tolerancia tiene un límite claro: no se tolera la violencia, el abuso ni la discriminación. Ser tolerante con un acosador es abandonar a su víctima.

Justicia#

En el aula, la justicia se ve en que las reglas valgan igual para todos, en que las notas se asignen por el trabajo y no por simpatía, y en que quien perjudica a otro repare el daño. Se rompe con el favoritismo, con el soplón malintencionado y con el «a mí no me toca».

Equidad de género#

Hombres y mujeres tienen la misma dignidad. El Génesis dice que Dios creó al ser humano «hombre y mujer» a su imagen (Gn 1,27), y san Pablo escribe que en Cristo «ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, varón ni mujer», pues todos son uno (Gál 3,28). De ahí viene la equidad: dar a cada persona las mismas oportunidades, tomando en cuenta que las situaciones de partida pueden ser distintas.

En la práctica escolar significa cosas muy concretas: que las niñas jueguen fútbol y los varones puedan cocinar en el taller de hogar sin que nadie se burle; que las tareas de limpiar el aula se repartan entre todos; que una estudiante con ganas de ser ingeniera o un estudiante con ganas de ser enfermero reciban apoyo y no comentarios burlones; que ni los piropos ni los apodos ofensivos se tomen como «chiste».

SituaciónActitud que va contra el valorActitud cristiana
Un compañero piensa distinto a tiBurlarse o aislarloEscuchar, conversar y respetar
Alguien rompe una reglaTapar al amigo y acusar al desconocidoAplicar la misma regla a todos
Se reparten tareas del grupo«Eso es de mujeres» o «eso es de hombres»Repartir según capacidad y disposición

Valores en el ámbito social y cultural#

Costa Rica es un país de mezclas: indígenas, afrodescendientes, mestizos, migrantes nicaragüenses, venezolanos, colombianos y de muchos otros lugares. Esa diversidad es riqueza si se vive con valores. Jesús mismo cruzó fronteras culturales: habló con una mujer samaritana, a pesar de que judíos y samaritanos no se trataban (Jn 4), y en la parábola del buen samaritano puso de ejemplo al extranjero que ayudó al herido (Lc 10,25-37).

Fortalecer los valores en la sociedad es, entonces, rechazar la xenofobia, no repetir chistes que humillan, cumplir las reglas de convivencia, devolver el vuelto que sobra y cuidar lo público. Parece poco, pero así se construye lo que llamamos pura vida más allá de la frase.

Un caso resuelto en el aula#

Ejemplo. En un grupo de octavo se forma el equipo para una feria científica. Tres varones se juntan rápido y dicen que Daniela, que es muy buena en matemática, «mejor se encargue de decorar el cartel». Un cuarto compañero, Ignacio, es evangélico y le piden que no mencione su iglesia porque «eso aburre».

Solución. Hay dos valores en juego. La equidad de género falla cuando se asignan tareas por ser mujer y no por capacidad: lo justo es que Daniela haga los cálculos si es lo que mejor sabe. La tolerancia falla cuando se hace sentir a Ignacio que su creencia estorba: puede hablar de su fe con naturalidad, mientras no obligue a nadie a compartirla. El docente puede ayudar, pero también cualquier estudiante que diga con calma: «Repartamos según lo que cada uno sabe hacer». Un valor se fortalece justo en esos momentos pequeños, cuando callar sería más cómodo y hablar cuesta un poco. Quien lo hace una vez, la segunda lo hace con menos miedo, y el grupo empieza a cambiar sin que nadie lo haya anunciado.

Cómo se fortalece un valor#

Un valor no se fortalece diciéndolo muchas veces. Se fortalece con tres pasos:

  1. Conocerlo: saber qué significa y por qué importa.
  2. Practicarlo: elegir una acción concreta y repetirla hasta que sea hábito.
  3. Revisarlo: preguntarte cada semana si lo viviste y qué te faltó.

Errores frecuentes#

Confundir tolerancia con aceptarlo todo. Se respeta a la persona, pero no se acepta el daño que causa.

Pensar que la equidad es tratar a todos exactamente igual. A veces la justicia pide apoyar más a quien parte con desventaja.

Predicar un valor y no vivirlo. Los adolescentes detectan al instante la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace. Empieza por ti.

Ponte a prueba#

¿Qué diferencia hay entre tolerancia e indiferencia?#

La tolerancia respeta a la persona que piensa o vive distinto aunque no se comparta su opinión. La indiferencia es que no importe nada. Además, la tolerancia tiene un límite: no acepta la violencia ni la discriminación.

¿Qué texto bíblico respalda la igualdad entre hombres y mujeres?#

Génesis 1,27, donde Dios crea al ser humano «hombre y mujer» a su imagen, y Gálatas 3,28, donde Pablo dice que en Cristo ya no hay varón ni mujer porque todos son uno.

Da dos ejemplos de equidad de género en la vida escolar.#

Repartir las tareas de limpieza entre todos sin importar el sexo, y apoyar por igual a una estudiante que quiere ser ingeniera y a un estudiante que quiere ser enfermero, sin burlas.

Escoge un valor cristiano y explica cómo lo vivirías esta semana en tu casa.#

Por ejemplo, la solidaridad: me encargaría de lavar los platos tres días sin que me lo pidan. Lo importante es que la acción sea concreta, posible y que la revise al final de la semana.

Fuentes#

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