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Sentimientos y emociones: cómo manejarlos y expresarlos

Esta lección es parte de Temario de Orientación de Segundo grado Lección 2 de 5

Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 5 min de lectura

El partido de fútbol de la escuela va empatado y quedan dos minutos. Diego recibe el balón frente al arco, patea y la pelota pasa rozando el poste. Se le calientan las orejas, aprieta los puños y siente ganas de tirar el balón lejos. Entonces recuerda lo que practicaron con su maestra sobre sentimientos y emociones: respira hondo, cuenta hasta cinco y le dice al equipo: «Me dio mucha rabia fallar, pero sigamos».

Lo que sintió Diego es una emoción. Lo que hizo después es manejarla. Las dos cosas se aprenden, y de eso trata esta lección.

Diferencia

Una emoción es la reacción rápida del cuerpo ante algo que pasa (el susto, la rabia, la alegría). Un sentimiento es lo que queda y lo que sabemos poner en palabras: «estoy triste», «me siento orgulloso». Manejarlos es aprender a reconocerlos y a decidir qué hacer con ellos.

Emoción y sentimiento#

Los dos nombres se usan casi como si fueran el mismo, y en segundo grado no hace falta separarlos con mucha exactitud. Pero ayuda esta idea. La emoción llega de golpe: ves un perro grande y el corazón te salta. El sentimiento dura más: después del susto, quizá te quedas con miedo a los perros, o con curiosidad.

Las emociones básicas son alegría, tristeza, enojo, miedo, sorpresa y asco. De ahí salen muchos sentimientos: la envidia, la vergüenza, el orgullo, la preocupación, la ternura.

Dónde se siente en el cuerpo#

  • Miedo: manos frías, corazón rápido, ganas de salir corriendo.
  • Enojo: calor en la cara, puños apretados, voz fuerte.
  • Tristeza: nudo en la garganta, cansancio, ganas de llorar.
  • Alegría: ligereza, ganas de saltar y de reír.
  • Vergüenza: cara roja y ganas de esconderse.

Aprender a leer esas señales te avisa a tiempo. Si sabes que tus puños se aprietan cuando te enojas, puedes parar antes de pegar o gritar.

Cómo manejar una emoción fuerte#

Ninguna emoción es mala. Lo que puede salir mal es lo que hacemos cuando estamos muy llenos de ella. Estas son estrategias que sí funcionan:

  • Parar y respirar. Aire por la nariz contando hasta tres, aire afuera por la boca contando hasta tres. Tres veces.
  • Ponerle nombre. «Esto que siento es rabia». Con solo decirlo, baja un poco.
  • Alejarse un momento a un rincón tranquilo, avisando a un adulto o a tus compañeros adónde vas.
  • Mover el cuerpo: caminar, estirarse, apretar y soltar las manos.
  • Hablar con alguien de confianza: mamá, papá, abuela, la maestra o el orientador.

Ejemplo. Fernanda se puso muy triste porque su mejor amiga cambió de escuela. Al principio no quería hablar. Su mamá le propuso dibujar a las dos juntas y mandarle el dibujo. Fernanda lloró un rato, después dibujó y se sintió más tranquila. No dejó de extrañarla, pero el sentimiento pesó menos.

Otro ejemplo. Esteban sintió miedo la primera vez que la maestra lo llamó a leer en voz alta. Le temblaban las manos y la voz le salía bajita. Respiró, leyó despacio y, al terminar, sintió orgullo. El miedo no desapareció de golpe: se fue achicando cada vez que lo enfrentó acompañado y con calma. Con la práctica, las emociones fuertes se vuelven más fáciles de llevar.

Lo mismo vale para la alegría. También hay que saber manejarla: celebrar un gol está muy bien, pero no hay que burlarse de quien perdió. Quien gana con respeto se lleva el triunfo y los amigos.

Cómo expresarlos#

Hay formas de expresar que construyen y formas que destruyen. Gritar, pegar, tirar cosas o no hablarle a nadie por días lastima o encierra. En cambio, se puede:

  • Decirlo con palabras: «Me siento triste porque no me invitaron».
  • Dibujarlo, escribirlo, cantarlo o bailarlo.
  • Pedir un abrazo o un tiempo a solas.
  • Escuchar también cómo se siente el otro.

Un error frecuente es creer que los niños fuertes no lloran o que los enojados «son malos». Llorar ayuda a soltar la tristeza, y sentir enojo es normal. Lo que se cuida es el trato a los demás.

Para practicar en casa#

  • Jueguen a «adivina la emoción»: uno la actúa sin hablar y el otro la nombra.
  • Armen un «rincón de la calma» con cojines y un par de libros o dibujos para cuando alguien necesite tranquilizarse.
  • Si una emoción dura muchos días, como tristeza que no se va o miedos que impiden ir a la escuela, conviene hablar con la maestra o el orientador del centro educativo.

Ponte a prueba#

¿Cuál es la diferencia entre una emoción y un sentimiento?#

La emoción es la reacción rápida del cuerpo, como un susto. El sentimiento es lo que sentimos y podemos nombrar, y dura más, como el miedo o la alegría.

¿Qué señales del cuerpo te avisan que estás enojado?#

Calor en la cara, puños apretados, voz más fuerte y el corazón rápido. Notarlas ayuda a calmarse antes de actuar.

Menciona tres cosas que puedes hacer cuando una emoción es muy fuerte.#

Respirar hondo, ponerle nombre a lo que siento, caminar un poco o contarle a un adulto de confianza.

Tu amigo no te dejó jugar y te sentiste triste. ¿Cómo se lo dices con respeto?#

Con palabras tranquilas: «Me sentí triste cuando no me dejaste jugar. Me gustaría jugar con ustedes». Sin gritar ni insultar.

¿Es malo llorar?#

No. Llorar es una forma de soltar la tristeza o el susto. Todos lloramos alguna vez y no tiene nada de malo.

Fuentes#

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