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Confianza, secretos y qué hacer cuando sientes miedo

Esta lección es parte de Temario de Orientación de Segundo grado Lección 3 de 5

Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 6 min de lectura

Es el recreo. Valeria está comiendo su gallito de queso cuando su amigo Luis se le acerca y le dice bajito: «Te voy a contar algo, pero prométeme que no se lo vas a decir a nadie». Valeria siente algo raro en la barriga. No sabe todavía cómo se llevan la confianza y los secretos, pero ya le da cosquillas de nervios.

Esa sensación de la barriga es un aviso de tu cuerpo. Aprender a escucharla te ayuda a sentirte seguro, y de eso trata este tema: de en quién confiar, de qué hacer con los secretos y de cómo calmarte cuando algo te asusta.

Idea central

La confianza es sentir que una persona te cuida, te escucha y no te hace daño. La seguridad es estar a salvo, y cuando no lo estás, saber a quién pedirle ayuda.

Las personas de confianza#

No todas las personas que conoces son de confianza, aunque sean simpáticas. Una persona de confianza es la que te cuida en serio. Te escucha sin burlarse, te cree cuando le cuentas algo y nunca te pide hacer algo que te dé miedo o vergüenza.

Para muchos niños son mamá, papá, la abuela, un tío o la maestra. En la escuela también está el orientador o la orientadora, que tiene como trabajo ayudar a los estudiantes. Haz un ejercicio: dibuja tu mano y escribe en cada dedo el nombre de una persona en la que confías. Cinco dedos, cinco personas. Si un día te pasa algo, puedes buscar a cualquiera de ellas.

Secretos buenos y secretos que dan miedo#

Un secreto no es malo por ser secreto. Cuando Daniel le prepara a su abuela un dibujo de cumpleaños y lo esconde en la mochila, eso es un secreto bueno. Hace feliz a alguien, dura poco y al final todos lo saben.

Otra cosa muy distinta es un secreto que te hace sentir mal. Mira la diferencia.

  • Secreto bueno: una fiesta sorpresa, un regalo escondido, la receta de la abuela que no quieres adelantar. Te da alegría.
  • Secreto que se cuenta: alguien te lastimó, te asustó, te pidió que te quedaras callado o te dijo que algo era «solo entre nosotros» y te dio vergüenza. Te da miedo, tristeza o un nudo en la barriga.

La regla es sencilla. Los secretos que lastiman a alguien, o a ti, no se guardan. Se le cuentan a un adulto de confianza. Contarlo no es chismear. Chismear es hablar de otros para molestar. Pedir ayuda es cuidarte y cuidar a otras personas.

Y si alguien te dice «No se lo digas a nadie» antes de contarte lo que sea, puedes responder: «Primero dime qué es, y si me asusta, se lo voy a contar a un adulto». Valeria hizo justo eso con Luis, y resultó que el secreto era que le gustaba una niña. Se rieron los dos y ella lo guardó, porque no le hacía daño a nadie.

Cuando alguien te amenaza#

Una amenaza es cuando alguien te dice que te va a pasar algo malo si cuentas lo que ocurrió. Por ejemplo: «Si le dices a tu mamá, no te vuelvo a hablar», «Si cuentas, te voy a pegar» o «Si hablas, vas a tener problemas». Las amenazas buscan asustarte para que te calles.

Si pasa, recuerda tres cosas. Primero, no es tu culpa. Segundo, tienes derecho a contarlo. Tercero, la mejor respuesta es buscar a un adulto de confianza ese mismo día, aunque tengas miedo. Casi siempre, quien amenaza pierde fuerza cuando un adulto se entera.

Cuando el estrés te aprieta#

El estrés es lo que sientes cuando algo te preocupa o te asusta mucho: el corazón late rápido, las manos sudan, te duele la barriga o quieres llorar. Le pasa a todos, también a los grandes. No es malo sentirlo. Lo que ayuda es saber qué hacer con él.

Prueba esta respiración de la flor y la vela. Está pensada para cuando te sientas nervioso antes de pasar al frente o después de un susto.

  1. Para lo que estás haciendo y siéntate si puedes.
  2. Pon una mano sobre tu barriga.
  3. Huele una flor: respira despacio por la nariz y siente cómo se infla la barriga.
  4. Apaga una vela: saca el aire despacio por la boca.
  5. Repite tres veces y cuenta cuánto bajó el golpeteo del corazón.

También ayudan otras cosas: tomar agua, abrazar a alguien de confianza, caminar un rato o decir en voz alta «Estoy nervioso, pero puedo pedir ayuda». Ponerle nombre a lo que sientes ya lo hace más pequeño.

Errores que conviene evitar#

  • Prometer guardar un secreto antes de saber de qué se trata.
  • Pensar que contarlo te mete en problemas. A quien se mete en problemas es a quien hace el daño.
  • Quedarte con el susto solo, porque «a lo mejor no era para tanto». Si te preocupa, vale la pena decirlo.

A quién acudir si algo te asusta#

Si algo te hace sentir en peligro o alguien te hizo daño, cuéntaselo hoy mismo a tu mamá, a tu papá o a la persona adulta con la que vives, a tu maestra o al orientador de tu escuela. Si no puedes hablar con ellos, en Costa Rica existe la línea del PANI, el 1147, que atiende a niños y adolescentes. En una emergencia, cuando alguien está en peligro ahora mismo, se llama al 911. Si eres pequeño, pídele a un adulto que llame contigo.

Ponte a prueba#

Tu primo te dice: «Te voy a contar algo, pero no se lo digas a nadie». ¿Qué haces antes de prometer?#

Esperas a saber de qué se trata. Si es algo bonito, como una sorpresa, puedes guardarlo. Si es algo que da miedo o puede lastimar a alguien, no lo prometes y se lo cuentas a un adulto de confianza.

¿Un regalo sorpresa para mamá es un secreto bueno o uno que hay que contar?#

Es un secreto bueno. Se acaba pronto, hace feliz a alguien y no lastima a nadie. Los secretos buenos se pueden guardar.

Un compañero te dice: «Si le cuentas a la maestra, te va a ir mal». ¿Qué es eso y qué haces?#

Es una amenaza. Aunque te dé miedo, la respuesta es contarlo ese mismo día a la maestra, a tu mamá, a tu papá o a la orientadora. Los adultos de confianza están para ayudarte, y contarlo no es chismear.

Explica los pasos para calmarte cuando sientes el corazón muy rápido.#

Paras lo que estás haciendo, pones una mano en la barriga, respiras despacio por la nariz como si olieras una flor y sacas el aire por la boca como si apagaras una vela. Repites tres veces y luego pides ayuda si todavía te sientes mal.

Nombra tres personas de tu vida en las que confías y por qué.#

La respuesta es tuya. Una buena persona de confianza te escucha sin burlarse, te cuida y no te pide guardar secretos que te asusten. Puede ser mamá, papá, una abuela, tu maestra o la orientadora.

Fuentes#

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