Repellos: alineado, lavado, quemado y lujado, y cómo se aplican
Esta lección es parte de Temario de Artes Industriales de Sétimo año Lección 7 de 17Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 9 min de lectura
Cuando una casa pasa de «obra gris» a «casa terminada», casi siempre hay un paso en medio que la gente ve sin fijarse: el repello. Las paredes de bloques de concreto, tal como las deja el que las levantó, son ásperas, con las juntas marcadas y los bloques ligeramente desparejos. Si pasas por una construcción en Alajuela o en Cartago en esa etapa, verás a los albañiles con la plancha en la mano, subidos al andamio, cubriendo todo con una capa de mortero que deja la pared como una sola pieza.
Esa capa tiene nombre y tiene varias versiones según el acabado que se quiera. Cuáles son, en qué se distinguen y en qué orden se trabaja para que no se despegue, no se raje y no quede ondulada: de eso trata esta lección.
Definición
El repello es una capa de mortero de cemento y arena que se aplica sobre una superficie de mampostería o de concreto para nivelarla, protegerla de la humedad y dejarla lista para recibir pintura u otro acabado. Según cómo se termina la superficie, se habla de repello alineado, lavado, quemado o lujado.
Para qué sirve un repello#
Un repello hace tres trabajos a la vez. Primero nivela: corrige las diferencias entre un bloque y el siguiente. Segundo, protege: el bloque es poroso y absorbe agua de lluvia, mientras que la capa de mortero bien curada la frena. Tercero, embellece: define la textura final que va a ver toda la familia.
El programa pide que conozcas su uso en paredes, pisos, aceras, piletas y cielos rasos. En una pared el repello se aplica con plancha; en un piso o una acera, el mismo mortero se llama más bien «piso de mortero» o «sobrepiso» y se nivela con regla; en una pileta importa sobre todo que quede liso, porque ahí corre el agua; y en un cielo raso se trabaja hacia arriba, con una capa más delgada para que el peso no la desprenda.
La preparación de la superficie#
Aquí se gana o se pierde casi todo el trabajo. Un repello perfecto sobre una pared sucia se despega a los pocos meses.
- Se limpia la pared: se quita polvo, restos de mortero, grasa y cualquier cosa suelta con cepillo de cerdas duras o escoba.
- Se revisa que no haya clavos, alambres sobrantes ni huecos grandes. Los huecos se rellenan antes.
- Se humedece la superficie con agua, sin que escurra. Un bloque seco chupa el agua del mortero y lo deja sin fuerza.
- Si la superficie es muy lisa, como un concreto colado con forma metálica, se la pica o se le da una capa rugosa para que el mortero tenga de dónde agarrarse.
Mucha gente se salta el paso del agua porque «se ve limpio». Es el error más repetido: el bloque seco le roba al mortero el agua que necesita para endurecer, y el repello suena hueco al golpearlo con los nudillos.
Las guías o maestras#
Una pared no queda recta por casualidad. Antes de repellar se colocan guías, también llamadas maestras o fajas: tiras de mortero, o reglas de madera o aluminio, puestas a plomo y en línea. Se hacen así:
- Con la plomada o el nivel de burbuja se fijan dos puntos de referencia, uno arriba y otro abajo, a unos 10 o 15 cm de la esquina.
- Se tiende un hilo entre ellos y se van haciendo más tiras intermedias, separadas más o menos lo que mida la regla de aluminio, es decir, entre 1 y 1,5 m.
- El espesor de las guías marca el grosor final del repello, que normalmente anda entre 1,5 y 2 cm.
Después se rellena el espacio entre guías con mortero y se «corre» la regla apoyada sobre ellas con un movimiento de sierra, de abajo hacia arriba. Lo que sobra se retira; los huecos se rellenan. Así la pared queda tan recta como las guías.
El mortero para repello#
La mezcla más usada para repellar es de cemento y arena fina, en una proporción cercana a 1:4 (una parte de cemento por cuatro de arena), con agua suficiente para que sea trabajable pero no chorree. El tema de dosificación completo lo verás con el concreto y el mortero; aquí interesa que la arena sea limpia y fina, sin piedras grandes ni tierra, y que la mezcla quede pareja de color.
Una mezcla muy aguada se resbala y se agrieta al secar. Una muy seca no pega. La prueba de los albañiles es sencilla: un poco de mortero en la plancha debe mantenerse sin escurrir cuando la inclinas, y debe soltarse con un golpecito seco.
Los cuatro tipos de repello#
Repello alineado#
Es el repello básico. Se aplica con las guías, se regla y se deja la superficie recta y plana, con una textura algo áspera de plancha de madera. Alineado viene de que la pared queda en línea y a plomo. Muchas veces es la base sobre la que se hace cualquiera de los otros acabados, y en paredes que luego llevarán cerámica o estuco basta con esto.
Repello lavado#
Una vez aplicado y ya parcialmente firme, se lava la superficie con una brocha, esponja o chorro suave de agua. Esto arrastra la película fina de cemento y deja ver los granos de arena, con un aspecto rugoso y antideslizante. Se usa mucho en fachadas, muros exteriores y algunas aceras, porque disimula la suciedad y las manchas.
Repello quemado#
Aquí el objetivo es un acabado liso y compacto. Sobre el repello todavía fresco se espolvorea cemento puro, o se pasa una lechada de cemento, y se alisa con la plancha metálica hasta que la superficie queda densa, sin poros y de un color más oscuro y parejo. De ahí el nombre «quemado». Es un acabado muy resistente al agua, por eso se prefiere en piletas, canales, tanques y zócalos.
Repello lujado#
El lujado es un acabado fino. Se pasa la llana o plancha con presión suave, a veces con una esponja o un fieltro, para dejar una superficie pareja y suave al tacto, lista para recibir pintura. Se parece al quemado en que busca lisura, pero sin la capa de cemento puro: la textura es más mate y menos brillante.
| Tipo | Cómo se logra | Aspecto | Uso común |
|---|---|---|---|
| Alineado | Guías, regla y plancha de madera | Plano y algo áspero | Base general; paredes que llevarán otro acabado |
| Lavado | Se lava con agua antes de endurecer | Rugoso, granos a la vista | Fachadas, muros exteriores |
| Quemado | Cemento puro alisado con plancha metálica | Liso, denso, oscuro | Piletas, tanques, zócalos |
| Lujado | Llana o esponja con presión suave | Liso, mate | Paredes interiores para pintar |
El orden de trabajo, de punta a punta#
- Preparar y humedecer la superficie.
- Colocar las guías a plomo.
- Lanzar el mortero con la plancha, desde abajo hacia arriba, con fuerza suficiente para que se adhiera.
- Correr la regla sobre las guías y rellenar huecos.
- Esperar a que el mortero pierda el brillo del agua. Ese momento depende del clima: en la tarde calurosa de Guanacaste llega rápido; en una mañana fría de Cartago, mucho más tarde.
- Dar el acabado: madera para el alineado, agua para el lavado, plancha metálica con cemento para el quemado o llana fina para el lujado.
- Curar.
El curado, el paso que casi todos olvidan#
El mortero no se «seca»: se hidrata. El cemento necesita agua durante los primeros días para alcanzar su resistencia. Si el sol y el viento se la quitan rápido, aparecen grietas finas y el repello queda flojo.
Por eso se humedece el repello con rociador o con brocha dos o tres veces al día durante al menos tres días, y en clima caliente se puede cubrir con un plástico o con sacos mojados. Es un gasto de agua mínimo para evitar rehacer una pared.
Errores frecuentes#
- Aplicar sobre bloque seco o sucio. Se despega o suena hueco.
- Repellar sin guías. La pared queda con ondas que se ven apenas le da la luz de lado.
- Echar demasiada agua a la mezcla para que se «trabaje mejor». Sale fácil de aplicar y débil al secar.
- Repellar en capa muy gruesa de una sola vez. Si hay que rellenar mucho, se hace en dos capas, dejando que la primera fragüe.
- No curar. Es lo que más grietas produce, y casi nadie lo nota hasta que ya es tarde.
Para practicar en el taller o en casa, haz una muestra pequeña en un bloque suelto: aplica una capa de mortero, divídela en cuatro franjas y dale a cada una uno de los acabados. Al día siguiente compara con la mano cuál es áspera y cuál es lisa, y apunta para qué lugar de una casa usarías cada una.
Ponte a prueba#
¿Qué dos acabados se logran con presión de plancha para dejar la superficie lisa, y cuál de los dos usa cemento puro?#
El quemado y el lujado. El quemado lleva cemento puro espolvoreado o en lechada sobre el repello fresco y queda denso y oscuro; el lujado se alisa con llana o esponja sin esa capa y queda mate.
¿Para qué sirven las guías o maestras y qué marca su espesor?#
Sirven para que la pared quede recta y a plomo, porque la regla se apoya sobre ellas al nivelar el mortero. Su espesor define el grosor final del repello, que suele andar entre 1,5 y 2 cm.
Un repello suena hueco al golpearlo con los nudillos a las dos semanas. Menciona dos causas probables.#
Que se aplicó sobre bloque seco o sucio, de modo que no se adhirió, o que no se curó y perdió el agua demasiado rápido. También puede haber sido una mezcla demasiado aguada.
¿Cuál repello elegirías para la pileta de un lavandero y por qué?#
El quemado, porque queda liso, denso y casi sin poros, y resiste mejor el contacto constante con el agua.
¿Por qué se humedece la pared antes de repellar y el repello después de aplicado?#
Antes, para que el bloque no absorba el agua del mortero. Después, porque el cemento necesita agua durante los primeros días para hidratarse y alcanzar su resistencia; ese es el curado.
Fuentes#
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