Razonamiento eficaz: argumentos válidos, coherentes y suficientes
Esta lección es parte de Temario de Filosofía de Undécimo año Lección 5 de 21Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 7 min de lectura
Don Mario, el de la pulpería de la esquina, escucha en la radio un anuncio: «Jugo Naranjita lo toman los campeones. Si quieres ser campeón, toma Naranjita». Se ríe y le dice a su hija Ana, que cursa undécimo: «Si fuera tan fácil, yo ya habría ganado el Mundial». Ana sabe que algo no cuadra, pero cuando intenta explicar qué, se le enredan las palabras. Este tema te da esas palabras.
Un razonamiento no se evalúa por el tono ni por lo convencido que suene quien habla. Se evalúa por las condiciones que cumple. Esas condiciones son las que se aplican para juzgar textos de opinión, discursos y anuncios.
Definición
Un razonamiento eficaz es aquel cuyas premisas son aceptables, están relacionadas con la conclusión y bastan para sostenerla, y cuya forma permite que la conclusión se siga de ellas, sin contradicciones internas. Se resume en tres cualidades del argumento: validez (o fuerza), coherencia y suficiencia.
Validez: que la conclusión se siga de las premisas#
Un argumento es válido cuando, si las premisas fueran verdaderas, la conclusión tendría que serlo. Es un asunto de forma, no de contenido. Por eso un argumento puede ser válido y tener premisas falsas, o tener premisas verdaderas y ser inválido.
| Premisas verdaderas | Alguna premisa falsa | |
|---|---|---|
| Forma válida | Sólido: se puede aceptar la conclusión | Válido pero no sólido: no prueba nada |
| Forma inválida | La conclusión no se sigue, aunque todo suene cierto | Falla por las dos partes |
Ejemplo de forma inválida con premisas verdaderas. «Todos los jaguares son felinos. Mi gato es un felino. Por lo tanto, mi gato es un jaguar.» Cada frase suena razonable, pero la conclusión no se sigue: ser felino no obliga a ser jaguar. Esta forma se disfraza de buen argumento con mucha frecuencia.
En argumentos que no son deductivos (los de casos o analogías), en lugar de validez se habla de fuerza: qué tan probable hace la conclusión cada premisa.
Coherencia: que no se contradiga#
Un razonamiento es coherente cuando sus afirmaciones pueden ser verdaderas a la vez. Si un texto sostiene una cosa y su contraria, ya perdió fuerza, aunque cada frase suelta suene bien.
Ejemplo. En una reunión, el director dice: «Este año el colegio no tiene presupuesto para reparar nada». Diez minutos después anuncia: «En marzo vamos a reparar el techo y pintar todo el edificio». No pueden ser verdad las dos. Quien analiza el discurso no tiene que decidir cuál es la cierta: le basta señalar que el texto, tal como está, no se sostiene.
La coherencia también exige claridad: que una palabra mantenga su sentido de principio a fin. Si «seguridad» significa primero policías y luego vacunas, el argumento cambia de tema a mitad de camino.
Suficiencia y relevancia: que las razones basten y vengan al caso#
Las premisas deben ser aceptables (verdaderas o, al menos, creíbles con buenas razones), relevantes (tienen que ver con la conclusión) y suficientes (bastan en número y peso).
- Relevante: que una soda tenga tres denuncias sanitarias en el último año tiene que ver con si es seguro comer ahí. Que su dueño sea antipático, no.
- Suficiente: que mi primo se enfermó después de comer en una soda no basta para concluir que la soda es insalubre. Con una inspección, varias denuncias y análisis de los alimentos, sí empieza a ser suficiente.
- Aceptable: «el 90 % de los estudiantes está de acuerdo» solo vale si sabes quién lo midió y cómo.
Un error frecuente es creer que más razones siempre es mejor. Tres razones malas no suman una buena. Importa su calidad, no la cantidad.
Un caso con números muestra la diferencia. Dos vecinos discuten si conviene poner un rompemuelles frente a la escuela. Uno dice: «Hay que ponerlo, porque el año pasado atropellaron a dos niños en esa calle y los carros pasan a 70 km/h donde el límite es 25». Otro dice: «No hay que ponerlo, porque a mí me parece feo». El primero ofrece hechos verificables, que tienen que ver con la seguridad de los niños y que, juntos, hacen creíble la conclusión. El segundo da una razón de gusto personal que no toca el problema. Aunque ambos hablen con la misma seguridad, solo uno está razonando de manera eficaz.
Fíjate también en que un razonamiento eficaz no obliga a que la conclusión sea indiscutible. El primer vecino podría estar equivocado si, por ejemplo, el rompemuelles desviara el tránsito hacia otra calle más peligrosa. Un buen argumento se deja revisar: dice con qué razones se sostiene, de modo que otro pueda señalar cuál es débil. Un mal argumento, en cambio, se protege con volumen, con prisa o con frases hechas.
Cómo analizar una opinión, un discurso o un anuncio#
- Encuentra la conclusión, aunque esté implícita.
- Lista las premisas, también las que no se dicen (en el anuncio, la que falta es «ser campeón depende de lo que bebes»).
- Pregunta por la validez o fuerza: ¿la conclusión se sigue?
- Revisa la aceptabilidad: ¿son creíbles las premisas? ¿quién las dice y con qué respaldo?
- Busca contradicciones y cambios de sentido en las palabras.
- Mide la suficiencia y la relevancia: ¿bastan y vienen al caso?
Ejemplo 1: el anuncio#
Conclusión (implícita): toma Naranjita para ser campeón. Premisas: los campeones toman Naranjita; tú quieres ser campeón. La forma recuerda a la del gato y el jaguar: que los campeones tomen algo no implica que ese algo los haga campeones. Falta la premisa que lo uniría, que es falsa o no está probada. Además, ser campeón depende de entrenamiento, no de un jugo. Resultado: argumento inválido y con premisa oculta no aceptable.
Ejemplo 2: la carta de opinión#
Una madre escribe al periódico: «Los celulares deben prohibirse en los colegios porque distraen. Mi hijo sacó mala nota en Matemática y yo lo vi con el celular. Además, cuando yo estudiaba no había celulares y todos aprendíamos». Conclusión: prohibir celulares. Premisas: distraen; el caso de su hijo; la comparación con su época.
- La primera premisa es plausible, pero pide datos: ¿cuánto distraen y en qué momentos?
- La segunda es un solo caso y no muestra que el celular causó esa mala calificación, así que es insuficiente.
- La tercera no es relevante: que antes no hubiera celulares no prueba que ahora perjudiquen.
La tesis puede ser defendible. Este argumento, tal como está, no la defiende bien. Para mejorarlo harían falta estudios sobre rendimiento, la experiencia de otros colegios y una respuesta a quienes dicen que los usan para estudiar.
Errores frecuentes#
- Rechazar una conclusión porque no te gusta. Un buen argumento puede llevar a una conclusión incómoda, y un mal argumento puede defender algo cierto.
- Confundir argumento válido con conclusión verdadera, o argumento sólido con conclusión que te conviene.
- Aceptar algo porque lo dice mucha gente o alguien famoso, sin mirar las razones.
- Olvidar la premisa que no se dice. Muchos anuncios y discursos se sostienen justo en ella.
Ponte a prueba#
¿Puede un argumento ser válido y tener una conclusión falsa?#
Sí, cuando alguna premisa es falsa. La validez solo dice que la conclusión se sigue de las premisas; no garantiza que ellas sean verdaderas. Un argumento es sólido cuando es válido y sus premisas son verdaderas.
«Todos los jaguares son felinos; mi gato es felino; por tanto, mi gato es jaguar.» ¿Es válido?#
No. Aunque las premisas sean verdaderas, la conclusión no se sigue: ser felino no implica ser jaguar. Es una forma inválida que parece correcta.
¿Qué contradicción hay en decir «no hay presupuesto para reparar nada» y «en marzo repararemos el techo»?#
Las dos afirmaciones no pueden ser verdaderas a la vez, así que el discurso es incoherente. Se puede señalar sin decidir cuál de las dos es cierta.
Un anuncio dice que un famoso usa cierto champú, por lo que debes comprarlo. ¿Qué condición del razonamiento eficaz falla?#
Falla la suficiencia y la relevancia: que alguien famoso lo use no basta para concluir que el champú es bueno ni se relaciona con su calidad. Además, hay una premisa oculta que no se prueba.
¿Por qué tres razones débiles no suman una razón fuerte?#
Porque lo que cuenta es el peso de cada premisa. Si ninguna es aceptable, relevante o suficiente, juntarlas no corrige el defecto.
Fuentes#
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