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Dios Padre,

Cada día al despertar vemos reflejado en los colores, sonidos y sensaciones de la mañana Tu amor, Tu luz, Tu esperanza y compasión por nosotros... ¿Cómo no Amarte Señor, cómo no Alabarte?...

Preparándonos para el trajín de este nuevo día, entre carreras y apuros, recordamos que Eres Tu quien sustenta nuestras fuerzas, y hacemos una pausa, no obligada, más si sentida y necesaria, una pausa para hablar Contigo Papá, una pausa para ponernos al día con las horas ya transcurridas y para poner en Tus manos las que aún no transcurren...

Es más que una oración Señor, mucho más que eso, es nuestra charla, nuestro encuentro con el Ser que no solo nos dio la vida, nuestra conversación con Quien nos amó aún antes de que Su primer aliento recorriera nuestro cuerpo material...

Gracias Padre por la oportunidad y el honor incomparable de llamarte Padre, gracias porque siempre Estás para conversar, porque siempre Estás para atendernos...

Amén