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Cómo ayudar a un niño de preescolar a expresar sus ideas

Esta lección es parte de Temario de Ciclo de Transición de Preescolar Lección 23 de 27

Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 4 min de lectura

Lunes por la mañana. La maestra Karla pide a Sofía, de cinco años, que cuente qué hizo el fin de semana. Sofía dice: «Fui. Había un perro. Comí». Se quedó callada. Todos entendieron poco, porque Sofía aún no sabe expresar sus ideas. La maestra no le dice que está mal; le pregunta: «¿A dónde fuiste? ¿Con quién? ¿Qué pasó primero?». Poco a poco Sofía arma la historia: «Fui a la casa de mi abuela en Cartago, con mi mamá. Primero jugué con el perro, que se llama Canelo. Después comimos arroz con pollo».

Lo que cambió de la primera versión a la segunda es justo lo que se trabaja en Transición: poner las ideas en orden, usar más palabras y decirlas de modo que otros las entiendan.

Idea central

Expresarse oralmente es contar ideas, sentimientos y vivencias en orden, con palabras que el otro entienda, con una voz clara y con el cuerpo que acompaña lo que se dice.

Contar en orden: primero, después, al final#

A esta edad el niño cuenta saltando de una cosa a otra. Ayúdale con palabras que marcan el orden: «primero», «después», «al final». Puedes usar tres dibujos o tres fotos de un día de paseo y pedirle que los acomode y los cuente.

  • Después de la escuela, pregunta: «¿Qué fue lo primero que hiciste hoy? ¿Y después?».
  • Mientras cocinan arroz: «Primero lavamos el arroz, ¿y luego?».
  • Con un cuento conocido, que cuente el principio, lo del medio y el final.

Palabras nuevas y oraciones más largas#

Cada día el niño puede aprender una o dos palabras nuevas, siempre con el objeto delante: «Esto es un colador». «Esto es una cuchara de palo». No esperes que las repita ya; vuelve a usarlas en otras situaciones.

Cuando conteste con una palabra suelta, ensánchala sin corregir. Si dice «perro», tú dices: «Sí, un perro grande y peludo». Si dice «perro corre», tú: «El perro corre rápido por el patio». Él copia esa forma sin que lo notes. Se llama ampliar, y funciona mejor que decirle «habla bien».

Voz, volumen y tono#

No es lo mismo gritar que hablar claro. Jueguen con la voz:

  • Volumen. Decir «buenos días» como ratón (muy bajito), como persona (normal) y como león (fuerte). Cuál va mejor en el aula, cuál en el patio.
  • Tono. Decir «tengo hambre» contento, triste o enojado. Que los demás adivinen cómo se siente.
  • Claridad. Despacio, con la boca bien abierta, repitan una frase corta: «Mi mamá me mima». Luego más rápido, hasta donde se entienda.

Los gestos también hablan#

Mirar a quien escucha, sonreír, señalar, asentir. Jueguen a las mímicas: sin palabras, que el niño muestre «tengo frío», «me duele la panza», «estoy cansado» y los demás adivinen. Después lo repite con palabras y gestos juntos. Notará que se entiende mejor.

Actividades para hacer en casa#

  • El reportero. Con un rollo de papel como micrófono, le haces una entrevista: «¿Cómo te llamas? ¿Qué te gusta jugar? ¿Qué comiste hoy?». Luego cambian de lugar.
  • Mostrar y contar. Que lleve un objeto querido, como una piedra o una foto, y diga tres cosas sobre él.
  • Contar el día. Antes de dormir, tres cosas: lo que más le gustó, lo que no le gustó y lo que quiere hacer mañana.
  • La llamada. Con un teléfono de juguete, llama a la abuela y cuéntale una novedad.

Lo que ayuda y lo que estorba#

Ayuda esperar. Si el niño busca una palabra, dale unos segundos antes de completar su frase. Ayuda preguntar con «qué», «cómo» y «con quién» en vez de preguntas de sí o no. Estorba interrumpirlo, corregirlo delante de otros o decirle «habla bien». Si notas que a los 6 años casi no se le entiende, o que tartamudea mucho, comenta con su maestra o con el centro de salud.

Ponte a prueba#

¿Qué palabras ayudan a contar un suceso en orden?#

Primero, después, luego y al final. Marcan qué pasó antes y qué pasó después.

El niño dice «perro corre». ¿Cómo lo ayudas a ampliar su frase?#

Repites la frase más completa: «El perro corre rápido por el patio». Sin corregirlo, él aprende cómo se dice.

¿Para qué sirve jugar a decir la misma frase con voz de ratón y de león?#

Para que el niño note que puede cambiar el volumen y que cada lugar pide uno distinto.

¿Por qué las preguntas con «qué», «cómo» y «con quién» ayudan más que las de sí o no?#

Porque obligan a responder con una frase, no con una sola palabra.

Menciona un gesto que ayuda a que nos entiendan mejor.#

Mirar a quien escucha, sonreír o señalar lo que se habla.

Fuentes#

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