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Estilos de comunicación: pasivo, agresivo y asertivo

Esta lección es parte de Temario de Orientación de Sétimo año Lección 3 de 6

Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 7 min de lectura

Tres amigos, Kevin, Andrea y Mateo, hacen un trabajo de Estudios Sociales en el grupo de WhatsApp. Kevin no ha hecho su parte y todos lo saben. Andrea escribe: «Bueno, no importa, yo lo hago». Mateo escribe: «Siempre igual, no sirves para nada». Y un tercer mensaje, el que casi nunca se escribe y que sigue otro de los estilos de comunicación, podría ser: «Kevin, necesitamos tu parte para el jueves. ¿Puedes enviarla mañana?».

Los tres mensajes reaccionan al mismo problema. Pero cada uno dice algo distinto de quien lo escribe y deja consecuencias muy diferentes en la relación. Eso es un estilo de comunicación.

Definición

El estilo de comunicación es la forma habitual en que expresas lo que piensas, sientes y necesitas, con palabras, tono, gestos y actitud. Se aprende, y por eso se puede cambiar.

Los tres estilos principales#

EstiloCómo suenaCómo se veQué deja
Pasivo«No importa», «como quieran», «yo me aguanto»Voz baja, mirada al suelo, evita el conflictoResentimiento guardado; los demás no saben lo que necesitas
Agresivo«Siempre haces lo mismo», «tú no sirves», gritos o burlasVoz fuerte, dedo señalando, gestos de amenazaMiedo y distancia; la otra persona se defiende o se calla
Asertivo«Me molesta que… porque… ¿podemos…?»Voz firme y calmada, mirada directaRespeto mutuo; el problema sí se resuelve

Volvamos al grupo de WhatsApp. El mensaje de Andrea es pasivo: ella se calla su incomodidad y carga con el trabajo de otro. El de Mateo es agresivo: ataca a la persona en lugar de hablar del problema. El tercero es asertivo: dice lo que se necesita, con respeto y con una propuesta concreta.

Lo que dicen tus gestos y tu tono#

La comunicación tiene una parte verbal (las palabras) y otra no verbal (tono, gestos, postura, mirada, silencios). Si dices «estoy bien» con los brazos cruzados y la cara seria, nadie te cree. Cuando lo que dices y lo que haces no coinciden, la gente suele confiar en lo no verbal.

En los chats esto se complica, porque no hay tono ni cara. Las mayúsculas se leen como gritos, un «ok» seco puede sonar a enojo y una broma puede caer pesada. Si algo importante puede malentenderse, vale más una llamada o hablarlo en persona.

Implicaciones de cada estilo#

En las relaciones. Quien siempre es pasivo termina agotado, y las amistades se vuelven desiguales porque solo una de las partes decide. Quien es agresivo gana discusiones pero pierde gente: la amistad se enfría porque nadie quiere estar cerca de alguien que hiere. El estilo asertivo es el que mejor sostiene una relación a largo plazo, porque da lugar a decir lo incómodo sin romper nada.

En el entorno. Un salón donde predomina el estilo agresivo se vuelve tenso, con apodos, gritos y alguien llorando en el baño. Si predomina el pasivo, los problemas se acumulan en silencio hasta que explotan. En un grupo donde la mayoría se comunica de forma asertiva, hay más cooperación, los trabajos en equipo salen mejor y se sabe a quién acudir cuando algo anda mal. El entorno que te rodea también incluye la casa, el equipo deportivo, el barrio y las redes.

Cómo pasar a un estilo asertivo#

Pasar del pasivo o del agresivo al asertivo no es cuestión de «ser más fuerte» o «más calmado». Se practica con cosas concretas:

  • Habla de lo que pasó, no de cómo es la otra persona. «Llegaste tarde dos veces» es un hecho; «eres un irresponsable» es un ataque.
  • Usa «yo» en lugar de «tú». «Yo me siento ignorado cuando no contestas» abre la conversación; «tú nunca me contestas» la cierra.
  • Pide algo específico. «Necesito que me avises antes» sirve más que «ten más consideración».
  • Escucha la respuesta. Ser asertivo no es ganar, es que ambos puedan decir lo suyo.
  • Acepta un «no». Puedes pedir, pero la otra persona también tiene derecho a decir que no.

Ejemplo resuelto. Una compañera te pidió prestada la calculadora hace una semana y no te la ha devuelto. Pasivo: no dices nada y pides otra a tu mamá. Agresivo: «Ladrona, me quedaste mal». Asertivo: «Oye, necesito mi calculadora para el examen del miércoles. ¿Me la puedes traer mañana?». Con la tercera forma conservas la amistad y recuperas tu calculadora.

Un mismo problema, tres respuestas#

Los estilos también aparecen en la casa. Imagina que tu papá te dice que no puedes ir a la fiesta de cumpleaños de un compañero porque el sábado hay que ayudar a limpiar el patio.

  • Pasivo: asientes, te encierras en tu cuarto y le cuentas a tus amigos lo injusto que es. En casa nadie sabe que te importaba.
  • Agresivo: «Nunca me dejas hacer nada», un portazo y dos días de silencio. Tu papá se enoja y la limpieza del patio sale más amarga.
  • Asertivo: «Papá, la fiesta es de tres a seis. ¿Puedo ayudarte en la mañana con el patio y después ir?». Es una propuesta, no una exigencia, y abre la puerta a un acuerdo.

No siempre te van a decir que sí. Ser asertivo no te garantiza el permiso, pero sí te asegura que dijiste lo tuyo con respeto, y eso casi siempre mejora la próxima conversación.

Para saber cuál es tu estilo más frecuente, esta semana observa tres cosas: qué dices cuando algo te molesta, cómo cambia tu voz cuando te enojas y qué haces cuando alguien te pide algo que no quieres hacer. Anótalo sin juzgarte. Casi todos usamos los tres estilos según la situación; por ejemplo, alguien puede ser asertivo con sus amigos y pasivo con un profesor. Reconocer en qué lugares te cuesta más es el primer paso para practicar.

Errores frecuentes#

Muchos estudiantes confunden ser asertivo con ser grosero: «yo soy así de directo». Pero decir las cosas sin cuidado es ser agresivo. También confunden ser pasivo con ser educado, y no es lo mismo: ser educado es tratar bien al otro sin dejar de decir lo tuyo. Un tercer error es hablar asertivamente una vez y esperar que todo cambie. Se trata de práctica, y las primeras veces cuesta o sale torpe.

Un último consejo para el chat: antes de enviar un mensaje cuando estás enojado, espera cinco minutos y léelo como si lo recibieras tú. Si te suena a ataque, cámbialo. Lo escrito se puede reenviar, capturar y mostrar a otras personas, y una frase dicha en caliente se queda mucho más tiempo que el enojo que la causó.

Cuando la comunicación se vuelve maltrato#

Hay mensajes y actitudes que ya no son un estilo, sino maltrato: amenazas, insultos repetidos, humillaciones en el grupo o en redes, chantajes. Eso no se arregla con un buen mensaje; necesita a una persona adulta. Cuéntaselo a tu familia y al orientador de tu colegio. El PANI atiende en la línea 1147, y si hay peligro inmediato, llama al 911.

Ponte a prueba#

¿Cuáles son los tres estilos de comunicación y cómo se diferencian?#

Pasivo (evita decir lo que piensa y se aguanta), agresivo (ataca o impone) y asertivo (dice lo que piensa y siente con respeto y firmeza). El asertivo cuida a la otra persona y a uno mismo.

Un compañero te dice «tú nunca escuchas». ¿Qué estilo es y cómo lo dirías de forma asertiva?#

Es agresivo, porque generaliza y ataca. En asertivo sería: «Me siento ignorado cuando hablo y miras el celular; ¿puedes guardarlo mientras conversamos?».

¿Por qué los gestos y el tono importan tanto como las palabras?#

Porque si lo que dices y lo que muestras no coinciden, la gente suele creerle a lo no verbal. Un «estoy bien» con la cara seria no convence.

¿Qué consecuencias tiene para el grupo que predomine el estilo agresivo?#

Se crea un ambiente tenso, con miedo y distancia. Las personas dejan de participar o se defienden, y los trabajos y la convivencia se resienten.

Te hacen burlas repetidas por chat. ¿Basta con responder de forma asertiva?#

No. Eso ya es maltrato y necesita ayuda adulta: familia, orientador y, si hace falta, PANI (1147) o el 911 si hay peligro.

Fuentes#

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