Emociones y conflictos: cómo expresarlas con asertividad
Esta lección es parte de Temario de Orientación de Sétimo año Lección 4 de 6Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 7 min de lectura
En el recreo, Jimena le prestó su lapicero favorito a Luis, y Luis lo perdió. Jimena sintió que le subía algo por el pecho: rabia, pero también tristeza, porque ese lapicero se lo había regalado su abuela. Podía gritarle delante de todo el grupo, podía no decir nada y esconderse en la biblioteca, o podía hacer otra cosa. Entre emociones y conflictos como ese, lo que hizo en los siguientes diez minutos cambió la relación con Luis para el resto del año.
Sentir rabia no tiene nada de malo. Lo que importa es qué haces con ella.
Definición
Una emoción es la reacción rápida del cuerpo ante lo que pasa (miedo, enojo, alegría, tristeza). Un sentimiento es lo que esa emoción deja y cómo la interpretas. Expresarla de forma asertiva es decir lo que sientes con claridad y respeto, sin atacar ni callarte.
Identificar lo que sientes#
Para expresar una emoción primero hay que ponerle nombre. Las más básicas son alegría, tristeza, enojo, miedo y sorpresa. Las demás suelen ser mezclas: la vergüenza suele traer miedo y tristeza; los celos, miedo y enojo. Muchas veces el enojo es la cara que se ve de otra emoción más difícil de mostrar, como la tristeza o el miedo a ser dejado de lado.
Una forma de identificarla es preguntarte tres cosas: ¿qué siente mi cuerpo? (el pecho apretado, calor en la cara, el estómago revuelto), ¿qué pasó justo antes? y ¿qué necesito? Jimena, al preguntarse esto, notó que su enojo en realidad era tristeza por el recuerdo de su abuela, y que lo que necesitaba era que Luis lo entendiera.
Expresarla de forma asertiva#
Una fórmula sencilla, que sirve para casi cualquier situación, tiene cuatro partes:
Fórmula
Yo me siento (emoción) cuando (hecho concreto) porque (razón). Me gustaría (petición concreta).
Ejemplo. Jimena le dice a Luis: «Me siento triste y enojada cuando pierdes mis cosas, porque ese lapicero me lo regaló mi abuela. Me gustaría que me ayudaras a buscarlo y que me avises antes de llevarte algo».
Solución. Luis no se pone a la defensiva, porque no lo llamaron irresponsable ni lo humillaron. Entiende el motivo y se ofrece a buscar el lapicero en el patio. Lo encuentran debajo de una banca. Compara esto con el grito delante del grupo: Luis habría respondido gritando, y la tarde habría terminado peor.
Conflictos: dónde aparecen#
Un conflicto es una diferencia entre personas que tienen necesidades, intereses o ideas que chocan. No es un fracaso de la convivencia, es parte de convivir. Aparecen en todos lados:
- En la familia: por los permisos, el uso del celular, las tareas de la casa o cuánto tiempo estudiar.
- En el colegio: por un trabajo en grupo, por las normas, por un malentendido con un profesor.
- Entre pares: por chismes, por celos, por dejar a alguien fuera del grupo, por algo que se dijo en el chat.
Pasos para resolver un conflicto#
- Cálmate primero. No se negocia bien con la cara roja. Respira hondo, cuenta hasta diez o sal un momento.
- Escucha completo. Deja que la otra persona termine y repite con tus palabras lo que entendiste: «Entonces te molestó que…».
- Di lo tuyo con la fórmula: emoción, hecho, razón, petición.
- Busquen opciones juntos. Ninguno tiene que ceder todo; suele haber un punto intermedio.
- Hagan un acuerdo concreto y revísenlo más adelante.
- Pidan mediación si no pueden solos: una persona neutral, como el orientador o la maestra, que ayude a hablar.
Ejemplo. Dos hermanos pelean porque ambos quieren usar la computadora a las cuatro de la tarde. Después de calmarse, se escuchan: uno tiene una tarea para el día siguiente y el otro quiere jugar con unos amigos. Acuerdan que el primero la usa de cuatro a cinco y el segundo después, hasta las siete. Ninguno ganó todo, pero ambos quedaron conformes.
Qué hacer cuando la emoción es muy fuerte#
Hay momentos en que la fórmula no sale porque la emoción te desborda. Ahí lo primero es bajar la intensidad. Algunas cosas que funcionan: respirar contando cuatro tiempos al tomar el aire y cuatro al soltarlo, tomar agua, caminar un rato, escribir lo que sientes en un papel sin enviarlo a nadie o decir «necesito un momento y después hablamos». Pedir una pausa no es huir: es evitar decir algo de lo que luego te arrepientas. Eso sí, la pausa tiene que terminar en la conversación; si no, el conflicto se queda guardado y crece.
Otros dos conflictos de todos los días#
Con un profesor. Sacaste una nota que crees injusta. Lo que no sirve es reclamar en medio de la clase o hablar mal del profesor con los compañeros. Lo que sí: pedir un momento aparte, llevar el examen y decir: «Me siento confundido con esta calificación, porque creo que esta respuesta estaba bien. ¿Me puede explicar cómo la evaluó?». Quizás el profesor corrige, o quizás te explica el error, y en cualquier caso aprendes algo.
Con tu mamá o tu papá. Quieres que te dejen llegar más tarde de un cumpleaños. Si te molestas y te vas, el tema muere. Si dices: «Me siento incómodo cuando me pasan a recoger antes que a los demás, porque me pierdo la parte final de la fiesta. Me gustaría proponer que me recojan a las nueve en lugar de las ocho», abres una conversación. Es probable que te pregunten por quién te lleva y cómo vas a regresar; contestar con calma les da confianza para decir que sí la próxima vez.
Respeto y buen trato#
Resolver un conflicto exige respeto, y se ve en lo pequeño: no interrumpir, no insultar, no burlarte de lo que siente el otro, no sacar trapos viejos y no usar a terceros (los chismes) para ganar. Respeto también es reconocer el error propio y pedir disculpas sin condiciones. Un «perdón, pero tú también» no es una disculpa. Una buena disculpa nombra lo que hiciste, reconoce cómo afectó al otro y dice qué harás distinto: «Perdón por gritarte en el pasillo; te hice pasar vergüenza, y la próxima vez te lo diré en privado».
Cuándo ya no es un conflicto#
Mucha gente confunde un conflicto con el acoso o bullying. La diferencia es que en un conflicto dos personas con una diferencia se enfrentan en condiciones parecidas, y se puede negociar. En el acoso, una persona o un grupo hace daño de forma repetida a otra que no puede defenderse. Eso no se resuelve «hablando entre ustedes» porque la balanza no está pareja.
Si alguien te golpea, te amenaza, te humilla repetidamente, te chantajea o te hace sentir miedo de ir al colegio, o si te enteras de que le pasa a un compañero, díselo a un adulto de confianza y al orientador. Avisar no es «acusar»: es cuidar a alguien. El PANI atiende en el 1147, y si hay peligro inmediato, llama al 911.
Ponte a prueba#
¿Qué diferencia hay entre una emoción y un sentimiento?#
La emoción es la reacción rápida del cuerpo ante algo que pasa; el sentimiento es lo que esa emoción deja y cómo la interpretas. Poner nombre a ambos ayuda a manejarlos.
Completa con la fórmula asertiva: tu amigo te dejó plantado en el parque.#
Por ejemplo: «Me siento molesto cuando no llegas a la hora que quedamos, porque estuve esperando una hora. Me gustaría que me avises si no puedes venir».
¿Por qué el enojo a veces esconde otra emoción?#
Porque es más fácil mostrar enojo que tristeza o miedo. Si te preguntas qué sientes por debajo, puedes decir lo que de verdad necesitas.
Menciona tres pasos para resolver un conflicto con un compañero.#
Calmarte primero, escuchar lo que dice sin interrumpir y buscar entre los dos una opción que sirva a ambos, con un acuerdo concreto.
¿En qué se distingue un conflicto del acoso?#
En el conflicto hay una diferencia entre personas en igualdad de condiciones y se puede negociar. En el acoso una persona o grupo daña repetidamente a otra, y se debe avisar al orientador, a la familia o al PANI (1147).
Fuentes#
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