Descubrir la lectura con cuentos, imágenes y el nombre propio
Esta lección es parte de Temario de Ciclo de Transición de Preescolar Lección 25 de 27Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 5 min de lectura
Vas con tu hija o tu hijo en el bus hacia San José y, de pronto, señala un rótulo rojo y dice: «Ahí dice Coca-Cola». No sabe leer letra por letra. Pero está leyendo: reconoce la forma, el color, el lugar donde lo ha visto y le pone sentido. Así empieza la lectura con cuentos, imágenes y rótulos a los cinco o seis años.
En el Ciclo de Transición no se espera que el niño lea de corrido. Se espera que quiera leer, y eso se logra con cuentos, dibujos y mucha conversación contigo al lado.
Idea central
Leer, a esta edad, es encontrarle sentido a lo que está escrito o dibujado. Primero viene el gusto por los libros, después las letras.
Leer las imágenes antes que las letras#
Abre un cuento y tápale las palabras con la mano. Pídele que te cuente lo que ve. Un niño que dice «el perro está triste porque se le perdió la pelota» ya está interpretando: sacó una idea que no estaba escrita, solo dibujada.
Algunas preguntas que ayudan, sin convertirlas en examen:
- ¿Qué crees que está pasando aquí?
- ¿Dónde estará este personaje? ¿Cómo lo sabes?
- ¿Qué crees que va a pasar en la página siguiente?
Si se equivoca, no lo corrijas. Una respuesta distinta a la tuya no es un error; es su manera de mirar. Si quieres, pregúntale en qué se fijó.
La lectura compartida#
Siéntense juntos, con el libro entre los dos para que él también vea las páginas. Lee despacio, con voces distintas para cada personaje, y detente de vez en cuando. Con el dedo, sigue las palabras mientras lees: así va descubriendo que el texto se lee de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.
Un cuento que funciona muy bien es uno que ya conoce, como «Los tres cerditos» o «Caperucita Roja». Léelo y, en el momento conocido, hazte el distraído: «Y el lobo dijo…». Casi siempre te completa la frase. Eso es participar en la lectura.
Repetir el mismo cuento diez veces cansa al adulto, pero al niño le sirve. En la quinta vuelta ya anticipa, reconoce palabras y corrige si cambias algo.
Dar su opinión sobre lo que se lee#
Al terminar, conversen. No hace falta preguntar «¿de qué trataba?». Prueba con preguntas que no tienen una sola respuesta:
- ¿Cuál fue tu parte favorita?
- ¿Qué personaje te cayó mejor? ¿Y cuál no?
- ¿Tú qué hubieras hecho en su lugar?
- ¿Le cambiarías el final?
Escucha hasta el final, aunque tarde en explicarse. Cuando el niño ve que su opinión importa, quiere volver al libro.
Mi nombre es lo primero que leo#
El nombre propio suele ser la primera palabra que un niño reconoce. Aprovéchalo:
- Escribe su nombre con letras grandes en una tarjeta y pégala en su cama o en su cuaderno.
- Haz dos tarjetas iguales y juega a encontrar la pareja entre otras tres o cuatro con nombres de la familia.
- Cuando lleguen amigos o primos, pídele que busque su tarjeta entre las demás.
- Señala la primera letra y pregúntale con qué sonido empieza. Si se llama Mateo, la M de «mamá» y la M de Mateo son la misma.
No le pidas todavía que lo escriba perfecto. Reconocerlo ya es un logro grande; escribirlo le toca a otro momento.
Leer lo que hay a tu alrededor#
Los libros no son lo único que se lee. En la pulpería, deja que busque la caja de la leche por su dibujo y por su color. En la calle, pregúntale qué dice el letrero de la escuela o de la farmacia. En la casa, los envases, las etiquetas y los afiches son textos de verdad.
Mucha gente piensa que leer es aprenderse las letras y que todo lo demás es juego. Es al revés: el niño que disfruta los cuentos, que sabe que lo escrito dice algo y que quiere entender qué, aprende las letras con mucha más facilidad.
Cómo practicar en casa#
- Un rato fijo de cuento todos los días, aunque sean diez minutos antes de dormir.
- Visiten la biblioteca de la comunidad o de la escuela y dejen que escoja él los libros.
- Hagan un rincón con tres o cuatro libros a su altura, donde pueda agarrarlos solo.
- Léele aunque ya sepa mucho; oír buena lectura le enseña vocabulario y ritmo.
Cuando termine un cuento, pídele que te lo «lea» a ti, mirando las imágenes. Quizá cambie la historia entera. Está bien: ya sabe que un libro se agarra, se abre y se cuenta.
Ponte a prueba#
Tapas con la mano las palabras de un cuento y tu hijo dice que el dibujo muestra un niño que se perdió en el mercado. ¿Eso es leer?#
Sí. Interpretó la imagen y le dio sentido, que es una parte de la lectura. Lo ideal es preguntarle cómo lo supo, sin decirle que se equivocó si el cuento dice otra cosa.
¿Por qué sirve leer varias veces el mismo cuento?#
Porque en cada repetición el niño anticipa más, reconoce palabras y completa frases. Para él no es aburrido: es práctica.
¿Qué preguntas ayudan a que el niño dé su opinión sobre un cuento?#
Las que no tienen una sola respuesta, como cuál fue su parte favorita, qué haría en lugar del personaje o si cambiaría el final.
¿Cómo puedes ayudar a que reconozca su nombre escrito?#
Con tarjetas grandes con su nombre, juegos de buscar la pareja entre otros nombres y señalando la letra con que empieza.
¿Un niño de cinco años tiene que leer de corrido al terminar preescolar?#
No. Lo que importa es que le guste leer, que sepa que lo escrito dice algo y que reconozca palabras cercanas como su nombre.
Fuentes#
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