Conservación de la cantidad en preescolar: juegos para casa
Esta lección es parte de Temario de Ciclo de Transición de Preescolar Lección 19 de 27Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 6 min de lectura
Doña Marisol le da a su hijo Mateo, de cinco años, una bola de plasticina del tamaño de una mandarina. Mateo la aprieta, la rueda sobre la mesa y la convierte en una culebra larga y delgada. Entonces ella le hace la pregunta clásica sobre la conservación de la cantidad: «¿Hay más plasticina, menos plasticina o la misma que antes?». Mateo mira la culebra tan larga y responde muy seguro: «Más, porque es bien larga».
Esa respuesta es normal a esta edad. No es un error de atención ni de inteligencia: así piensa un niño de preescolar. Se fija en lo que más le llama la atención, que es el largo, y todavía no mira todo lo que cambió y lo que no cambió al mismo tiempo.
Idea central
Conservación es darse cuenta de que la cantidad sigue siendo la misma aunque cambie la forma, si no se quitó ni se agregó nada. La bola y la culebra tienen la misma plasticina.
Por qué el niño se equivoca#
Un niño de 5 o 6 años piensa con lo que ve. Si algo se ve más largo, más alto o más extendido, le parece que hay más. Con el tiempo, y sobre todo jugando y manipulando cosas, empieza a razonar de otra manera: «Es la misma, porque nadie le quitó nada» o «Si la vuelvo a hacer bola, queda igual».
A esa segunda forma de pensar se llega solo. Tú no puedes dársela con una explicación, pero sí puedes ofrecer muchas ocasiones para que la construya. Eso es lo que hace el programa de Transición: que el niño juegue con cantidades y se pregunte qué pasó.
Cuatro juegos para hacer en casa o en el aula#
La plasticina. Hagan dos bolas del mismo tamaño y comprueben que son iguales, una en cada mano. Luego aplasta una como una tortilla y pregunta cuál tiene más. Después hagan una culebra, cinco bolitas pequeñas, un nido. Cada vez la misma pregunta. Si el niño dice que cambió, no lo corrijas: pídele que vuelva a hacer la bola y observen qué pasa.
El agua en vasos. Echa la misma cantidad de agua en dos vasos iguales. El niño comprueba que están parejos. Luego pasa el agua de uno a un vaso alto y angosto, y la del otro a un plato hondo. En el vaso alto el agua sube mucho. Pregunta: «¿Hay la misma agua o en uno hay más?». Hazlo sobre el lavatrastos para que nadie se preocupe por lo que se riegue. Y si usas frijoles u otras cosas pequeñas, quédate al lado: a esta edad todavía hay niños que se las llevan a la boca.
Los frijoles. Pon seis frijoles en fila bien pegaditos y otros seis en fila bien separados. La fila separada se ve más larga. Pregunta cuál fila tiene más frijoles y deja que los cuente o los empareje uno con uno. Muchos niños se sorprenden al ver que son iguales.
La tortilla y la masa. Si en tu casa hacen tortillas, aprovecha: la misma bola de masa, aplastada, se ve enorme. Pregunta si hay más masa en la bola o en la tortilla. Es un buen momento para conversar mientras cocinan.
La pregunta que ayuda: «¿por qué?»#
Más importante que la respuesta es la razón. Después de que el niño conteste, pregunta siempre: «¿Cómo lo sabes?». Las razones que buscamos son tres, y las puedes reconocer cuando las oigas:
- No quité ni agregué nada. «Es la misma porque nadie le puso ni le quitó».
- Se puede devolver. «Si la hago bola otra vez, queda igual».
- Una cosa compensa la otra. «Está más angosto, pero más alto». Esta es la más difícil y suele llegar al final.
Si el niño da una de estas razones, ya está pensando con conservación, aunque lo diga con sus palabras: «Porque es lo mismo, mami».
Lo que conviene evitar#
Mucha gente, con buena intención, le dice al niño la respuesta correcta y le pide que la repita. El niño la repite, pero no la entiende, y a la semana vuelve a decir que en el vaso alto hay más. Es mejor dejarlo equivocarse, volver al material y comprobar juntos.
Tampoco hace falta apurar. Si a los 5 años todavía dice que hay más en la culebra, no pasa nada: hay niños que lo entienden a los 6 o 7. Lo que cuenta es que tenga muchas oportunidades de mover, juntar y separar con sus manos. Y que no se sienta mal por contestar distinto a lo esperado.
Para conversar al final#
- ¿Qué hicimos con la plasticina? ¿Le quitamos algo?
- Si la culebra se vuelve bola, ¿cómo queda?
- ¿Qué otra cosa de la casa cambia de forma pero sigue siendo la misma? (el agua, la masa, el papel arrugado)
Ponte a prueba#
Mateo aplasta una bola de plasticina y dice que ahora hay más. ¿Qué haces?#
No le digas que se equivocó. Pídele que vuelva a formar la bola y pregúntale qué pasó. Al ver que vuelve a ser igual, empieza a construir la idea por sí mismo.
¿Qué quiere decir que una cantidad se conserva?#
Que sigue siendo la misma aunque cambie la forma, mientras no se haya quitado ni agregado nada.
Pasas el agua de un vaso ancho a uno alto y angosto. El niño dice que en el alto hay más. ¿Por qué lo cree?#
Porque se fija solo en la altura, que es lo que más se nota. Todavía no mira a la vez lo alto y lo angosto. Es normal a esta edad.
¿Por qué conviene preguntar «cómo lo sabes» después de una respuesta correcta?#
Porque una respuesta puede salir por casualidad. La razón («no quitamos nada», «se puede devolver») muestra si de verdad entendió.
Pones seis frijoles juntos y seis separados. ¿Cuál fila tiene más?#
Tienen los mismos. La fila separada se ve más larga, pero se pueden emparejar uno con uno y no sobra ninguno.
Fuentes#
También en Ciclo de Transición