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Cómo estudiar mejor: horario, motivación y calma en las pruebas

Esta lección es parte de Temario de Orientación de Tercer grado Lección 5 de 6

Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 5 min de lectura

Joaquín estudia en una escuela de Liberia. Mañana tiene prueba de Ciencias. Esta noche se sentó a repasar con la tele prendida, el celular al lado y su hermanita pidiéndole que juegue. A las nueve seguía en la misma página. Su mamá lo vio y le dijo: «Mijo, no es cuestión de estudiar más horas, sino de estudiar mejor».

Tenía razón. Estudiar bien se aprende, como se aprende a andar en bicicleta. Y se empieza por entender qué te ayuda y qué te estorba.

Definición

Estudiar de forma inteligente es organizar mi tiempo y mi espacio, mantener las ganas de aprender y cuidar mis emociones para rendir mejor en las tareas y las pruebas.

De dónde salen las ganas de estudiar#

La motivación es la fuerza que te hace querer empezar. A veces viene de afuera: un premio, un elogio de tu maestra. Pero la que más dura viene de adentro: querer aprender porque te gusta, porque te sirve o porque te sientes orgulloso de lograrlo.

Con la motivación va de la mano la autonomía: hacer las cosas por iniciativa propia, sin que alguien te lo repita diez veces. Un estudiante autónomo saca su cuaderno, revisa lo que le falta y empieza. Eso no sucede de un día para otro. Se practica con pasos pequeños: hoy empiezas la tarea sin que te lo pidan, mañana preparas tu mochila solo.

Qué influye en cómo te va en la escuela#

El desempeño escolar no depende solo de qué tan «inteligente» eres. Pesan muchas cosas:

  • Dormir y comer bien. Con sueño y sin desayuno, la cabeza no responde.
  • El lugar de estudio. Ruido, pantallas y desorden distraen.
  • Tu ánimo. Si estás muy preocupado o enojado, cuesta concentrarse.
  • El apoyo de tu familia y tu maestra. Pedir ayuda a tiempo ahorra muchos problemas.
  • El hábito. Un poquito cada día rinde más que mucho la noche anterior.

Tu horario y tu lugar de estudio#

Un horario es un plan sencillo: cuándo estudias y qué haces en cada momento. No tiene que ser rígido. Debe incluir también descanso y juego.

Ejemplo. Valeria llega de la escuela a la 1:00 p. m. y almuerza. Arma este horario para la semana:

HoraQué hace
2:00 a 2:45 p. m.Tareas del día
2:45 a 3:15 p. m.Descanso: jugar afuera con sus primos
3:15 a 3:45 p. m.Repasar lo que verá la prueba
Después de las 4:00 p. m.Tiempo libre, ayudar en la casa

Fíjate en que no hay horas interminables. Son períodos cortos, con descanso en medio. Un niño de tercer grado rinde mucho más en 30 minutos de atención que en dos horas de distracción.

El lugar también importa. Busca una mesa con buena luz, sin televisor encendido y con tus útiles a mano. Deja el celular en otro cuarto. Si en tu casa no hay un espacio solo para ti, basta con un rincón de la mesa del comedor, siempre el mismo, para que tu cuerpo aprenda que ahí se estudia.

Antes de la prueba#

Los nervios antes de una prueba son normales. A casi todo el mundo le dan. Lo que ayuda es hacer algo con ellos:

  1. Empieza a repasar unos días antes, no la noche anterior.
  2. Prepara tu lápiz, tu borrador y lo que te pidan la noche anterior.
  3. Duerme bien y desayuna el día de la prueba.
  4. Si sientes que el corazón va rápido, respira hondo: cuenta cuatro tiempos al inhalar y cuatro al soltar el aire.

Durante la prueba#

Lee con calma las instrucciones antes de contestar. Empieza por lo que sabes bien y deja para después lo que te cuesta. Si un ejercicio te bloquea, pasas al siguiente y regresas. Si te das cuenta de que estás pensando «no voy a poder», cambia ese pensamiento por «voy a hacer lo que sé».

Mucha gente comete este error: se fija en lo que hace el compañero de al lado. Eso te quita tiempo y atención. Cada quien responde su propia prueba.

Después de la prueba, sea cual sea la nota, revisa en qué fallaste. Un error te dice qué repasar la próxima vez. No significa que seas «malo para estudiar».

Cuando los nervios son demasiados#

Si cada vez que viene una prueba te duele la barriga, no duermes o lloras sin poder parar, habla con tu mamá, tu papá, tu maestra o el orientador de tu escuela. Ellos pueden ayudarte a encontrar maneras de calmarte. Pedir ayuda es una forma de cuidarte.

Ponte a prueba#

¿Cuál es la diferencia entre la motivación que viene de adentro y la que viene de afuera?#

La de afuera depende de un premio o un elogio. La de adentro nace de que te gusta aprender o de que te sientes orgulloso de lograrlo, y suele durar más.

¿Por qué conviene estudiar unos 30 minutos con descansos en lugar de dos horas seguidas?#

Porque la atención de un niño se cansa. En períodos cortos rindes más, y el descanso ayuda a que lo aprendido se quede.

Nombra tres cosas que puedes hacer la noche antes de una prueba.#

Repasar un rato corto, dejar listos tus útiles y dormir bien. No hace falta quedarse hasta tarde estudiando.

Durante la prueba hay un ejercicio que no sabes. ¿Qué haces?#

Lo dejas para después, sigues con los que sí sabes y regresas al final. Así no pierdes tiempo ni te desanimas.

Siento muchos nervios cada vez que hay prueba y no me dejan dormir. ¿A quién le cuento?#

A tu mamá, tu papá, tu maestra o el orientador de la escuela. Ellos te ayudan a calmarte y a prepararte mejor.

Fuentes#

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