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Mis metas, fortalezas y áreas por mejorar en tercer grado

Esta lección es parte de Temario de Orientación de Tercer grado Lección 6 de 6

Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 5 min de lectura

A Daniel, de nueve años, le encanta jugar fútbol en la plaza de su barrio en Pérez Zeledón. Un día le dijo a su tío: «Yo quiero ser bueno con la izquierda». Su tío le contestó: «Entonces cada tarde pateas diez veces con la izquierda antes de jugar». A las dos semanas, Daniel ya controlaba la bola con las dos piernas. Así funcionan las metas y las fortalezas.

Sin saberlo, Daniel hizo lo que haremos aquí: ponerse una meta, repartirla en pasos pequeños y practicar.

Definición

Una meta es algo que quiero lograr y para lo que estoy dispuesto a esforzarme. Una fortaleza es algo que hago bien. Un área por mejorar es algo que todavía me cuesta y puedo aprender.

Una meta no es lo mismo que un deseo#

Desear es decir «me gustaría leer mejor». Una meta es decir «voy a leer diez minutos cada noche antes de dormir hasta que termine el libro del grado». La diferencia está en que la meta dice qué vas a hacer, cuánto y hasta cuándo.

Para que una meta funcione, tiene que cumplir cuatro cosas:

  • Ser concreta: se entiende qué es.
  • Poder medirse: sabes si ya la lograste.
  • Ser posible para tu edad y tu situación.
  • Tener fecha: una semana, un mes, un trimestre.

Ejemplos de metas para tercer grado#

DeseoMeta bien planteada
Quiero sacar buenas notasVoy a repasar mis tablas del 2, 3 y 4 durante diez minutos cada día durante este mes
Quiero ser más ordenadoVoy a guardar mis útiles en la mochila cada noche antes de comer
Quiero tener más amigosEsta semana voy a invitar a un compañero a jugar en el recreo

Mira que las tres metas son cosas que dependen de ti. No dependen de que otros cambien. Eso las hace más fáciles de cumplir.

Un ejemplo paso a paso#

Ejemplo. Mariana, de tercer grado en una escuela de Alajuela, quiere escribir con letra más clara porque su maestra le dice que no se le entiende.

Solución. Primero, la meta: «Voy a escribir una página con letra clara cada día durante dos semanas». Segundo, los pasos: usar un lápiz que le guste, sentarse derecha, ir despacio. Tercero, cómo saber si avanza: cada viernes le enseña su cuaderno a su maestra y comparan con la primera página. Al terminar, Mariana pone un chequecito en un calendario. Ver los chequecitos le da ganas de seguir.

Mis fortalezas#

Las fortalezas son lo que haces bien o con facilidad. No son solo las notas. Hay fortalezas para dibujar, escuchar, ayudar, contar chistes, cuidar a los más pequeños, cantar o armar cosas.

Una manera de encontrarlas es preguntarse: ¿qué hago sin que me lo pidan?, ¿qué me sale fácil?, ¿qué me dicen mis amigos, mi familia o mi maestra que hago bien? Anótalas en tu cuaderno. Reconocer lo que sabes hacer te da confianza para atreverte con lo difícil.

Mis áreas por mejorar#

Todas las personas tienen cosas que les cuestan. A Pedro le cuesta esperar su turno. A Lucía, hablar frente al grupo. A Andrés, las divisiones. Eso no te hace peor que nadie: se llama área por mejorar porque, con práctica, se puede mejorar.

Mucha gente comete este error: decir «soy malo para esto» y quedarse ahí. La frase correcta es «todavía no me sale». Esa palabra, «todavía», cambia todo, porque deja la puerta abierta.

Una buena idea es juntar las dos listas. Si eres bueno dibujando y te cuesta explicar con palabras, puedes hacer un dibujo para ayudarte a explicar. Tus fortalezas son herramientas para trabajar tus áreas por mejorar.

Cómo seguir cuando cuesta#

A veces no se cumple la meta a la primera. Eso pasa. Si fallaste un día, empieza otra vez al siguiente. Si la meta era muy grande, hazla más chiquita. Y cuéntale a alguien de tu confianza lo que estás intentando: tu mamá, tu papá, tu maestra o el orientador de la escuela. Contarlo ayuda a no soltarlo.

Metas a corto plazo para este año#

En tercer grado conviene pensar en metas que se cumplan pronto. Una meta de una semana se ve cerca, y por eso anima. Una de todo el año puede parecer lejana y se olvida.

Ejemplo. Andrés quiere ser mejor lector. Su meta del año es terminar tres libros de cuentos. La divide así: esta semana escoge el primer libro en la biblioteca de la escuela; las siguientes dos semanas lee una página por día; al final, le cuenta el cuento a su abuela. Cuando termina el primero, celebra con una tarde en el parque. Después empieza el segundo.

Celebrar también cuenta. No hace falta un regalo caro: un abrazo, una tarde de juego o contarle a tu familia lo que lograste ya es suficiente premio.

Ponte a prueba#

¿Qué diferencia hay entre un deseo y una meta?#

El deseo es general («quiero leer mejor»). La meta dice qué harás, cuánto y hasta cuándo («leeré diez minutos cada noche durante un mes»).

Escribe una meta para mejorar en Matemáticas que se pueda medir.#

Por ejemplo: «Voy a practicar la tabla del 6 cinco minutos cada día durante dos semanas». Se mide porque al final puedes comprobar si ya la sabes.

¿Una fortaleza tiene que ser algo de la escuela?#

No. Puede ser dibujar, ayudar en casa, escuchar a los amigos o cuidar a un hermano pequeño. Todo lo que haces bien cuenta.

Si te cuesta hablar frente al grupo, ¿qué puedes decir en lugar de «soy malo para eso»?#

Puedes decir «todavía no me sale» y practicar, por ejemplo, leyendo en voz alta frente a tu familia. Así lo conviertes en un área por mejorar.

Fallaste tu meta tres días seguidos. ¿Qué haces?#

Empiezas de nuevo al día siguiente y revisas si la meta era muy grande. Si hace falta, la haces más pequeña y le cuentas a alguien de confianza para que te anime.

Fuentes#

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