Acoso escolar, xenofobia y discriminación en el colegio
Esta lección es parte de Temario de Psicología de Décimo año Lección 12 de 29Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 8 min de lectura
Es el recreo de las nueve y media. En una esquina del patio, cuatro compañeros rodean a Mateo, que cambió de colegio en febrero. Uno le quita el sombrero, otro le imita el acento, y todos ríen. Mateo sonríe un poco, porque no sabe qué más hacer. Desde afuera parece un juego. Para él, cada recreo es un rato que desea que se acabe.
Esa escena pasa en colegios de todo el país, en zonas rurales y en el centro de la ciudad, en grupos de hombres, de mujeres y mixtos. Entenderla bien sirve para dos cosas: para reconocerla cuando la ves, y para saber qué hacer, sea que te toque vivirla, acompañar a un amigo o mirarla desde la banca.
Definición
El acoso escolar (en inglés, bullying) es la agresión repetida e intencional de una o varias personas contra otra que tiene dificultad para defenderse, dentro del ámbito educativo. Tiene tres rasgos: se repite en el tiempo, hay intención de dañar y existe un desequilibrio de poder (más fuerza, más popularidad, más cantidad de agresores).
Una pelea no es lo mismo que acoso#
Mucha gente confunde las dos cosas. Dos compañeros que discuten por un balón y se empujan están en un conflicto entre iguales: los dos tienen poder parecido y, pasado el momento, puede haber una conversación y una reconciliación. En el acoso, siempre pega el mismo y siempre recibe el mismo. La víctima no puede detenerlo sola.
El acoso tiene varias formas, y no todas dejan moretones:
- Física: golpes, empujones, esconder o romper las cosas de otra persona.
- Verbal: apodos hirientes, burlas, insultos, amenazas.
- Social o relacional: aislar a alguien, no dejarlo sentarse con el grupo, esparcir rumores.
- Cibernética: mensajes, memes, fotos o grupos de WhatsApp para humillar a alguien. Este tema tiene su propia lección sobre peligros en internet.
Xenofobia y discriminación: cuando el motivo es quién eres#
A veces el acoso tiene una excusa escondida detrás: el origen, el color de piel, la nacionalidad, la forma de hablar. Ahí entramos en la xenofobia, que es el rechazo, el miedo o el desprecio hacia las personas extranjeras o que se perciben como «de afuera». En Costa Rica el caso más visible es el de estudiantes nicaragüenses, y también el de hijos de familias migrantes de Venezuela, Colombia, Haití o de pueblos indígenas del país.
La discriminación es más amplia: es tratar peor a alguien por una característica que lo define, como su origen, su religión, su discapacidad, su aspecto, su orientación sexual o su condición económica. Aquí cuenta lo que se hace, no solo lo que se piensa. Un chiste sobre «los nicas» que provoca risa en el aula, un grupo de trabajo que nunca escoge a la compañera con discapacidad o un apodo racista que ya «se volvió normal» son discriminación aunque nadie levante la mano.
Ejemplo. En un décimo año, Ariana llegó de Nicaragua cuando tenía doce años. Sus compañeros le dicen «la nica» en lugar de su nombre, y cuando hay trabajo en grupo se hace como que no la ven. Nadie la golpea. ¿Es acoso? Sí: es repetido, es intencional y ella está en desventaja. ¿Es xenofobia? También, porque lo que lo sostiene es su origen.
Por qué sucede#
No hay una sola causa. La psicología habla de factores que se juntan:
- Individuales. Quien agrede puede haber aprendido que imponerse es la forma de resolver los problemas, o puede tener poca empatía y dificultad para manejar la rabia. Muchas veces también ha sido víctima en otro lugar, como su casa.
- Familiares. Crianza con gritos y golpes, o al contrario, sin límites claros ni atención.
- Del grupo. El agresor busca la aprobación de los demás. Si el grupo se ríe, el comportamiento se refuerza. Por eso el acoso casi nunca ocurre sin público.
- Sociales y culturales. Los prejuicios que se escuchan en la casa, la calle o los medios se aprenden y se trasladan al colegio. La xenofobia no nace en el aula: llega ahí.
- Del ambiente escolar. Un colegio donde se mira para otro lado, donde los adultos minimizan («son cosas de muchachos»), le avisa al agresor que no pasa nada.
Entender las causas no justifica la conducta. Explica por qué ocurre, y por eso muestra dónde se puede intervenir.
Qué le pasa a quien lo sufre#
Los efectos son reales, aunque no se vean. Conviene separarlos en dos grupos.
Efectos emocionales#
Miedo a ir al colegio, vergüenza, tristeza, rabia, sensación de soledad y baja autoestima. La persona puede empezar a creer que el problema es ella. Con el tiempo aparecen ansiedad, aislamiento, caída en las notas y, en los casos graves, depresión y pensamientos de hacerse daño.
Efectos biológicos#
El cuerpo reacciona como ante una amenaza. Si estás en peligro tu cerebro libera hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, para prepararte para huir o pelear. Pero si el peligro es diario, el cuerpo vive en alerta. Resultado: dolores de cabeza y de estómago sin causa médica, mal sueño, cansancio, cambios en el apetito y un sistema de defensas más débil. Por eso muchos estudiantes acosados «amanecen enfermos» los lunes.
También se ven efectos en quien agrede y en quien observa. El agresor tiene más riesgo de problemas de conducta y de violencia en la adultez. El testigo que no hace nada suele vivir culpa, miedo a ser el siguiente y desconfianza hacia el colegio.
Qué hacer según el lugar que ocupas#
Si eres la víctima#
- Cuéntalo a un adulto de confianza: tu mamá, tu papá, un tío, la orientadora, un profesor. Si el primero no te toma en serio, prueba con otro. Insistir no es quejarse.
- Guarda las pruebas: capturas de pantalla, fechas, nombres, qué pasó y dónde.
- No respondas con violencia. Es entendible la rabia, pero te pone en riesgo y le da al agresor otra versión de los hechos.
- Pide que el colegio actúe. Los centros educativos tienen protocolos para atender situaciones de violencia y hostigamiento, y la persona orientadora y la dirección deben dar seguimiento.
- Cuida tu cuerpo y tu ánimo: duerme, come, busca actividades donde te sientas valorado y apóyate en tus amistades.
Nada de esto es culpa tuya. Ningún apodo, acento o forma de vestir justifica que alguien te trate así.
Si eres su amigo#
Tu papel pesa más de lo que crees. Acompáñalo en el recreo, escúchalo sin juzgar y no le digas «ignóralos», porque si eso funcionara ya lo habría hecho. Ayúdalo a hablar con un adulto, y si no se atreve, ve con él. Si te pide que guardes el secreto, explícale con cariño que no puedes: contar no es traicionar, es cuidar.
Si eres testigo#
En el acoso, quienes miran son parte de la escena. Hay tres opciones: unirte a las risas (alimentas al agresor), mirar sin hacer nada (le das permiso) o actuar. Actuar no siempre significa enfrentar al grupo. Puedes decir «ya basta, no tiene gracia», acercarte a la víctima después, no reenviar el video y avisar a un adulto, aunque sea de forma anónima. Cuando una sola persona del público se planta, a menudo otras se atreven a hacerlo.
Errores frecuentes#
- Llamar «broma» a lo que solo hace gracia a una parte.
- Pensar que acusar es de «chismosos». Avisar para frenar un daño no es chisme.
- Creer que a la víctima «le falta carácter». El acoso no es un examen de fortaleza.
- Reducir la xenofobia a un asunto de insultos y no ver las exclusiones silenciosas.
Si estás en una situación de peligro inmediato, el número de emergencias en Costa Rica es el 911.
Ponte a prueba#
¿Qué tres rasgos distinguen el acoso escolar de una pelea ocasional?#
Que se repite en el tiempo, que hay intención de dañar y que existe un desequilibrio de poder, de modo que la víctima no puede defenderse sola. En una pelea entre iguales ninguno de los tres se sostiene.
Un grupo llama «el indio» a un compañero y nunca lo incluye en los trabajos. ¿Qué situación es?#
Es acoso escolar y discriminación: hay repetición, intención y desventaja, y el motivo es el origen o el aspecto de la persona. No hace falta que haya golpes para que sea violencia.
Nombra dos efectos biológicos y dos emocionales del acoso.#
Biológicos: dolores de cabeza o de estómago, mal sueño y mayor cansancio por el estrés sostenido. Emocionales: ansiedad, tristeza, aislamiento y baja autoestima, entre otros.
Eres testigo de un acoso en el grupo de WhatsApp del colegio. ¿Qué haces?#
No reenvías ni reaccionas con risas, guardas una captura, apoyas a la persona afectada en privado y avisas a la orientadora o a un adulto de confianza. Quedarte callado ayuda al agresor.
¿Por qué decirle a una víctima «ignóralos» suele fallar?#
Porque el acoso se mantiene por desequilibrio de poder, no por la reacción de la víctima. Ignorar no lo detiene; lo que lo frena es la intervención de adultos y del grupo.
Fuentes#
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