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El retrato y la otredad: cómo comunicar a una persona con el arte

Esta lección es parte de Temario de Artes Plásticas de Octavo año Lección 9 de 13

Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 7 min de lectura

En la sala de la casa de muchas familias ticas hay un retrato colgado: el abuelo con sombrero, la tía en su graduación, el hermano mayor con la camisa de la escuela. Cada foto dice algo sobre quién la hizo y quién la mira. El abuelo posó serio porque así se retrataban antes; la tía sonríe porque quería que la vieran orgullosa.

Un retrato nunca es solo “la cara de alguien”. Siempre comunica una decisión: qué mostrar, qué callar y desde dónde mirar. De esa idea parte lo que sigue.

Definición

El retrato es la representación de una persona concreta, que puede captar su apariencia, su carácter o su situación. En el arte contemporáneo, el retrato se piensa también como una forma de comunicación visual: quien lo hace expresa una visión personal sobre quien retrata.

El retrato desde una visión personal#

Antes de la fotografía, casi solo quien tenía dinero se hacía retratar, y el pintor buscaba halagar al cliente. Hoy el retrato es otra cosa. Cualquier estudiante puede decidir cómo ve a una persona y mostrarla desde ahí. Dos compañeros que retraten a la misma señora de la pulpería harán obras muy distintas, porque cada uno la conoce de otra forma.

Esa visión personal se construye con decisiones que se pueden nombrar:

  • Encuadre: si se ve solo el rostro, medio cuerpo o la persona dentro de su lugar de trabajo.
  • Punto de vista: desde arriba, la persona parece pequeña; desde abajo, poderosa; de frente, directa.
  • Gesto y mirada: mirar de frente invita al diálogo; mirar a un lado crea distancia o misterio.
  • Color y luz: tonos cálidos para cercanía, fríos para soledad, un fuerte contraste para drama.
  • Objetos: el delantal, la herramienta, el balón, el cuaderno. Dicen quién es sin escribir su nombre.

Autorretrato y retrato de otro#

En el autorretrato eres tú quien decide cómo aparecer, y a veces el resultado sorprende: te dibujas más serio de lo que te sientes, o con un objeto que usas todos los días. Frida Kahlo es el ejemplo más citado en América Latina: se pintó muchas veces y cada cuadro habla de su dolor, su identidad mexicana y su vida, no de su parecido.

Cuando retratas a otra persona entra algo más delicado: tu mirada sobre ella. Y aquí aparece la palabra que da nombre al tema.

La otredad: mirar a quien no soy yo#

Definición

La otredad es la condición de ser “otro”: la persona distinta a mí, por su edad, su origen, su cultura, su cuerpo o su manera de vivir. En el arte, hablar de otredad es preguntarse cómo representamos a quienes no son como nosotros.

Imagina que retratas a un compañero que llegó de Nicaragua hace dos años, o a una vecina de ochenta y cinco años, o a un joven del colegio nocturno que trabaja en la mañana. Puedes retratarlos con curiosidad y respeto, o puedes caer en el estereotipo: dibujar al inmigrante siempre triste, a la persona mayor siempre frágil. El estereotipo es una imagen repetida hasta que reemplaza a la persona real.

Un buen retrato de otredad se hace con la persona y no sobre ella. Conversa antes. Pregunta qué quiere mostrar, qué objeto la representa, qué le gusta de su día. Esa conversación cambia el resultado y evita que la obra diga cosas que la persona nunca diría.

Preguntas para revisar tu propio retrato#

  • ¿La persona se reconocería a sí misma o se sentiría caricaturizada?
  • ¿Estoy mostrando solo una característica (su origen, su edad) como si fuera todo lo que es?
  • ¿Qué decisiones mías (color, encuadre, objetos) cambian el mensaje?

La figura humana como módulo y patrón ornamental#

La segunda parte del tema cambia el rumbo: el rostro o el cuerpo ya no es protagonista único, sino una pieza que se repite. En la cerámica, los textiles y los mosaicos de muchas culturas, la silueta humana se estiliza, se simplifica y se multiplica para formar un adorno.

Para convertir un retrato en módulo, sigue este camino:

  1. Parte de un retrato tuyo o de alguien más y quédate con el contorno de la cabeza y los hombros.
  2. Simplifica: elimina detalles hasta que quede una silueta clara, con pocas líneas.
  3. Decide qué se queda: quizás el peinado, una forma de nariz, un gesto.
  4. Repite la silueta en filas. Puedes girarla, invertir los colores o alternar tamaños.
  5. Revisa los espacios entre módulos: si están muy juntos, el patrón se ahoga; si están muy lejos, se desarma.

Ejemplo. Una estudiante de octavo en Limón dibuja el perfil de su abuela, con el moño alto. Lo reduce a una forma casi geométrica y lo repite doce veces en una cuadrícula de tres filas por cuatro columnas. En las filas pares invierte los colores: moño oscuro sobre fondo claro, luego claro sobre oscuro.

Solución. El resultado es un patrón ornamental donde la abuela es reconocible solo por el moño, pero el conjunto tiene ritmo y unidad. Quien vea la obra descubrirá la figura humana en el módulo, y a quien la conoce le dirá algo íntimo.

Un detalle que suele pasarse por alto es el fondo. Retratar a tu abuelo sentado en el corredor de su casa, con las matas detrás, cuenta otra historia que retratarlo sobre un fondo liso. El entorno también es parte del retrato: dice dónde vive la persona, qué hace y qué la rodea. Si decides quitar el fondo, que sea una decisión consciente y no un olvido.

Qué se espera cuando haces un retrato en clase#

AspectoQué se observa
Visión personalQue hayas tomado decisiones propias de encuadre, color y gesto
Respeto por el otroQue evites el estereotipo y muestres a la persona completa
Lenguaje visualQue los elementos (línea, color, luz) apoyen el mensaje
Módulo y patrónQue la repetición tenga ritmo, unidad y espacios equilibrados

Errores frecuentes#

El más común es creer que un buen retrato es el que más se parece. Un parecido exacto puede ser una foto aburrida; una cara con proporciones cambiadas puede decir mucho más sobre la persona. Lo importante es que haya intención.

Otro error: retratar a alguien “distinto” sin hablar con esa persona. Termina uno representando sus propios prejuicios. Una conversación de diez minutos evita ese tropiezo.

También pasa que, al estilizar para el patrón, se pierde la figura. Si el módulo queda tan simple que parece un adorno cualquiera, quizás ya no sirve. La silueta debe seguir diciendo “aquí hay una persona”.

Cómo practicar en casa#

  • Haz tres autorretratos de cinco minutos: uno serio, uno riendo y uno mirando hacia otro lado. Observa qué cambia en el mensaje.
  • Pide a alguien de tu familia que escoja un objeto que lo represente y retrátalo con ese objeto.
  • Calca el contorno de un retrato en papel transparente y repítelo con sello de papa o de borrador para formar un patrón.

Ponte a prueba#

¿Por qué se dice que un retrato es una forma de comunicación visual?#

Porque quien lo hace decide encuadre, punto de vista, color y gestos, y con esas decisiones transmite una mirada sobre la persona retratada. El retrato comunica, no solo copia.

¿Qué es la otredad?#

Es la condición de ser “otro”: la persona distinta a mí por su edad, origen, cultura, cuerpo o forma de vivir. En arte se refiere a cómo representamos a quienes no son como nosotros.

¿Qué es un estereotipo y por qué conviene evitarlo en un retrato?#

Es una imagen repetida que reduce a una persona a una sola característica, como mostrar siempre triste a un migrante. Conviene evitarlo porque la obra termina diciendo prejuicios y no la realidad de la persona.

¿Qué significa usar la figura humana como módulo?#

Significa simplificar una silueta o un rostro y repetirlo, girarlo o invertir sus colores para formar un patrón ornamental, como en telas, cerámica o mosaicos.

Al retratar a un compañero de otra cultura, ¿qué puedes hacer para respetar su otredad?#

Conversar antes con él, preguntarle qué quiere mostrar y qué objeto lo representa, y hacer el retrato con su participación en lugar de imponer tu idea sobre quién es.

Fuentes#

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