Toma de decisiones y factores de riesgo: drogas, violencia y redes
Esta lección es parte de Temario de Orientación de Octavo año Lección 3 de 6Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 8 min de lectura
Es viernes y un grupo de octavo del colegio se va a juntar en una casa. Alguien ofrece unos tragos, otro dice que va a llevar a un primo mayor que «anda con todo». Tú no sabes si quieres ir. Tus amigos te están escribiendo cada cinco minutos. En ese momento no hay maestro, ni mamá, ni reglamento; hay una decisión con factores de riesgo de por medio y el reloj corre.
Tomar decisiones así es parte de crecer, y casi nadie las toma bien por instinto. Se aprende.
Definición
Un factor de riesgo es una situación, una conducta o una circunstancia que aumenta la probabilidad de sufrir un daño. Un factor protector es lo contrario: algo que reduce esa probabilidad, como una familia con comunicación, amistades sanas, un proyecto de vida o el hábito de pedir ayuda.
Un método para decidir en cinco pasos#
- Define la decisión. Escríbela en una frase: «Ir o no ir a la casa del viernes».
- Mira las opciones. Casi nunca son solo dos. Puedes ir un rato y salir temprano, proponer otro plan o quedarte en casa.
- Piensa en las consecuencias. De cada opción, qué puede pasar mañana, en un mes y en un año. Para ti y para otras personas.
- Compara con tus valores y metas. ¿Esta opción va con lo que quieres para tu vida?
- Decide, actúa y revisa. Después pregúntate qué salió como esperabas y qué no.
Ejemplo. Para el viernes, Marco escribe sus opciones: ir sin límite, ir y avisar que se va a las nueve, no ir, o proponer una pizza en la casa de un amigo. Para cada una anota lo que puede pasar. Elige ir hasta las nueve y le avisa a su mamá dónde estará y a qué hora vuelve. Decidir no fue aislarse ni someterse: fue ponerle límites a algo que quería hacer.
Un error común es decidir para que los demás no se enojen. La presión del grupo es real, y por eso conviene tener lista una frase para decir que no sin dar un debate: «Hoy no, me toca estar en mi casa». Con la práctica sale sola.
Los riesgos del entorno#
El programa pide conocer factores de riesgo concretos. Aquí van los principales, con lo esencial de cada uno.
Drogas y alcohol#
El alcohol, el cigarrillo, el vapeo y las drogas ilícitas afectan al cerebro, que a tu edad todavía se está desarrollando. Pueden causar dependencia, bajar el rendimiento en el colegio y llevarte a situaciones peligrosas que, sin consumo, no habrías aceptado. La curiosidad y la presión de amistades son los motivos más frecuentes para empezar. Quien ya consumió y quiere parar tiene opciones de ayuda: no es tarde ni es una vergüenza pedirla.
Violencia#
La violencia no es solo golpes. Incluye insultos, amenazas, humillaciones, control, burlas repetidas y la violencia en las relaciones de noviazgo, como revisar el teléfono de la pareja o decirle con quién puede hablar. Que pase en la casa, en el colegio o en un chat no la hace menos grave.
Trata de personas#
Es un delito que consiste en captar, trasladar o retener a una persona para explotarla, por ejemplo para trabajo forzado o explotación sexual. A menudo empieza con una oferta que suena genial: un trabajo fácil bien pagado, una excursión, un modelaje, o alguien que te trata con mucha atención por internet. Señales para dudar: te piden guardar el secreto, no te dan datos verificables, te piden dinero o documentos, o quieren que viajes solo.
Redes sociales#
Las redes no son malas por sí mismas. Los riesgos están en entregar datos personales, en compartir fotos íntimas (aunque sea con alguien de confianza, porque después ya no controlas esa imagen), en el acoso por internet y en hablar con adultos desconocidos que fingen ser de tu edad. Regla práctica: si no se lo dirías a la cara a alguien, o no lo pondrías en un cartel del colegio, piénsalo dos veces antes de enviarlo.
Infecciones de transmisión sexual (ITS)#
Son infecciones que se contagian por contacto sexual, como el VPH, la clamidia, la sífilis o el VIH. Muchas no dan síntomas al inicio, por eso una persona puede tener una y no saberlo. Lo que protege es informarse bien, postergar el inicio de la vida sexual hasta estar listo, usar condón correctamente en cada relación sexual, y hacerse pruebas cuando corresponda. En los EBAIS y los servicios de salud de la CCSS puedes consultar con un profesional; también puedes hablarlo con el orientador de tu colegio. Un embarazo adolescente también es un riesgo que cambia el proyecto de vida y por eso se incluye aquí.
Conductas protectoras que sí dependen de ti#
| Riesgo | Algo que te protege |
|---|---|
| Drogas y alcohol | Tener actividades que te gusten (deporte, música), una frase lista para decir que no, y un adulto a quien contarle |
| Violencia | Reconocer las señales a tiempo, no guardar silencio y pedir ayuda al orientador |
| Trata de personas | No aceptar ofertas sin que tu familia las conozca y verificar siempre quién ofrece |
| Redes sociales | Perfil privado, no dar datos, no aceptar a desconocidos, no enviar fotos íntimas |
| ITS y embarazo | Información confiable, decisiones propias sin presión y consulta en servicios de salud |
Observa que casi todas incluyen un mismo factor protector: hablar con un adulto de confianza. Los riesgos crecen en el silencio, y se reducen cuando alguien más sabe lo que pasa.
Errores frecuentes al pensar en riesgos#
- «A mí no me va a pasar». Todos los que cayeron pensaban lo mismo. Sentirte capaz no te saca del grupo de quienes pueden caer.
- «Si es un amigo, no puede hacerme daño». Mucho daño viene de personas cercanas. Importa qué hace la persona, no cuánto tiempo hace que la conoces.
- «Prueba una vez y ya». Con algunas sustancias, una vez basta para que la curiosidad se convierta en costumbre. La decisión más fácil de sostener es la que se toma antes de llegar a esa situación.
- Confundir pedir ayuda con acusar. Contarle a un adulto que un amigo está en peligro no es traicionarlo, es cuidarlo.
Bienestar integral: lo que se cuida de forma preventiva#
Prevenir no es vivir con miedo. Es cuidar en conjunto el cuerpo (dormir, comer bien, moverte), la mente (manejar el estrés, estudiar con orden), las relaciones (amistades que te hacen bien) y el sentido de tu vida (metas, valores, un proyecto). Quien tiene eso bien armado tiene menos espacio para que los riesgos entren.
A quién acudir en Costa Rica#
- Orientador u orientadora de tu colegio: puedes pedir una cita sin que sea un castigo ni una nota.
- PANI, línea 1147: atiende a personas menores de edad y a quienes se preocupan por ellas.
- 911: si hay un peligro inmediato para ti o para otra persona.
Si estás pensando en hacerte daño, o alguien te está haciendo daño, cuéntaselo hoy a un adulto de confianza. No necesitas tener todo claro para pedir ayuda.
Ponte a prueba#
¿Cuáles son los cinco pasos para tomar una decisión?#
Definir la decisión, mirar las opciones (casi siempre hay más de dos), pensar en las consecuencias de cada una, compararlas con tus valores y metas, y finalmente decidir, actuar y revisar qué pasó.
Explica con un ejemplo la diferencia entre un factor de riesgo y un factor protector.#
Un factor de riesgo es, por ejemplo, aceptar chatear con un desconocido que te pide fotos: aumenta la probabilidad de un daño. Un factor protector es tener un perfil privado y contarle a un adulto cuando alguien te escribe algo raro: reduce esa probabilidad.
Te llega una oferta de trabajo muy bien pagado por internet, sin pedir experiencia, y te piden no contárselo a tu familia. ¿Qué señales de alerta hay y qué haces?#
Las señales son: pago demasiado bueno, sin requisitos, secretismo y la petición de no decírselo a nadie. Lo adecuado es no responder, contárselo a tu familia o al orientador y, si insisten o hay riesgo, llamar al 911 o al PANI (1147).
¿Por qué se dice que los riesgos crecen en el silencio?#
Porque quien está en una situación peligrosa y no la cuenta no puede recibir ayuda, y quien la provoca se siente protegido. Contarlo a un adulto de confianza rompe ese ciclo y permite actuar a tiempo.
Escribe una frase para decir que no a una presión del grupo sin pelear.#
Por ejemplo: «Hoy no, gracias, tengo que estar en mi casa». Debe ser corta, firme y sin necesidad de justificar de más. Puedes proponer otro plan: «Pero el sábado sí juego fútbol con ustedes».
Fuentes#
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