Actitudes cristianas para convivir bien en la escuela y la familia
Esta lección es parte de Temario de Educación Religiosa de Quinto grado Lección 13 de 14Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 6 min de lectura
Un lunes, en sexto de una escuela de Alajuela, desapareció un borrador nuevo. Dos compañeras se acusaron, una lloró y el grupo se dividió en bandos. Al día siguiente apareció dentro de un cuaderno: nadie lo había robado. Lo que sí quedó fue el mal rato, las palabras dichas y la confianza rota. Cualquiera que haya pasado por algo así sabe que la convivencia no es un tema de libro. Se prueba todos los días, por cosas pequeñas.
Los principios cristianos tienen mucho que decir sobre esto, y empiezan por la casa, que es donde se aprende a convivir.
La familia, la primera escuela#
Antes de que entraras al kínder ya habías aprendido a pedir las cosas, a compartir el plato, a decir gracias. Eso se aprende en casa. Para el cristianismo la familia es el primer lugar donde una persona aprende qué es ser querida y qué significa querer a otros. La Biblia habla de esto en varios sitios: pide a los hijos honrar a su padre y a su madre (Éxodo 20:12; Efesios 6:1) y también pide a los padres que no traten con dureza a sus hijos, sino que los eduquen con amor (Efesios 6:4).
Definición
La convivencia escolar es la manera en que estudiantes, docentes y familias comparten la escuela con respeto. Las actitudes cristianas que la fortalecen son formas de actuar basadas en el amor al prójimo que enseñó Jesús: respetar, perdonar, ayudar, ser honesto y dialogar.
Lo que se vive en la casa llega al aula. Un niño al que le hablan con respeto suele hablar con respeto. Uno que ve que los problemas se arreglan conversando tiende a conversar. Y al revés. Eso no es una condena, porque una persona siempre puede cambiar, pero ayuda a entender por qué algunos compañeros reaccionan como reaccionan.
Cinco actitudes que cambian el ambiente del aula#
Respeto#
Respetar es tratar bien al otro aunque piense distinto, hable distinto o se vea distinto. Se nota en cosas simples: no interrumpir cuando la maestra o un compañero habla, no poner apodos que duelen, cuidar los útiles ajenos. La regla de oro de Jesús lo resume: «Traten a los demás como quieren que los traten a ustedes» (Mateo 7:12).
Perdón#
Pedro le preguntó a Jesús cuántas veces tenía que perdonar a alguien, y Jesús le contestó que no siete, sino setenta veces siete (Mateo 18:21-22). La idea no es llevar una cuenta, sino no guardar rencor. Perdonar no es decir que lo que pasó estuvo bien. Es dejar de cobrar, y a veces eso abre la puerta para que la amistad se arregle.
Solidaridad#
Jesús contó la historia de un samaritano que ayudó a un hombre herido en el camino cuando otros pasaron de largo (Lucas 10:25-37). En la escuela, el samaritano es quien le presta el lápiz a quien no trajo, quien le explica la tarea a quien no entendió o quien acompaña al compañero que está solo en el recreo.
Honestidad#
Decir la verdad, devolver lo que no es tuyo, no copiar en el examen. El caso del borrador perdido se habría resuelto antes si las dos niñas hubieran empezado preguntando en lugar de acusar, y si todos hubieran buscado primero antes de juzgar.
Diálogo#
Cuando hay un problema, hablarlo con calma es la mejor salida. Jesús dijo que si alguien te ofende, vayas a hablar con esa persona a solas primero (Mateo 18:15). Antes de ir con el chisme, antes de ir con el grupo, a solas y con respeto.
Un conflicto resuelto paso a paso#
Ejemplo. En la clase de Educación Física, Andrés le pega a Marta con la pelota, supuestamente sin querer. Marta se enoja, lo empuja y el grupo se prepara para una pelea. ¿Qué actitudes cristianas pueden ayudar?
- Respeto: los dos respiran antes de gritar y no se insultan.
- Honestidad: Andrés reconoce que la pelota la lanzó él, aunque no quería lastimar a nadie.
- Perdón: Marta acepta la disculpa y no lo recuerda toda la semana.
- Diálogo: los dos hablan con la maestra y se ponen de acuerdo en jugar con más cuidado.
- Solidaridad: Andrés le pregunta si le duele y la acompaña a la enfermería.
En ese caso no se pierde nada importante y se gana la confianza del grupo.
Lo que más se confunde#
Mucha gente cree que ser cristiano en la escuela significa ser débil y dejarse hacer cualquier cosa. La diferencia es que respetar y perdonar no incluyen aguantar el maltrato. Si alguien te golpea o te humilla de forma repetida, lo que corresponde es contárselo a la maestra o a tus papás. Pedir ayuda protege tu dignidad y la de los demás.
Otra confusión es pensar que las actitudes cristianas son cosa de los domingos o de la clase de religión. Se prueban justo cuando nadie las está evaluando: en la fila de la soda, en el grupo de WhatsApp de la clase, en la salida.
Cómo practicarlo#
Escoge una sola actitud para esta semana. Si eliges solidaridad, busca cada día una oportunidad concreta de ayudar a alguien del grupo sin que te lo pidan. Al final de la semana, anota en tu cuaderno qué cambió. Y en casa, pídele a tu familia que te cuente cómo se resolvían los conflictos cuando ellos estaban en la escuela. Te van a sorprender las respuestas.
Ponte a prueba#
¿Por qué se dice que la familia es la primera escuela de valores?#
Porque es el primer lugar donde una persona aprende a ser querida y a querer: a pedir, compartir y respetar. Esas costumbres se llevan después a la escuela.
Menciona tres actitudes cristianas que mejoran la convivencia en el aula y un ejemplo de cada una.#
Respeto: no poner apodos ofensivos. Perdón: aceptar una disculpa sin guardar rencor. Solidaridad: explicar la tarea a un compañero que no entendió. También sirven la honestidad y el diálogo.
¿Qué enseña Jesús en Mateo 18:21-22 sobre el perdón?#
Que no se trata de llevar la cuenta de cuántas veces se perdona. Perdonar «setenta veces siete» significa perdonar siempre, sin guardar rencor.
Si un compañero te molesta todos los días, ¿perdonar significa aguantar?#
No. Perdonar es no guardar odio, pero el maltrato repetido se cuenta a la maestra o a la familia. Pedir ayuda protege la dignidad tuya y la de los demás.
Fuentes#
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