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La identidad: qué es y cómo se construye a lo largo de la vida

Esta lección es parte de Temario de Psicología de Décimo año Lección 3 de 29

Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 7 min de lectura

Mi abuela cuenta que, cuando era niña en Turrialba, la conocían en todo el pueblo como «la hija de don Chepe, el de la carreta». Con el tiempo dejó de ser solo eso. Fue maestra, se mudó a la ciudad, crió tres hijos y hoy dice que se siente tan turrialbeña como el día que salió. Si le preguntas quién es, no te contesta con un nombre: te cuenta una historia. Y aun así, jura que sigue descubriendo cosas de sí misma.

Esa mezcla de lo que te dieron, lo que viviste y lo que decidiste ser es lo que la Psicología llama identidad.

Definición

La identidad es el proceso mediante el cual una persona se conoce a sí misma y responde a la pregunta «¿quién soy?». Se va armando con la historia de vida, los vínculos con la familia y los demás, y las decisiones propias. Nunca termina de construirse.

Identidad es un proceso, no un dato#

Tu nombre, tu cédula y tu fecha de nacimiento te identifican ante el Registro Civil. Pero la identidad de la que habla la Psicología no cabe en un carné. Es una especie de respuesta que cada persona va redactando, con borrones, a la pregunta de quién es: qué le gusta, qué valora, de dónde viene, a qué grupos pertenece, qué quiere llegar a ser.

Por eso se dice que es un proceso de autoconocimiento. Conocerse implica observarse, equivocarse, probar cosas y revisar. Un estudiante que entra a la banda del colegio, se da cuenta de que no le gusta tocar el bombo pero sí dirigir, y cambia de rol, está haciendo trabajo de identidad aunque no lo llame así.

El psicólogo Erik Erikson fue de los primeros en subrayar que la adolescencia es una etapa especialmente intensa en este proceso, porque aparecen con fuerza las preguntas sobre quién soy y hacia dónde voy. Pero la construcción sigue después: se ajusta cuando alguien se gradúa, se casa, es papá o mamá, pierde un empleo o llega a viejo.

Los materiales con que se construye#

La historia de vida#

Es todo lo que te ha pasado y cómo lo recuerdas: dónde naciste, a qué escuela fuiste, qué mudanzas viviste, quién murió, qué ganaste y qué perdiste. Dos hermanos que crecieron en la misma casa recuerdan distinto ciertos hechos, y eso también los hace distintos. Lo que importa no es solo lo que sucedió, sino el significado que le diste.

Ejemplo. Sofía perdió el año en sexto grado. Una versión de su historia dice «soy mala para estudiar». Otra dice «me costó, pero aprendí que necesito más ayuda y la busqué». Los hechos son idénticos; la identidad que resulta es muy diferente.

La familia#

Desde que naces, la familia te da un nombre, un apellido, una lengua, una religión o ninguna, formas de comer, de saludar, de pelear y de reconciliarse. Te transmite valores («aquí se ayuda al que lo necesita») y también creencias que casi nunca se discuten. Muchas expresiones que tú sientas tuyas, como un chiste, una comida o la manera de decir «mae» o «tuanis», vienen de ahí.

Las expectativas de los demás#

Las familias también esperan cosas: «vos vas a ser ingeniera como tu papá», «en esta casa todos estudian en la UCR», «el varón ayuda con el negocio y la mujer con la casa». Una expectativa puede ser un impulso o un peso. Cuando coincide con lo que la persona quiere, la apoya. Cuando choca, genera conflicto interno: complacer a los que quiero o ser quien creo que soy.

Si la expectativa…Puede pasar que…
Coincide con tus interesesTe sientes apoyado y motivado
Se impone sin escucharteObedeces sin convicción o te rebelas
Se conversa y se ajustaConstruyes una identidad propia con el respaldo familiar
Viene de estereotipos (por ser hombre o mujer)Se limitan opciones que podrías haber elegido

Un caso para analizar#

Ejemplo. Mateo, de 16 años, vive en Guápiles. Su papá tiene una ferretería y desde niño le dijo que algún día iba a administrarla. Mateo ayuda los sábados y lo hace bien, pero en las clases de Artes descubrió que le gusta dibujar planos y que quiere estudiar Arquitectura. En casa, el tema genera silencios incómodos.

¿Qué elementos de la identidad se ven aquí?

  • Su historia de vida: criarse entre clavos, cemento y clientes, lo que le dio un gusto por la construcción.
  • Su familia: el apellido en el rótulo de la ferretería, los valores de esfuerzo y de trabajo.
  • La expectativa: el papá espera que continúe el negocio.
  • Su propio autoconocimiento: darse cuenta de qué le gusta de verdad.

Solución. Mateo no tiene que escoger entre «ser buen hijo» o «ser él mismo». Puede conversar con su papá, mostrarle lo que le apasiona y descubrir que arquitectura y ferretería comparten materiales y clientes. Lo sano es que la identidad se construya dialogando con la historia y la familia, no borrándolas ni obedeciéndolas sin pensar.

Cómo sabes que estás avanzando#

No hay un examen para esto, pero algunas señales ayudan:

  • Puedes decir qué te gusta y qué no, sin copiar a tus amigos.
  • Reconoces tus valores y los reflejas en lo que haces.
  • Aceptas que cambiaste de opinión sin sentir que traicionas a nadie.
  • Respetas que otros sean diferentes sin sentirte amenazado.

Y una pista para practicar: escribe en una hoja cinco cosas que ha hecho tu familia y tú quisieras conservar, y cinco que preferirías hacer distinto. Esa lista ya es una primera versión de tu identidad.

Cuando la identidad se pone a prueba#

Hay momentos en que la identidad se mueve más: cambiar de colegio, mudarse de provincia, entrar a un grupo nuevo, la separación de los papás o la muerte de alguien querido. En esos momentos las respuestas de antes ya no alcanzan y la persona debe preguntarse otra vez quién es. Eso puede dar vértigo, pero no significa que algo esté mal. Es parte normal del crecimiento.

Ejemplo. Karen siempre fue «la hija mayor responsable» que cuidaba a sus hermanos después de la escuela. Al entrar al colegio, conoce un grupo de teatro y se da cuenta de que disfruta ser el centro de atención. En casa le dicen que «ya no es la misma». Karen no dejó de ser responsable: añadió una parte de sí misma que no conocía. La identidad no se reemplaza, se amplía.

Errores frecuentes#

  • Creer que la identidad se define en la adolescencia y se queda fija. Se transforma durante toda la vida.
  • Reducirla a un solo rasgo: «soy el deportista», «soy la inteligente». Una persona es más que su etiqueta.
  • Pensar que familia o historia son una condena. Te marcan, pero no deciden por ti.
  • Confundir identidad con apariencia o con la moda del momento.

Ponte a prueba#

¿Por qué se dice que la identidad es un proceso?#

Porque no se recibe terminada: se va formando mientras la persona se conoce, vive experiencias, toma decisiones y revisa lo que piensa de sí misma. Cambia en distintas etapas, desde la niñez hasta la vejez.

¿Qué papel juega la historia de vida en la identidad?#

Aporta los hechos vividos y el significado que la persona les da. Dos personas con el mismo suceso pueden construir identidades distintas según cómo lo interpreten.

Una joven siente que su familia espera que estudie Medicina, pero a ella le interesa la música. ¿Qué situación se presenta?#

Una expectativa familiar que choca con su autoconocimiento. Puede generar tensión interna entre complacer y ser ella misma. Una salida sana es dialogar con su familia, explicar sus intereses y buscar opciones que respeten ambas partes.

¿Cómo influye la familia en la identidad?#

Transmite nombre, lengua, valores, costumbres y creencias, y mantiene expectativas sobre lo que la persona será. Esa influencia puede apoyar o limitar, y la persona la reelabora al crecer.

¿Es correcto decir que a los 18 años la identidad ya está definida para siempre?#

No. En la adolescencia el proceso es muy intenso, pero continúa en la adultez y en la vejez, cuando nuevas experiencias como el trabajo, la familia propia o una pérdida llevan a ajustar quién se es.

Fuentes#

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