Qué son los Estudios Sociales y la Educación Cívica en primer grado
Esta lección es parte de Temario de Educación Cívica de Primer grado Lección 1 de 1Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 6 min de lectura
En la escuela de Doña Marta, el primer día de clases de primer grado, la maestra no empezó con números ni con letras, sino con un ejercicio de Educación Cívica. Pidió que cada niño dijera su nombre en voz alta y que los demás lo repitieran. Daniela, Kevin, Mei Ling, Josué. Después preguntó quién le había puesto ese nombre y por qué. Una niña contestó que su abuela. Otro, que por un tío que ya no está. Nadie se rió. Todos escucharon.
Esa media hora ya era Estudios Sociales y Educación Cívica. Todavía no lo sabían.
Idea central
Los Estudios Sociales y la Educación Cívica nos enseñan cómo vivimos las personas juntas: de dónde venimos, cómo es nuestra familia, nuestra comunidad y nuestro país, y cómo podemos convivir bien con los demás. La convivencia es vivir con otras personas respetándonos, cuidándonos y aceptando que somos distintos.
Qué estudia cada una#
Los Estudios Sociales miran a las personas y al lugar donde viven. Preguntan cosas como: ¿cómo era mi comunidad cuando mi abuelo era niño?, ¿por qué hay un río cerca de mi casa?, ¿qué trabajos hacen las personas de mi barrio? Es la historia, la geografía y la vida de la gente, contadas de cerca. Por ejemplo, cuando dibujas el camino de tu casa a la escuela y pones la pulpería, la iglesia y la cancha, estás haciendo Estudios Sociales.
La Educación Cívica se fija en cómo nos comportamos con los demás y cómo podemos vivir mejor en grupo. Cómo pedir la palabra, cómo compartir el patio, cómo ayudar a un compañero que está triste. En primer grado empieza por lo más cercano: tú, tu familia y tu escuela.
Las dos van de la mano. Para entender cómo convivimos hoy, ayuda saber cómo se ha vivido antes y dónde vivimos.
La convivencia, el hilo de todo#
Piensa en un recreo con cuarenta niños y una sola cancha. Si cada quien hace lo que quiere, hay empujones y llanto. Si nos ponemos de acuerdo, hay turnos y juego para casi todos. Eso es convivir. El programa del MEP lo usa como eje, es decir, como la idea alrededor de la cual gira todo lo demás. La convivencia tiene cuatro partes que puedes reconocer en tu día a día:
- Protección. Los niños merecemos que nos cuiden. Papá, mamá, la maestra y otros adultos están para eso. Y tú también cuidas: a tu hermano pequeño, a tu mascota, a un compañero que se cayó.
- Afectividad. Es el cariño con que nos tratamos. Un abrazo, un «gracias», sentarte con alguien que está solo en el comedor.
- Convivencia respetuosa. Hablar sin gritar, esperar el turno, no agarrar lo ajeno, no burlarse.
- Disfrute de la diversidad. No somos iguales y está muy bien. Hay quien habla otro idioma en casa, quien come distinto, quien tiene la piel más oscura o más clara, quien usa anteojos o silla de ruedas. Lo que nos diferencia se puede disfrutar y aprender.
Tu nombre es un derecho#
Cuando naciste, lo primero que se hizo oficialmente fue darte un nombre y anotarte en el Registro Civil. No es un detalle. Tener nombre es un derecho de todos los niños y niñas. Gracias a tu nombre, la gente sabe quién eres, puedes ir a la escuela, ir al EBAIS, y nadie te confunde con otra persona.
Tu nombre también tiene una historia. Quizás te lo pusieron por un santo, por una abuela, por una canción o porque a tu mamá simplemente le sonaba bonito. Pregúntalo en tu casa. Es parte de tu historia personal y familiar, que es justo lo que empiezas a estudiar este año.
Y si tu nombre es un derecho, el de los demás también. Por eso respetamos cómo se llaman las otras personas y lo decimos bien. Si no sabes pronunciar el nombre de un compañero nuevo, se lo preguntas: «¿Cómo se dice?». Ponerle un apodo que le molesta no es convivir.
Un ejemplo para pensar#
Llega un niño nuevo al grupo en medio del año. Viene de Nicaragua y habla un poco distinto. En el recreo nadie lo invita a jugar. ¿Qué haría una persona que convive bien? Le preguntaría su nombre, lo invitaría a la ronda y le explicaría las reglas del juego. Así se junta la protección (que no se sienta solo), el cariño y el gusto por la diferencia.
Un error que se repite#
Mucha gente piensa que convivir bien es que todos piensen y actúen igual. No es así. Convivir bien es poder ser distintos y llevarnos bien igual. Dos amigos pueden querer jugar a cosas diferentes y ponerse de acuerdo: hoy fútbol, mañana trompo.
Para practicar en casa#
- Pregunta en tu familia por qué te pusieron tu nombre y cuéntaselo a tu maestra.
- Dibuja a tu familia y escribe el nombre de cada persona.
- Esta semana, haz una cosa para cuidar a alguien y otra para saludar a alguien que casi no saludas.
- Busca en el grupo a un compañero que no conoces bien y aprende cómo se llama y qué le gusta.
Si tienes a tu mamá, a tu papá o a tu maestra al lado, léanlo juntos y conversen: ¿en qué momento del día de hoy hubo convivencia? ¿Y en cuál nos faltó un poco?
Ponte a prueba#
¿Qué estudian los Estudios Sociales?#
Estudian a las personas y el lugar donde viven: cómo era antes la comunidad, cómo es hoy, qué trabajos hay y cómo es el paisaje. Es la historia y la geografía de la gente, empezando por lo cercano.
¿Qué es la convivencia?#
Es vivir con otras personas respetándonos, cuidándonos y aceptando que somos distintos. Se nota en cosas pequeñas, como esperar el turno en el recreo o ayudar a un compañero.
Menciona las cuatro partes de la convivencia.#
Protección, afectividad, convivencia respetuosa y disfrute de la diversidad. Protección es cuidarnos; afectividad, tratarnos con cariño; respeto, hablar y actuar sin lastimar; diversidad, disfrutar que no somos iguales.
¿Por qué decimos que el nombre es un derecho?#
Porque todos los niños y niñas tenemos derecho a tener nombre. Gracias a él somos reconocidos, podemos ir a la escuela y recibir atención de salud, y los demás saben quién somos.
Llega un compañero nuevo y nadie le habla. ¿Qué haces?#
Le preguntas cómo se llama, lo invitas a jugar y le explicas las reglas. Con eso lo proteges de sentirse solo, lo tratas con cariño y aceptas que es distinto a ti.
Fuentes#
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