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La dignidad humana y ser hijo e hija de Dios

Esta lección es parte de Temario de Educación Religiosa de Décimo año Lección 1 de 8

Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 9 min de lectura

Un sábado en la feria del agricultor, doña Marta le regala un puñado de culantro a un señor que no le alcanzó la plata para completar la compra. No lo conoce. Él no es su pariente ni su vecino, ni siquiera es de la misma comunidad. Ella no se pregunta si se lo merece. Simplemente lo trata como a una persona, y ya.

Ese gesto tan pequeño esconde una idea enorme, la que sostiene toda esta unidad de décimo año: el valor de una persona no depende de lo que tiene, de lo que rinde ni de lo que los demás opinen de ella. Desde la fe cristiana, esa idea tiene un nombre y una raíz.

Definición

La dignidad humana es el valor propio e igual de toda persona, que no se gana ni se pierde. Para la fe cristiana, nace de que cada ser humano es creado a imagen de Dios y llamado a ser su hijo o su hija. La trascendencia es esa apertura de la persona hacia algo que la supera: Dios, los demás y un sentido para su vida.

De dónde viene la dignidad según la Biblia#

El primer texto que hay que tener a mano es Génesis 1,26-27: «Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios; hombre y mujer los creó». Fíjate en dos detalles. Primero, no dice que Dios creó a algunos a su imagen, los más fuertes o los más ricos: habla del ser humano, sin distinciones. Segundo, nombra juntos al hombre y a la mujer, con el mismo origen y el mismo valor.

El Salmo 8 completa el cuadro con una pregunta del salmista: qué es el hombre para que Dios se acuerde de él. Y responde que lo hizo poco menos que un dios, coronado de gloria y de honor. Es el asombro de alguien que mira el cielo de noche, se siente pequeño y se da cuenta de que, aun así, importa.

El Nuevo Testamento da un paso más. Juan 1,12 dice que a quienes recibieron a Cristo les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Y san Pablo escribe en Gálatas 3,28 que ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús. No borra las diferencias; dice que ninguna de ellas rebaja a nadie.

Qué significa ser hijo e hija de Dios#

Mucha gente confunde «ser hijo de Dios» con un premio por portarse bien. No es eso. Un hijo no gana su lugar en la familia con buenas notas; lo tiene porque nació en ella. Así, la dignidad cristiana es un don, algo que se recibe antes de hacer cualquier cosa.

De ahí se desprenden consecuencias muy concretas:

  • La dignidad es igual en todos. El estudiante con las mejores notas y el que repite el año valen lo mismo como personas.
  • Es inalienable: no se vende, no se quita y no se pierde ni siquiera cuando alguien comete un delito. Una persona presa sigue siendo persona y conserva derechos.
  • Es anterior a cualquier ley. Las constituciones y las declaraciones de derechos humanos la reconocen, pero no la fabrican.
  • Pide respeto desde la concepción hasta la muerte natural, como lo enseña el Magisterio de la Iglesia.

El Catecismo de la Iglesia Católica lo resume al explicar que el ser humano es la única criatura que Dios quiso por sí misma, y que por eso no puede ser tratado como un simple medio para lograr un fin.

La trascendencia: una persona es más que lo que se ve#

Pensemos en don Rodolfo, un jubilado de Cartago que pasó cuarenta años en una fábrica. Si alguien midiera su valor solo por lo que produce, hoy valdría cero. Pero él cuida a sus nietos, aconseja a los vecinos y los domingos lee en la misa. Su vida tiene un sentido que ninguna planilla recoge.

Eso es la trascendencia. La persona no se agota en su cuerpo, en su trabajo ni en su cuenta bancaria. Se hace preguntas que no caben en una calculadora: para qué vivo, a quién amo, qué dejo, qué hay después. La fe cristiana responde que el ser humano está hecho para la relación con Dios y con los demás, y que solo ahí se realiza del todo.

La trascendencia se vive en tres direcciones:

  • Hacia Dios: la oración, la fe, la búsqueda de sentido.
  • Hacia los demás: la familia, la amistad, el servicio a la comunidad.
  • Hacia el futuro: el proyecto de vida, los sueños, la esperanza.

Valorar situaciones con criterio cristiano#

El programa del MEP pide algo más que repetir definiciones: pide valorar situaciones reales de la vida personal, social y ocupacional con criterios cristianos. Un método sencillo, que sirve para examen y para la vida, tiene tres pasos.

  1. Ver: describir qué pasa y a quién afecta, sin adornos.
  2. Juzgar: preguntar si esa situación respeta o hiere la dignidad de las personas, y buscar apoyo en la Biblia y en las enseñanzas de la Iglesia.
  3. Actuar: decidir qué puede hacer uno, por pequeño que sea.

Criterio

Una acción respeta la dignidad cuando trata a cada persona como un fin en sí misma y nunca solo como un medio; cuando la trata como igual, aunque sea distinta; y cuando protege sus derechos y le exige también responsabilidades.

Ejemplo. En un colegio de Heredia, un grupo de décimo se burla todos los días de un compañero por su acento y por la ropa que usa. Lo apodan y lo dejan fuera de los trabajos en grupo.

Solución. Ver: hay burla repetida y exclusión; el afectado llega cada vez más callado. Juzgar: tratar a alguien como objeto de risa niega que sea hijo de Dios y que tenga igual valor; además viola su derecho a estudiar sin ser humillado. Actuar: no sumarse a las burlas, acercarse al compañero, invitarlo al grupo y, si el maltrato sigue, hablar con el orientador o con un docente de confianza.

Derechos, responsabilidades y diversidad#

Del valor de la persona nacen sus derechos: a la vida, a la salud, a la educación, a un trabajo digno, a la libertad de conciencia. La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 los recoge, y la Constitución Política de Costa Rica también los protege. La Doctrina Social de la Iglesia añade que cada derecho trae una responsabilidad: mi derecho a opinar me obliga a escuchar, y mi derecho a estudiar me obliga a esforzarme y a no estorbar al compañero.

También exige respetar la diversidad. En un aula costarricense conviven estudiantes de familias campesinas y urbanas, afrodescendientes, indígenas, migrantes nicaragüenses y de otros países, jóvenes con alguna discapacidad. Respetar la diversidad no significa que todo dé igual ni que uno deje de tener convicciones. Significa que nadie pierde valor por ser distinto, y que la diferencia se enfrenta con diálogo y no con desprecio.

Dónde falla el respeto a la dignidad#

Conviene reconocer las situaciones de hoy que la hieren, porque el examen y la vida piden ejemplos propios:

  • La discriminación por origen, color de piel, nacionalidad, condición económica o discapacidad.
  • La violencia en la casa, en el colegio o en las redes sociales, incluido el ciberacoso.
  • La explotación laboral: pagar menos del salario mínimo o negar el descanso a quien trabaja.
  • La cultura del descarte, que trata como estorbo a los ancianos, a los enfermos o a los pobres.

Errores frecuentes#

El primero es pensar que la dignidad depende de la conducta. Si así fuera, cada quien la perdería con cada error. Lo que cambia con la conducta es la responsabilidad, no el valor de la persona. El segundo es creer que respetar la dignidad es aprobar todo lo que alguien haga: se puede rechazar un acto y seguir respetando a quien lo cometió. El tercero, muy común en los exámenes, es citar un versículo sin explicarlo. Si escribes Génesis 1,26-27, di qué enseña: que todo ser humano es imagen de Dios y por eso vale igual.

Cómo estudiarlo#

Memoriza tres textos bíblicos (Génesis 1,26-27; Salmo 8; Juan 1,12) y una idea para cada uno. Después busca en el periódico o en el noticiero una situación donde se respete la dignidad y otra donde se hiera, y aplica el método de ver, juzgar y actuar. Escribirlo con tus propias palabras te prepara mejor que releer el cuaderno.

Ponte a prueba#

¿Qué texto bíblico fundamenta la dignidad de todo ser humano y qué enseña?#

Génesis 1,26-27. Enseña que Dios creó al ser humano, hombre y mujer, a su imagen. Por eso todas las personas tienen el mismo valor, sin importar lo que posean o lo que logren.

¿Por qué se dice que la dignidad es un don y no un premio?#

Porque no se gana con buena conducta ni con éxitos: se recibe al existir, como un hijo recibe su lugar en la familia. Por eso no se pierde, ni siquiera cuando una persona comete errores graves.

Explica con un ejemplo qué es la trascendencia de la persona.#

Es la apertura de la persona hacia algo más grande que su cuerpo o su trabajo. Un abuelo jubilado ya no produce en una fábrica, pero su vida tiene sentido porque ama, aconseja y cree: se realiza hacia Dios, hacia los demás y hacia el futuro.

Un grupo se burla a diario de un compañero por su acento. Valóralo con ver, juzgar y actuar.#

Ver: hay burla repetida y exclusión. Juzgar: hiere la dignidad del compañero, que es hijo de Dios y vale igual, y viola su derecho a estudiar sin humillación. Actuar: no participar, acercarse a él y pedir ayuda al orientador si continúa.

¿Qué relación hay entre derechos y responsabilidades?#

Cada derecho que nace de la dignidad trae un deber. Mi derecho a opinar me obliga a escuchar a otros, y mi derecho a estudiar me obliga a esforzarme y a respetar el aprendizaje de los demás.

Fuentes#

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