La convivencia cristiana en la familia, la escuela y la comunidad
Esta lección es parte de Temario de Educación Religiosa de Tercer grado Lección 2 de 8Por Andrea del Carmen actualizado el 28 de octubre de 2026 5 min de lectura
En el recreo de la escuela de Dota, Mateo se cayó corriendo detrás de la pelota. Se raspó la rodilla y se le salieron las lágrimas. Dos compañeros siguieron jugando como si nada. Valeria, en cambio, dejó su merienda en la banca, lo ayudó a levantarse y lo acompañó a la dirección por una curita.
Los tres estaban en el mismo patio y a la misma hora. Lo que cambió fue la manera de tratar a Mateo. De eso trata este tema: de cómo nos portamos con las personas con quienes vivimos todos los días.
Definición
La convivencia cristiana es vivir con los demás como hermanos, porque los cristianos creen que todas las personas son hijas de Dios. Se nota en actos pequeños: respetar, ayudar, perdonar y compartir.
En la familia#
La familia es el primer lugar donde aprendemos a convivir. Ahí nadie es perfecto, ni los grandes ni los chiquitos, y por eso se necesitan algunas costumbres sencillas: saludar al levantarse, decir «gracias» y «por favor», ayudar con los oficios y dejar el cuarto ordenado.
La Biblia le pide a cada uno su parte. A los hijos: «Honra a tu padre y a tu madre» (Éxodo 20,12). Honrar no es solo obedecer; es también hablar con buen modo y agradecer lo que hacen por uno. A todos: «Sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente» (Efesios 4,32).
Ejemplo. Sofía y su hermano Esteban pelean por el control de la tele. Una forma de convivir es turnarse: hoy escoge ella y mañana él. Otra, que Sofía, cuando ya se calmó, le diga: «Perdone, me puse brava». Con eso se arregla más que con una semana de ley del hielo.
En la escuela#
En la escuela convives con compañeros que no escogiste. Algunos son tus amigos y otros no tanto. La convivencia cristiana pide tratar bien a todos, también al que es distinto o al que casi nadie invita a jugar.
Jesús lo resumió en una frase que a veces se llama la regla de oro: «Todo cuanto quieran que los demás hagan con ustedes, háganlo también con ellos» (Mateo 7,12). Si a ti te gusta que te inviten a jugar, invita. Si no quieres que se rían de tu error, no te rías del error del otro.
- Saludar a la maestra, al conserje y a la señora de la soda.
- Esperar el turno en la fila del comedor sin colarse.
- Prestar un lápiz y devolver lo que te prestan.
- Defender con palabras tranquilas a un compañero al que están molestando, o avisarle a un adulto.
En la comunidad#
La comunidad es el barrio, el pueblo, la iglesia o el salón comunal. Allí también hay maneras de convivir como hermanos: saludar a los vecinos, no dejar basura en la calle, cuidar la plaza y participar cuando se organiza una limpieza o una colecta para una familia que lo necesita.
Una de las historias más conocidas de Jesús lo muestra. Un hombre fue asaltado en el camino y lo dejaron herido. Pasaron dos personas importantes y no se detuvieron. Un extranjero, un samaritano, se acercó, le curó las heridas y pagó su hospedaje (Lucas 10,25-37). Al final Jesús le dice a quien le preguntó: «Ve y haz tú lo mismo» (Lucas 10,37). El prójimo es el que está cerca y necesita ayuda, sea quien sea.
Cuando surgen los problemas#
Convivir no significa no pelear nunca. Significa saber qué hacer después. Hay tres pasos que sirven en casa, en la escuela y en la calle:
- Parar y respirar antes de contestar con rabia.
- Decir lo que pasó sin insultar.
- Pedir perdón si fallaste, y perdonar si te lo piden a ti.
El Salmo 133,1 dice: «¡Qué bueno y agradable es que los hermanos convivan en armonía!». La armonía no llega sola; se construye con esos pasos pequeños, repetidos cada día.
Errores que se repiten#
Mucha gente piensa que ser cristiano es portarse bien solo en la iglesia o delante de los adultos. La diferencia está en que la convivencia cristiana se ve cuando nadie te está mirando: cuando recoges lo que botaste, cuando no cuentas el secreto de un amigo, cuando le cedes el asiento a una señora en el bus.
Otro error es creer que ayudar es solo dar cosas. A veces lo que más necesita alguien es compañía: sentarse con el niño nuevo, escuchar a la abuela, visitar al vecino enfermo. Un rato de atención vale mucho.
Para practicar esta semana#
Escoge una acción para cada lugar. En tu casa, ayudar sin que te lo pidan. En la escuela, hablar con alguien con quien casi no hablas. En tu comunidad, saludar a un vecino que no conoces bien. El domingo, cuéntale a alguien de tu familia cómo te fue y qué aprendiste sobre ti mismo.
Ponte a prueba#
¿Qué diferencia hay entre Valeria y los compañeros que siguieron jugando?#
Valeria se detuvo a ayudar a Mateo y los otros no. Convivir como hermanos es fijarse en el que lo necesita y hacer algo concreto por él.
¿Qué pide Éxodo 20,12 a los hijos?#
Honrar al padre y a la madre. Eso incluye obedecer, pero también hablar con respeto y agradecer lo que hacen por uno.
Explica con tus palabras la frase de Mateo 7,12.#
Que trato a los otros como me gustaría que me trataran a mí. Si quiero que me inviten a jugar, yo invito.
¿Quién fue el prójimo del hombre herido en la historia de Lucas 10,25-37?#
El samaritano, porque se acercó, lo curó y pagó su hospedaje. Prójimo es quien está cerca y ayuda, sin importar de dónde venga.
Menciona tres pasos para resolver un pleito con un compañero.#
Respirar antes de contestar, decir lo que pasó sin insultar y pedir perdón o perdonar.
Fuentes#
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