Autovaloración y autoconfianza: cómo fortalecerlas en sexto grado
Esta lección es parte de Temario de Orientación de Sexto grado Lección 1 de 4Por Andrea del Carmen actualizado el 29 de octubre de 2026 5 min de lectura
Es lunes y la maestra pide un voluntario para exponer frente al grupo. Andrea sabe el tema de memoria, pero baja la mirada y se hace la que busca algo en la mochila. A su lado, Kevin levanta la mano sin saber mucho, se equivoca dos veces, se ríe y sigue. Andrea sabe más. Kevin confía más. La diferencia entre ambos no está en el conocimiento, está en cómo se ven a sí mismos: en su autovaloración y autoconfianza.
Valorarte y confiar en ti no vienen de fábrica: se entrenan, y puedes empezar hoy.
Definición
La autovaloración es la opinión que tienes de ti, de lo que eres y de lo que vales. La autoconfianza es la seguridad de que puedes enfrentar una tarea o un reto. Se parecen y se alimentan una a la otra.
Los rasgos de tu identidad#
Antes de valorarte hay que conocerte. Tu identidad se forma con varios rasgos:
- Físicos: tu estatura, tu pelo, tu voz.
- Personales: si eres callado o bromista, paciente o impulsivo, ordenado o distraído.
- Gustos e intereses: el fútbol, dibujar, la música, los animales.
- Familia y cultura: de dónde vienes, las costumbres de tu casa y de tu comunidad.
- Valores: lo que consideras importante, como la honestidad o la solidaridad.
Ningún rasgo te hace mejor ni peor persona. Son parte de quien eres. Algunos puedes cambiarlos si quieres, como un hábito. Otros, como tu estatura, se aceptan, y es mejor no gastar energía peleando con ellos.
Cuando la autovaloración es baja#
Se nota en frases como «yo no sirvo para esto», «todos lo hacen mejor» o «seguro me van a criticar». También en dejar de intentar por miedo a fallar, o en compararte todo el tiempo. Mucho de esto viene de mirar solo lo que falta y pasar por alto lo que ya tienes.
En sexto grado es normal que esto aparezca más. Estás por salir de la escuela, tu cuerpo empieza a cambiar y te importa mucho lo que piensan tus compañeros. Sentirlo no es un defecto. Lo importante es no dejar que esa voz decida por ti.
Estrategias para fortalecerlas#
Anota tus logros, aunque sean pequeños#
Lleva una lista: «aprendí a dividir con dos cifras», «ayudé a mi hermanita con su tarea», «hablé en el acto cívico». Cuando dudes de ti, léela. Es evidencia, no opinión.
Cambia la frase que te dices#
No se trata de engañarte con pura positividad. Se trata de ser justo. En vez de «soy un desastre en Matemática», prueba «hoy me costó la división, pero la semana pasada resolví todo el problema de fracciones; voy a practicar más». Es más exacta y te deja un camino.
Aprende con los errores#
Equivocarse es parte de aprender. Un portero de fútbol atajó mil balones, pero también le entraron goles. Si Kevin hubiera dejado de intentar la primera vez que se equivocó, jamás habría ganado soltura. Pregúntate: ¿qué aprendí? y vuelve a intentarlo.
Sube la dificultad poco a poco#
La confianza se entrena como un músculo. Si te cuesta hablar en público, empieza por responder una pregunta en clase, después lee un párrafo, más adelante expón en grupo pequeño. Cada paso lo puedes lograr, y cada uno te prepara para el siguiente.
Rodéate bien#
Hay amigos y familiares que te animan y otros que se burlan. Fíjate quién te hace sentir bien contigo. Y tú también puedes ser quien reconoce lo bueno de otro: un «qué bien lo hiciste» a tiempo cambia el día de alguien.
Piensa en una situación concreta: te toca elegir equipo en el recreo y nadie te escoge de primero. Puedes concluir «nadie me quiere» o puedes pensar «hoy no me tocó, y aun así tengo amigos que me aprecian». La situación es la misma; lo que cambia es la lectura que haces de ella, y esa sí depende de ti.
Un error típico#
Mucha gente confunde autoconfianza con presumir o creerse más que los demás. No es así. La persona segura reconoce lo que sabe y también lo que le falta, y pide ayuda sin vergüenza. El que presume, en cambio, suele estar tapando una inseguridad.
Si hay días en que te sientes triste durante mucho tiempo, sin ganas de nada, o si alguien te humilla o te trata mal, habla con tu orientador, con tu maestra o con un adulto de confianza. También puedes llamar al PANI al 1147; y si estás en peligro, al 911.
Ponte a prueba#
¿Cuál es la diferencia entre autovaloración y autoconfianza?#
La autovaloración es lo que piensas de ti y cuánto crees que vales. La autoconfianza es la seguridad de que puedes lograr una tarea. Se influyen entre sí.
Menciona tres rasgos de la identidad y un ejemplo de cada uno.#
Físico (el color de mis ojos), personal (soy paciente) y gustos (me encanta dibujar). También valen la familia, la cultura y los valores.
Reescribe de forma más justa: «Soy un desastre, saqué mala nota en el examen».#
«En este examen me fue mal, pero en el anterior me fue bien. Voy a repasar lo que fallé y pedir ayuda a mi maestra.» Reconoce el problema sin condenar toda tu persona.
¿Por qué confianza no es lo mismo que presumir?#
Porque quien confía en sí reconoce lo que sabe y lo que no, y pide ayuda. Quien presume busca impresionar y a veces esconde inseguridad.
Tienes miedo de exponer. Plantea tres pasos graduales para ganar seguridad.#
Primero responder una pregunta en clase; luego leer un párrafo en voz alta; por último exponer ante un grupo pequeño. Así avanzas en escalones que sí puedes lograr.
Fuentes#
También en Orientación